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Mujer hoy

¿Cuál es la situación de la mujer en las Fuerzas Armadas?

María García
por María García Publicado en 25 de octubre de 2013
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En el marco del 13º aniversario de la creación de la Resolución 1325, que tendrá lugar el 31 de octubre, se celebró el I Foro de Debate sobre “Mujer, paz y seguridad: Las cuestiones de género en las operaciones”, organizado por el Grupo Atenea, donde intervinieron diferentes personalidades para abordar los principales desafíos en relación a la participación de la mujer en la prevención, mediación y resolución de conflictos.

Celebrado en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), organizado por el Grupo Atenea y moderado por Antonio Núñez García-Sauco, Embajador de España, el Foro de Debate acerca de la aplicación de la Resolución 1325 sobre mujer, paz y seguridad sirvió para conocer cuál es la situación actual de la mujer en las Fuerzas Armadas, pero sobre todo cuál será el futuro de las cuestiones de género.

En el año 2000, la Resolución 1325 supuso un antes y un después en la aplicación transversal de los temas de género. Sin embargo, España viene siendo un ejemplo de integración desde mucho antes, 1988, cuando la mujer se incorporó a las Fuerzas Armadas. En 1999, por mérito y capacidad, se le permitió el acceso a todo tipo de cargos. En la actualidad, las Fuerzas Armadas españolas están formadas por un 12,4% de mujeres (unas 15.000), pero tan sólo un 4,74% participó en misiones en el exterior durante el último año (es decir, 81). Y eso que España forma parte de una media alta, encontrándose por encima de países como Reino Unido, Francia e Italia, según informó el Jefe de la Secretaría Permanente de Igualdad del Ministerio de Defensa, Ismael Kasrou.

A nivel global, tan sólo el 3% de los militares que intervinieron en misiones de mantenimiento de la paz fueron mujeres, a pesar de que el papel de la mujer en la resolución de conflictos se antoja fundamental, no sólo porque pueden reforzar la defensa de los derechos de otras mujeres, sino también porque, desde la perspectiva de su género, pueden aportar visiones complementarias en el proceso de negociación y búsqueda de soluciones. Tal es así que el jefe del Estado Mayor Conjunto, el teniente general Juan Antonio Carrasco, señalaba en el foro que “las mujeres, con las capacidades propias de su género, mejoran la eficacia de nuestras Fuerzas Armadas”.

Uno de los participantes en este foro fue el teniente coronel Jesús Ignacio Ruiz, Jefe de la Oficina de la OTAN sobre perspectivas de género, siendo éste el primer hombre que la dirige desde que la oficina se creó en 1998. Este ponente dio una de las claves gracias a la cual se podrá llegar a la igualdad en las Fuerzas Armadas: “Necesitamos hombres convencidos. No es una cuestión de mujeres, es una cuestión de todos”. Y es que es crucial que la mentalidad del hombre cambie para poder llegar a la igualdad de la mujer. La miembro del Consejo de Honor de ADESyD, Cristina Gallach, también incidió en este punto. Según ella, “para que las cifras cambien tiene que cambiar la mentalidad de todos nosotros”.

Gallach, quien es también responsable de Relaciones Públicas del Consejo de la Unión Europea, señaló en su intervención cuatro objetivos a cumplir en el plano de la presencia de la mujer en los Ejércitos: “ser más eficientes en introducir los temas de género en la planificación, que los asesores de género en las misiones tengan un papel más relevante, mejorar la presencia de mujeres en las negociaciones y equilibrar la geografía de género”.

​Esta mujer, la única entre los ponentes, dio varias cifras de gran interés: por ejemplo, recalcó que el 21% de jefes de la Unión Europea son mujeres. Sin embargo, en las 36 delegaciones de la UE sólo hay una mujer jefa. Por tanto, aún se les sigue confiando a los hombres las crisis profundas. Asimismo, destacó que las misiones deberían tener consejeros, asesores de género, para velar por la igualdad (de 14 misiones existentes hoy en día, 9 tienen consejeros de género).

El Secretario General del Club de Madrid, Carlos Westendorp, insistió en que se debe cambiar la situación actual de la mujer, puesto que ésta supone un 50% de la sociedad. A pesar de ello, está discriminada por dos motivos: por una parte, por su cultura, raza, religión… y, por otra, por el simple hecho de ser mujer. En este punto, cabe destacar la acción que lleva a cabo el Club de Madrid con respecto a la mujer. Allí, fomentaron el liderazgo de las mujeres en procesos de paz y seguridad en el Cuerno de África con la creación del G-40, constituido por 40 mujeres líderes de aquellos países. Según Carlos Westendorp, si la mujer no llega a suponer un 50% en todos los aspectos de la sociedad, tanto civil como militar, la democracia se verá enormemente deteriorada. De hecho, señaló: “no puede haber democracia hasta que las mujeres no estén perfectamente integradas”.

A pesar de los esfuerzos por el empoderamiento de la mujer en los Ejércitos, existe una tendencia a la baja desde 2007. De hecho, este año, de los 42.000 aspirantes que se presentaron a cubrir 1.500 puestos de Tropa y Marinería, tan sólo entorno al 12% eran mujeres y, finalmente, 90 fueron las elegidas (un 6% del total). Y es que formar parte de las Fuerzas Armadas obedece a un tema de vocación o apetencia, algo que aún no ha sido impregnado entre las mujeres. Hasta que no se dé un importante cambio cultural y de valores, y no se invierta todo el presupuesto necesario, no se logrará la implantación total de la igualdad en las Fuerzas Armadas, a pesar de las políticas de apoderamiento e igualdad que están fraguándose en el corazón de instituciones tales como la Unión Europea. Con mucho tiempo por delante para conocer resultados, la paridad militar seguirá siendo todo un desafío, pero no hay que olvidar que la mujer es un sujeto activo protagonista del cambio.

por María García