¿Cómo iluminar tu casa?
Una buena iluminación puede aportar encanto y personalidad a una habitación “sin alma”. Sólo tienes que saber elegir y adaptar tus lámparas y luminarias a tus necesidades.
Algunas reglas
– Multiplica las fuentes de luz: una iluminación indirecta en la que sea posible regular la intensidad, una iluminación directa, difuminada por una araña por ejemplo e iluminaciones especiales para seguir tus actividades (lámpara de mesa, iluminación en garganta –iluminación procedente de una fuente luminosa que se encuentra oculta tras un panel paralelo a la pared y situado junto al techo, que arroja su luz indirecta-, lámpara de lectura…).
– La iluminación no debe deslumbrar nunca. Opta por lámparas incandescentes, evita las paredes blancas, elige más bien colores amarillos, ámbar, beige y pastel.
– Cuidado con las sombras sobre las paredes: una lámpara en el techo justo encima de tu escritorio o proyectará sobre la mesa sombras molestas cuando te inclines hacia adelante. Prefiere la iluminación por delante y lateral sobre la mesa o el escritorio. Evita también que la iluminación caiga directamente con aplomo sobre los asientos.
– Juega con la iluminación para dar volumen a los objetos situando luminarias de lado, detrás, o bajo los objetos a resaltar. La iluminación puede de este modo destacar un cuadro, un acuario o, en el exterior, la fachada.
– Instala reguladores: la intensidad podrá ser modificada.
– Y finalmente, haz siempre pruebas para ver las sombras y los deslumbramientos antes de fijar definitivamente tus lámparas.
Iluminar la cocina
Te hace falta un punto de luz central que ilumine toda la habitación y numerosas luces difusas sobre las encimeras y el fregadero, para cada actividad. También puedes optar por apliques para suavizar el ambiente.
Iluminar el salón y el comedor
Opta por un regulador de intensidad que te permita ajustar el ambiente de la habitación. Multiplica los puntos luminosos: suavizan el ambiente. Una única luminaria crea una luz demasiado agresiva.
Evita las luces orientadas en oblicuo y los focos situados por encima o detrás de la cabeza: provocan sombras poco agraciadas y contraluz.
Las lámparas incandescentes reflectoras (bombillas de cristal no transparente, traslúcido u opaco) combinan muy bien con coloridos fríos. Por el contrario, los colores calientes destacan con lámparas incandescentes de poca intensidad luminosa.
Los apliques de las paredes permiten atenuar el contraste entre el centro y el fondo, a veces demasiado oscuro. Las tulipas y las velas aportan siempre una nota distendida.
Iluminar una habitación de niños
En una habitación de niños, hay que evitar cualquier sobrecarga eléctrica, pequeñas lámparas inestables y las lámparas que se sujetan con una pinza. Si es posible, fija las luminarias a la pared o al techo y procura que todos los interruptores de la luz sean fácilmente accesibles en la entrada de la habitación y desde la cama. Para iluminar bien el estudio, elige un flexo.
El cuarto de baño
La iluminación general tiene que ser difusa. Para ello, se pueden adaptar bien un plafón, focos o luminarias encastradas, halógenos de baja tensión en el falso techo. Su posición permite repartir bien la luz y no molestar la circulación de las personas.
Para la iluminación puntual, la luz de alrededor del espejo no tiene que falsear los colores y no tiene que agredir. Opta por una iluminación en banda de los dos lados, o dos apliques simétricos. O mejor aún: un espejo rodeado de luz, donde la iluminación enmarca la cara.
Una iluminación económica
Para una iluminación de larga duración, procura dar prioridad a las bombillas fluocompactas. Su vida útil es cinco veces mayor que la de las bombillas incandescentes con un consumo cuatro veces menor. Cuidado porque, sin embargo, cuestan más caras cuando las compras.
Opta también por los tubos fluorescentes, o “neones”. Comparados con la bombilla incandescente su vida útil es de 5 a 6 veces superior. Con su luz blanca característica, están más bien reservadas a las cocinas y los cuartos de baño.
Para la iluminación decorativa o indirecta, acuérdate también de las lámparas halógenas equipadas con un regulador o alimentadas por un transformador de muy baja tensión. Su vida útil es el doble de la de las bombillas clásicas pero también cuestan más caras.
Los interruptores
Equipa tus interruptores con pilotos luminosos que permitan ser fácilmente localizables en la oscuridad. En el desván, el garaje y el sendero exterior, utiliza sensores de detección de movimiento: aseguran la iluminación sin tu intervención.
A saber: para que tus bombillas iluminen mejor desmóntalas una vez al mes y límpialas con un paño húmedo.
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