¿Cuáles son las necesidades nutricionales de los bebés durante el primer año?

Publicado el PorSara Hormigo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la lactancia materna es recomendable como alimentación exclusiva para el bebé durante los 6 primeros meses de vida (incluso se puede alargar hasta los 2 años) pero a partir de entonces, tenemos que comenzar a introducir todo tipo de alimentos en su dieta. Te damos las reglas esenciales para cubrir todas las necesidades nutricionales de tu bebé.

Los datos sobre la tasa de sobrepeso y obesidad infantil son cuanto menos preocupantes y es que según estudios recientes, uno de cada cuatro niños sufre exceso de peso en nuestro país. Por este motivo, una buena alimentación es clave desde los primeros meses de vida para asegurar un crecimiento adecuado y beneficioso para la salud futura de nuestros hijos.

La alimentación de tu bebé debe basarse en la leche como principal sustento de hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda su consumo hasta mínimo los 6 meses. A partir de los 4-6 meses es aconsejable que vayas complementando su dieta con alimentos ya que le aportarán una mayor cantidad de proteínas, vitaminas, grasas y minerales a su dieta. Te damos los mejores consejos para que sepas cómo mantener a tu bebé bien nutrido.

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1. La sal

Los expertos recomiendan no añadir nada de sal en las comidas de los bebés, esto es así porque los lactantes necesitan menos sal que lo adultos ya que sus necesidades nutricionales están totalmente cubiertas gracias a la leche materna. Cuando hacemos el paso a la alimentación complementaria la sal que contienen los propios alimentos que consuman será la suficiente para su dieta. Además, debes saber que los expertos aconsejan acostumbrarnos a cocinar sin sal en casa y añadirla en los platos de los adultos al final de la cocción.

2. Azúcares

Durante el primer año no es aconsejable añadir azúcar en sus comidas y es que los azúcares que están presentes de forma natural en los alimentos ya cubren las necesidades del bebé. Lo importante es ayudarles a que coman la menor cantidad posible y no caer en la tentación de añadir ni sal ni azúcar a las comidas para hacer que el niño coma. Podrías acostumbrarle a comer platos demasiado salados o dulces y a un consecuente consumo excesivo de éstos en su vida adulta, lo que podría derivar en problemas de salud a largo plazo.

3. Las proteínas

La carne aporta muchas proteínas al organismo por lo que su consumo en bebés tiene que ser limitado. Si se abusa de ellas podrían llegar a generar sobrepeso en el niño. Estudios recientes afirman que un exceso de proteínas podría sobrecargar el riñón del bebé además de estar asociado también al incremento del riesgo de padecer exceso de peso en la edad adulta.

Podrás comenzar a introducir la carne en sus comidas a partir de los 6 meses. La cantidad perfecta es de dos a tres veces por semana sin exceder los 50g o 60g al día (el equivalente a un filete pequeño) y solo en una de sus comidas. Además, debemos optar durante estos primeros meses por las carnes que sean menos grasas como por ejemplo el pollo, el pavo o la ternera.

Por otro lado, el pescado es recomendable introducirlo a partir de los 8 meses. Como sabemos, se trata de un alimento indispensable en la dieta de cualquier niño ya que es un antioxidante que aporta omega-3 y vitaminas esenciales. Comenzaremos introduciendo el pescado blanco y dejaremos para más adelante el pescado azul. Introducir este alimento en su dieta le permitirá también descubrir nuevas texturas (para que pruebe cosas diferentes a las comidas siempre trituradas).

4. Las grasas

Las grasas (buenas) son esenciales para la alimentación de los niños. Los expertos aconsejan añadir en sus comidas una cucharadita de aceite de oliva virgen extra ya que es rico en vitamina E y favorece la absorción del calcio y la mineralización.

Por otro lado, los huevos son otro de los elementos clave para su dieta y desde los 10 meses podrás ir introduciéndolos en sus comidas. Además, es un alimento fácil de masticar y con un altísimo valor nutritivo. Pero hay que ser precavidas ya que el huevo es un alimento con un gran potencial alergénico por lo que deberás ir introduciéndolo poco a poco en sus comidas. Para empezar, puedes incluir media yema cuando hagas puré para varios días y según veas cómo le sienta, ir añadiendo las cantidades que te recomiende el pediatra progresivamente.

5. Las frutas y verduras

Las frutas y verduras son muy importantes en su dieta ya que son una gran fuente de nutrientes esenciales y se ha demostrado que su consumo habitual reduce el riesgo de sufrir numerosas enfermedades. Comenzaremos dándoselas en puré (para el caso de las verduras es bueno añadir una cucharadita de aceite de oliva virgen extra) para que el pequeño pueda empezar a tomarlas en biberón. Estas primeras comidas a base de alimentos sólidos deben realizarse de forma progresiva y en pequeñas cantidades, que variarán en función del niño.

La ración mínima diaria de un bebé suele ser de unos 200 gramos de verduras y al menos una fruta pero se recomienda siempre consultar con el pediatra porque puede variar según el bebé. El consumo en gran cantidad de vegetales no es ni muchísimo menos dañino para su salud pero ten en cuenta que deberás eliminar de su dieta aquellas que puedan causarle problemas intestinales, como es el caso de la coles por ejemplo.

Te recomendamos que en sus primeros meses elijas frutas y verduras básicas: las manzanas, las zanahorias, las peras, las patatas… Ten en cuenta que estos productos deben ser siempre frescos, sin sal y sin azúcares añadidos. En el caso de las frutas exóticas y con piel como el kiwi, el melocotón y las fresas debemos esperar hasta después de los 12 meses aunque la mejor opción siempre es que consultes con su pediatra.