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Layering: el ritual de limpieza facial más famoso de las orientales

Sara Hormigo
por Sara Hormigo Publicado en 11 de junio de 2018
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Viene de Oriente y es una limpieza que nos ayuda a tener una piel perfecta y sedosa. ¿Qué necesitas? Ser constante y utilizar paso a paso los productos correctos. ¡Toma nota!

¿Siempre has sentido envidia por la piel perfecta de las orientales? Bueno, entonces tal vez es hora de "robarles" sus pequeños secretos de belleza. Aunque las mujeres de ojos almendrados tienen una predisposición natural para la piel aterciopelada, debemos admitir que siempre prestan atención especial a llevar acabo y a pies juntillas un ritual de belleza diario bastante detallado y efectivo. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo? La limpieza de cutis hecha en Japón requiere de constancia y de los productos adecuados.

Se llama layering, y como su propio nombre indica, se basa en llevar a cabo distintos pasos durante la limpieza y en los productos utilizados en la rutina habitual del cuidado de la piel. De hecho, consta de siete pasos muy simples cuyo objetivo es hidratar y nutrir la piel sobreponiendo diferentes sérums y preparándola para un mejor acabado del maquillaje. Por tanto, a continuación te explicamos cuáles son los siete pasos del método de layering. Desde ya puedes empezar a tomar nota y comenzar con el ritual de belleza de las mujeres asiáticas. Tu piel se lo agradecerá, ¡pruébalo!

Paso 1: primera limpieza con aceite vegetal

En primer lugar debemos dejar atrás el escepticismo inicial que todas tenemos al inicio de un nuevo tratamiento y confiar en este consejo con la base de que viene directamente de Oriente: para eliminar todo tipo de suciedad de la piel profundamente debemos utilizar un aceite desmaquillante. Sí, entendiste correctamente: un aceite. Por extraño que parezca, los orientales que por norma general piel de seda usan un aceite vegetal orgánico para limpiar la cara. Puedes elegir entre una serie de variaciones, también basadas en el perfume y en tus gustos personales: desde el aceite de oliva, hasta el de almendra de albaricoque, de almendra dulce, de camelia, hasta el aceite de argán, de aguacate, de jojoba o de rosa mosqueta. Después de aplicarlo por toda la cara, enjuágala bien.

Paso 2: limpieza con jabón líquido

Para eliminar cualquier residuo del aceite previo hay que realizar una segunda limpieza: te recomendamos que utilices mejor jabón líquido ya que es más higiénico que el sólido pero siempre decídelo en función de tus preferencias y tu tipo de piel. El objetivo es limpiar e hidratar por completo. El jabón alepo, por ejemplo, es especialmente adecuado para quienes presentan acné y psoriasis y altamente hidratante para pieles secas, mientras que si tienes la piel grasa te recomendamos los productos elaborados a base de árbol de té o lavanda, gracias a su fuerte acción astringente.

Paso 3: el tónico

Después de quitar y limpiar la piel, debe proceder con una loción para tonificar y reequilibra el rostro. El agua utilizada para limpiar la cara en los dos pasos anteriores puede no ser muy recomendable para según qué tipo de pieles por lo que siempre es bueno utilizar lociones delicadas como el agua floral, el vinagre de manzana, la lavanda o el jugo de limón para calmar la piel. Aplícalas suavemente por el rostro con un disco de algodón y deja que la piel descanse por un momento. Deberías sentir una sensación inmediata de bienestar.

Paso 4: el sérum

Con los tres pasos anteriores que acabamos de ilustrar, nos centramos en la limpieza de la piel. Ahora podemos pasar a nutrir el rostro gracias al uso de productos delicados y no invasivos. Es el momento de aplicar el sérum, los encontrarás con distintos tratamientos con diferentes finalidades: antiarrugas, reparador o antimanchas... elígelo según tus necesidades, edad y tipo de piel. Aplícalo con la punta de los dedos por toda la cara, no olvides tu cuello, y hazlo siempre movimientos circulares y de forma muy suave.

Paso 5: el contorno de ojos

Es el área más sensible y delicada por lo que el contorno de ojos requiere un tratamiento especial: para tratarlo y nutrirlo adecuadamente, necesitas una crema específica. En estos casos, recomendamos una textura muy delicada y nutritiva, que se aplicará ejerciendo una ligera presión dando pequeños toques con los dedos en todo el contorno de ojos.

Paso 6: la crema hidratante

Llega el momento de la crema de día que debe tener una textura hidratante y nutritiva, pero en el caso de tener la piel grasa, es mejor un producto opaco que contraste con el exceso de sebo. Te recomendamos que la crema que elijas además contenga filtros UV para proteger la piel del sol y de los distintos agentes externos. Como alternativa a la crema, puede optar por un aceite orgánico, aunque obviamente es mejor evitarlo si tienes la piel grasa.

Paso 7: bálsamo labial

El último paso del layering, antes de pasar al maquillaje, es el cuidado de los labios: aplica un bálsamo, que sea hidratante y que los proteja tanto del frío como del aire seco y los cambios de temperatura. Para exfoliar los labios y estimular la circulación de la sangre, antes del bálsamo, te recomendamos este pequeño truco: pasar suavemente las cerdas de un cepillo de dientes para masajear la zona, ¡eso sí! siempre y cuando las cerdas sean suaves.

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