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Claves para cuidar los pies de los más pequeños de la casa

por Redacción enfemenino Publicado en 15 de octubre de 2018
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Los pies infantiles requieren de una serie de cuidados básicos diarios y consideraciones para un correcto crecimiento y desarrollo.

Los pies son una de parte esencial de nuestro cuerpo aunque a veces no les prestamos la atención que realmente se merecen. Cuando se trata de nuestros hijos el cuidado diario es aun más esencial, especialmente para evitar problemas a largo plazo que podrían llegar incluso a afectar a la forma de caminar, las rodillas o la espalda.

Lo primero que debemos considerar es que, debido a la edad, los pies de los niños requieren cierta atención especial, así como ciertos cuidados particulares para asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos. Por ello, es conveniente seguir ciertas recomendaciones:

Asegurar su salud

Lo más importante para asegurar la salud del pie de nuestros pequeños es comprobar que no tienen ningún tipo de problema. Lo ideal es realizar una primera visita preventiva al podólogo sobre los 4 o 5 años, cuando ya existe un patrón de marcha, para valorar el correcto desarrollo del pie. No obstante, existen algunos síntomas a los que es necesario atender, que podrían indicarnos algún tipo de anomalía y nos advertirían de que es necesario adelantar dicha visita: dolores constantes en talones, rodillas o piernas; caídas frecuentes; marcha con los pies hacia dentro; hundimiento o desviación en el pie; alteración en la colocación de los dedos, etc.

Cuando existe algún tipo de problema en la marcha de un niño puede ser debido a la forma del pie y el grado de aplanamiento del arco plantar (pies cavos o planos), a la forma de las tibias o de las caderas, etc. De una u otra manera, se deben tener en cuenta muchas consideraciones para valorar la marcha de un niño, por ello es importante que sean valorados por un especialista.

Afortunadamente hoy en día, disponemos de una gran variedad de calzado específicamente diseñado a las necesidades de cada paciente, de tal forma que, con una visita a tiempo al profesional de podología es muy probable que se pueda resolver casi cualquier anomalía. No obstante, prestando atención a los pies de nuestro hijo y vigilando ciertas claves que nos avisan de que algo no va bien, como la pisada; posibles heridas, durezas y ampollas; el color y las zonas enrojecidas; la temperatura, etc., podremos evitar muchos problemas futuros.

Higiene y cuidados correctos

Además de la visita preventiva y las posibles revisiones periódicas al especialista para confirmar que todo va bien, es básico llevar a cabo unos cuidados y una higiene diarios, que nos aseguren el correcto mantenimiento de la salud del pie.

Durante la ducha es muy frecuente que los pies no reciban la atención necesaria, sin embargo, es necesario lavarlos a diario con agua y jabón, preferiblemente neutro, poniendo especial atención entre los dedos. Una vez que los pies estén bien aseados es imprescindible un buen secado, insistiendo de nuevo en la misma zona, para evitar que el roce y la humedad causen heridas o rozaduras, entre otros posibles problemas. Además, si es posible, se recomienda utilizar una toalla diferente a la empleada en el resto del cuerpo.

Aparte del correcto lavado diario, es necesario considerar otra serie de cuidados como hidratar el pie con las cremas apropiadas, o atender al correcto crecimiento de las uñas. Para esto último, lo más importante es cortarlas adecuadamente realizando un corte recto. Se recomienda hacerlo después de la ducha, pues será el momento en el que más blandas se encuentren y cuando será más fácil hacerlo. Además, debe evitarse compartir tijeras, y se deben tener unas específicas para ello.

Utilización del calzado adecuado

La correcta elección del calzado es una cuestión clave para cuidar los pies de los niños, pues nos ayudará a que caminen correctamente evitando pisadas inadecuadas y problemas a largo plazo, además, los pies infantiles se encuentran en constante crecimiento, por lo que necesitarán renovar zapatos con una frecuencia bastante elevada.

Debemos considerar que los pies de los niños se encuentran expuestos a un constante ajetreo, por lo que es muy importante que se trate de un buen calzado, que sea resistente a la vez que flexible, que tenga una buena suela, y casi lo más importante, que sea de la talla correcta y se adapte bien al pie para proteger correctamente sin cohibir la libertad de los movimientos ni producir rozaduras.

Además, a la hora de adquirir los zapatos, es importante tener en cuenta los materiales con los que está fabricado, que deben ser siempre naturales. Esto también debemos extrapolarlo a los calcetines, los cuales debemos cambiar a diario, procurando utilizarlos siempre de algodón, y que cuenten con el menor número de costuras posible.
Por otro lado, para que el calzado se deteriore menos y dure más, es recomendable tener en cuenta ciertas consideraciones, como elegir unos zapatos que cuenten con cierto refuerzo en la punta y los talones, pues son las zonas más expuestas al desgaste. También se debe adquirir calzado con una buena transpiración, para evitar malos olores o incluso problemas cutáneos. En este sentido, es recomendable comprobar si la plantilla del calzado se puede extraer, y si es así, aprovechar y secarla por separado para un correcto lavado del calzado que elimine por completo las posibles bacterias que se albergan en los zapatos.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que existen ciertas ventajas en el andar descalzo, por lo que al llegar a casa es recomendable liberarse de los zapatos para que los pies puedan descansar y moverse libremente. Para esto existen ciertos calcetines especiales, que protegerán al pie del frío a la vez que evitarán resbalones gracias a los refuerzos antideslizantes.

Considerar la época del año

Para el correcto cuidado de los pies de nuestros hijos, además de las medidas pertinentes de prevención, cuidados e higiene, y la correcta elección de un buen calzado, se debe tener en consideración la época del año en la que nos encontramos. Por ejemplo, durante el verano, los pies necesitarán el doble de atención, pues están mucho más expuestos: a las altas temperaturas, humedades, sudoración, y otros factores que multiplican las posibilidades de aparición de problemas como sequedades, hongos, heridas, etc. Además, en esta época del año se suele utilizar zapatos con un nivel de protección del pie mucho más bajo que los utilizados en invierno.

En este sentido, se debe intentar evitar usar con frecuencia cierto tipo de calzado que cuente con poca sujeción, pues se obliga al pie a realizar un esfuerzo mucho mayor. Asimismo, por ejemplo las chanclas, además de una mala sujeción, pueden ser un importante lugar para la acumulación de hongos. No obstante, la utilización de estos calzados será necesaria en ciertos lugares públicos, cómo piscinas o gimnasios, por lo que es imprescindible la buena higiene y mantenimiento del calzado.

En último lugar, debemos considerar que con la llegada del otoño y la nueva temporada, al empezar nuevo curso, es conveniente valorar la utilización de un zapato nuevo, ya que el crecimiento del pie puede haber aumentado la longitud del mismo.

En definitiva, para el correcto desarrollo de los pies de nuestros hijos es básico llevar a cabo un ejercicio de higiene y cuidados diarios, prestar atención al calzado utilizado, no olvidarnos de adaptarnos a las necesidades requeridas según su día a día, y visitar al profesional de podología para que nos asesore sobre todos los cuidados sobre sus pies.

Artículo elaborado en colaboración con Juan Carlos Montero Vocal de Publicidad, Comunicación y Redes de COPOMA

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