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Esto es lo que provoca en tu organismo el consumo de aceite de palma

por Laura Marcos Creado en 24 de enero de 2020
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Esto es lo que provoca en tu organismo el consumo de aceite de palma© GettyImages

Criminalizado por nutricionistas, el aceite de palma es uno de los ingredientes esenciales de muchos alimentos ultraprocesados y, si eres de las que creía que ser de origen natural lo convierte en un componente inocuo, estás muy equivocada.

Desde hace meses –e incluso años– hay un nuevo frente abierto en nutrición. Se trata del aceite de palma, un ingrediente en cuya existencia apenas reparábamos antes de esta cruzada y que sin embargo, ahora, se ha convertido en uno de los ingredientes más criminalizados de la industria alimentaria. Como consecuencia, muchos consumidores buscan ahora entre los ingredientes de los productos que compran habitualmente el aceite de palma, y es el motivo por el que se descartan del carrito muchos alimentos. También por eso, el sello Palm Oil Free se ha convertido en un reclamo para muchos supermercados.

El aceite de palma es uno de los ingredientes más utilizados en la industria alimentaria para la producción de alimentos procesados: cremas de cacao, margarinas, helados, galletas y bollería industrial, salsas, pizzas congeladas, patatas fritas y otros aperitivos o productos precocinados. Y es que aunque se trate de un aceite vegetal de origen natural, sus efectos no son comparables a los de, por ejemplo, el aceite de oliva.

Los aceites y grasas vegetales reúnen propiedades muy distintas y tienen muy diversos efectos en nuestro organismo y nuestra salud, pero en los últimos años se ha generado una gran alarma social que ha convertido al aceite de palma en el enemigo número uno de nuestra salud. Esto ha provocado incluso que algunas grandes cadenas de supermercados decidan retirar de la venta los productos que contengan este tipo de grasa vegetal.

Video por Carla Dominguez

¿Por qué es perjudicial para nuestra salud'

La grasa y el aceite de palma proceden de la especie Elaeis guineensis, conocida como palma africana o aceitera, y el motivo por el que ambos son ingredientes denostados es su alto contenido en ácidos grasos saturados, que están implicados en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Y, por si esto fuera poco, el ácido palmítico contenido en este aceite es una de las grasas saturadas peor consideradas por tener una cadena de carbonos corta, de 16 átomos –las grasas que poseen largas cadenas de carbonos podrían ser consideradas beneficiosas.

Las grasas saturadas son las que conocemos como 'malas', aquellas que la mayor parte de las organizaciones sanitarias recomiendan limitar en consumo. Algunas de ellas son la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Federación Española de sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD).

La polémica se remonta a 2011, año en que se publico el Reglamento Europeo 1169/2011 Sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, en el que se especificaba la obligatoriedad de los distribuidores y productores de especificar el origen de los aceites vegetales utilizados. A partir de entonces ya no era posible aglutinarlos todos bajo la designación 'aceites vegetales'. Para evadir la normativa, muchos fabricantes optaron por utilizar pseudónimos como aceite de palmiste, grasa vegetal fraccionada o hidrogenada de palmiste, entre otros.

¿Cuáles son los efectos de su consumo?

Se sabe que el consumo de grasas saturadas está directamente relacionado con el desarrollo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. De hecho, estudios del Center for Science in the Public Interest demuestran que el consumo de aceite palmítico aumenta los niveles de colesterol en sangre, y la OMS junto con el National Heart, Lung and Blood Institute, ambos en Estados Unidos, afirman que el consume de este ácido graso está íntimamente relacionado con el desarrollo de enfermedades del corazón.

Pero el aceite de palma se considera nocivo para la salud por otros motivos. Y es que durante su procesamiento, que consiste en el tratamiento del aceite a más de 200º C necesarios para eliminar la apariencia rojiza y mejorar su sabor y olor, provoca que se liberen componentes de carácter genotóxico y carcinogénico. La metabolización de estos componentes los transforma en glicidol, una sustancia de carácter teratogénico en cuyo consumo no existen niveles seguros, según el panel de expertos de la EFSA.

Un estudio publicado en 2017 por el Institut de Recerca Biomèdica (IRB) de Barcelona revelaba que una dieta con un elevado contenido en grasas saturadas influye de manera en el avance metastásico. En esta investigación las células tumorales fueron tratadas el ácido palmítico del aceite de palma y, posteriormente, inyectadas en animales para estudiar su comportamiento. Este experimento demostró que las células tratadas con este ácido graso producían más metástasis, más grandes y a mayor velocidad.

Así, además del alto contenido en azúcar y el escaso valor nutricional de los alimentos ultrarprocesados, el contenido en aceite de palma es otro de los motivos por los que es recomendable limitar o reducir el consumo de este tipo de alimentos. Teniendo en cuenta esto, las autoridades sanitarias recomiendan que el consumo de grasas saturadas no supere el 10% del total calórica. Así, seguir una dieta variada y equilibrada y consumir de forma puntual este tipo de alimentos, no tiene por qué tener un efecto negativo en tu salud cardiovascular ro metabólica.

Aceite de palma, un ingrediente para la producción masiva

¿Por qué es tan común el uso de aceite palma en los alimentos procesados? Pues bien. Se trata de uno de los aceites más económicos comparado con sus análogos y, por otro lado, es muy versátil, ya que permanece en su forma sólida cuando está a temperatura ambiente mientras mantiene su textura suave y untuosa. Esta consistencia lo hace perfecto para la repostería y la confitería, ya que permite que el producto mantenga su forma y permanezca intacto al tiempo que la textura sigue siendo agradable. Además, se utiliza como estabilizante, ya que permite que los productos se mantengan más fresco durante más tiempo.

Las plantaciones de aceite de palma, un cultivo oleaginoso al igual que el de otros aceites vegetales, tiene un alto potencial de producción. Y es que su rendimiento supera al de las plantaciones de soja, colza, girasol y olvida. Y es que aunque el aceite de palma ocupa el segundo puesto dentro de la producción mundial de aceites, después del aceite de soja, es el más comercializado alrededor del mundo.

El aceite de palma y la cuestión medioambiental

El atractivo económico del aceite de palma provoca que sea uno de los más demandados por la industria alimentaria –aunque es poco probable encontrarlo fuera de los productos ultraprocesados. El cultivo excesivo y la consecuente deforestación a gran escala–necesaria para la introducción de esta especie– provoca graves problemas medioambientales. Y es que su cultivo compromete los ecosistemas autóctonos y la supervivencia de las especies como el orangután o el tigre de sumatra.

Uno de los ejemplos más claro de esta deforestación es la Isla de Borneo, donde se calcula que para el año 2022 se habrá desturido el 98% de los bosques, todo ello como consecuencia de la tala ilegal y los incendios forestales provocados. Además de esto, este proceso de producción masivo incrementa la huella de carbono a causa del transporte del producto.

¿Necesitas recomendaciones?

La Organización de consumidores y usuarios (OCU) recomienda limitar todo lo posible el consumo de alimentos precocinados, así como el consumo de bollería y otros alimentos procesados. Además, es preerible que en casa se utilicen otros aceites vegetales más saludables, como el aceite de oliva virgen extra y escoger los alimentos y las marcas que utilicen grasas que sustituyan al aceite de palma.

Un consejo útil: cuando vayas al supermercado, asegúrate de revisar los ingredientes y comprobar que el aceite de palma no esta entre ellos, tampoco ninguno de sus derivados o los pseudónimos que las marcas utilizan para despistarnos –aceite de palmiste, grasa vegetal (palma), grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, Sodium Palmitate o Estearina de palma. Además, si es posible, escoge los productos que tengan la certificación de la RSPO, una garantía que nos asegura que se han utilizado aceites sostenibles y saludables en la fabricación de los alimentos.

Tal es la magnitud del asunto que grandes marcas y cadenas de suepermercados –algunos de ellos, ecológicos– han decidido retirar de sus estanterías los productos en los que se utiliza aceite de palma o ácido palmítico, tanto por las implicaciones que tiene para la salud como para e medio ambiente.

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