A los 92 años, este es el ejercicio diario que mantiene en forma a Edna Giordano: "Me siento como si tuviera 50"
© Shutterstock
A sus 92 años, Edna Giordano presume de una forma física que despierta admiración. En redes sociales, esta canadiense —madre, abuela y bisabuela— muestra un estado de salud y una forma física excepcionales. “Me siento como si tuviera 50 años. Siempre he tenido una vida activa porque, con tantos hijos, inevitablemente estás ocupada”, contaba a Good Morning America. Una sensación que atribuye, sobre todo, a una vida marcada por el movimiento constante. En Women’s Health, comparte las claves de su longevidad física y mental, construidas alrededor de una actividad sencilla, regular y constante.
Lejos de los entrenamientos extremos, su secreto se basa en una rutina accesible: fuerza, caminatas diarias y estiramientos forman la base de su equilibrio. Un enfoque progresivo, que comenzó tarde, pero que ha mantenido sin interrupciones. Este es el deporte que la nonagenaria afirma practicar todos los días.
“Ni siquiera pienso en mi edad”
Edna Giordano no siempre fue una habitual del gimnasio. Empezó a los 65 años, tras su jubilación de un hospital local. Un cambio tardío, pero decisivo. Desde entonces entrena cuatro días por semana y no abandona sus hábitos.
Cada semana realiza cuatro sesiones de musculación de una hora. Alterna trabajo de tren superior e inferior con ejercicios funcionales. Sentadillas profundas, planchas, elevaciones de piernas o bird dogs forman parte de su rutina. “Ni siquiera pienso en mi edad”, afirmaba recientemente. Y añadía: “Me siento mejor cuando me muevo”.
Su estilo de vida siempre ha sido activo. Criar a cinco hijos la mantuvo en constante movimiento. Hoy sigue escuchando a su cuerpo: “Mi cuerpo me dice que no me siento bien cuando estoy sentada demasiado tiempo”, explica. Incluso delante de la televisión, se levanta con frecuencia para caminar o hacer tareas. Esa necesidad de moverse estructura su día a día.
La importancia de la constancia en lo cotidiano
Aunque la musculación es fundamental, caminar es su actividad diaria. Edna Giordano camina todos los días sin excepción. Prefiere las escaleras y siempre comienza sus entrenamientos con una caminata en cinta. Este hábito mejora su resistencia y su salud cardiovascular.
La movilidad también es clave. Antes de cada sesión realiza ejercicios dinámicos para preparar las articulaciones. Al final del entrenamiento dedica tiempo a los estiramientos, trabajando isquiotibiales, glúteos, espalda y aductores. Estos momentos favorecen la recuperación y aportan una sensación de calma duradera.
“La increíble movilidad de mi madre no se construyó en un día. Es una cuestión de regularidad”, recuerda su hija. Un mensaje especialmente relevante a partir de los 60 años, cuando la masa muscular disminuye más rápidamente.
Más allá del deporte, Edna Giordano apuesta por el movimiento cotidiano: jardinería, paseos, tareas del hogar y desplazamientos frecuentes completan su gasto energético. Nada extremo, pero sí constante. En cuanto a la alimentación, mantiene una dieta sencilla: pollo, pescado, verduras y ensaladas. Sin renunciar del todo al placer. “Me encanta el helado y el chocolate”, admite sonriendo, aunque compensa con elecciones equilibradas el resto del tiempo.
Suscríbete para no perderte ninguna novedad