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Estas duras imágenes muestran cómo viven las mujeres en el burdel más antiguo de Bangladesh

por Cristina Gonzalez Creado en 27 de julio de 2016
Estas duras imágenes muestran cómo viven las mujeres en el burdel más antiguo de Bangladesh

En el distrito de Tangail, en Bangladesh, se encuentra uno de los burdeles más grandes y antiguos de la India. Un lugar inhóspito, insalubre y amurallado en el que cada día se violan los derechos de cientos de mujeres. La fotógrafa Sandra Hoyn ha retratado en unas duras imágenes el infierno que viven dentro del burdel.

El burdel de Kandapara tiene 200 años de antigüedad y es el segundo más grande de la India. Constituye una pequeña ciudad amurallada en la que la prostitución es legal. La mayoría de las mujeres que trabajan en él lo hacen porque no conocen otra cosa: algunas han nacido allí, hijas de otras prostitutas, y otras fueron obligadas a ejercer para salvar la precaria economía de su familia. Allí no existe la ley, no tienen derechos, viven exclavizadas lidiando día a día con unas condiciones de vida paupérrimas, con enfermedades de transmisión sexual y con embarazos no deseados de clientes que no se harán cargo. Muchas de estas mujeres son menores y algunas de ellas ni siquiera recuerdan la edad que tienen.

La fotoperiodista alemana Sandra Hoyn, quien ha recorrido con su objetivo algunos de los lugares más inhóspitos, retrató la realidad de este burdel de Bangladesh en una serie de fotografías que cuentan las crudas historias de estas mujeres. Imágenes que resultan duras e impactantes, pero necesarias para tomar conciencia de la trata de personas y su exclavitud tanto en la India como en el resto del mundo.

© Sandra Hoyn

"El burdel está rodeado por un muro de dos metros de alto. En las calles de alrededor hay puestos de comida, teterías y vendedores ambulantes. Este sitio es un lugar con normas propias, allí las mujeres no son tratadas como ciudadanas normales, pues no tienen libertad", explica la fotógrafa en su página web. "Los clientes del burdel son policías, políticos, pescadores, granjeros y grupos de chicos adolescentes".

En el año 2014 el burdel fue demolido, pero pronto se construyó de nuevo tras la insistencia, paradójicamente, de ciertas ONG locales. Desgraciadamente, muchas de las mujeres que allí trabajan no conocen otra forma de vivir y prefieren enfrentarse a este particular infierno que al que les aguarda fuera de estos muros. De hecho, la Asociación de Mujeres Abogadas de Bangladesh fue quien convenció al Tribunal Supremo de que el desalojo de las prostitutas era un acto ilegal, de esta manera pudieron regresar.

Las fotografías de Hoyn formaron parte el mes pasado de un reportaje elaborado por The Washington Post. En él, explican que las personas que apoyan la existencia del burdel lo hacen convencidos de que la prostitución es un oficio como otro cualquiera y que estas mujeres no quieren trabajar de otra cosa.

La mayoría de estas mujeres provienen de familas pobres y son víctimas de trata. Cuando entran en el burdel pertencen a una madame, quien les hace pagar deudas y no les permite salir fuera o ahorrar dinero. Cuando las chicas han conseguido pagar su deuda, algo que suele producirse en un periodo de uno a cinco años, se convierten en prostitutas independientes. Solo entonces pueden rechazar clientes, comenzar a ahorrar dinero y, si lo desean, abandonar el burdel. El problema es que sobre estas mujeres pesa un gran estigma social que provoca el rechazo de la sociedad india, por este motivo muchas de ellas prefieren permanecer en el burdel.


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