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Viajes de contrastes

por Redacción Joyce Creado en 29 de abril de 2015

El mundo de la hospitalidad debe vivirse como una terapia sin repetición. Les presentamos dos versiones antagónicas del placer de una escapada. Diseño versus pátina. Dos energías enfrentadas para vivir en su próximo viaje a Ámsterdam y la Toscana.

Entrada Lloyd Hotel © Lloyd Hotel

DISEÑO Y VANGUARDIA

La historia de algunos edificios trasciende por encima de sus muros, por muy altos que éstos sean, generando una especie de aura sobre el inmueble que, aunque invisible, es totalmente perceptible para el que lo contempla. Es el caso del Lloyd Hotel & Cultural Embassy, situado cerca del Eastern Docklands, en Amsterdam. La primera impresión que se tiene desde el exterior es la de una construcción monolítica, casi descomunal, que atesora una pesada carga histórica.

Y no nos equivocamos: los archivos testimonian que el edificio construido en los albores de los años 20 fue centro de acogida para emigrantes que se dirigían hacia América del Sur; prisión durante la II Guerra Mundial; centro de detención para colaboradores de la Resistencia y, finalmente, reformatorio para jóvenes.

Paradójicamente, cuando se atraviesa su puerta no se percibe absolutamente nada de esta dura herencia: los diseñadores encargados de su remodelación han conseguido liberarlo de esta carga opresiva con muebles de diseño nórdico, luz a raudales, espacios diáfanos y paredes de blanco inmaculado. Así, si el exterior puede resultar amenazante, el interior es de lo más cálido, casi familiar, gracias al ambiente que se respira en el restaurante Snel (situado en la planta baja) y a las interesantes propuestas de Cultural Embassy, centro cultural que aglutina libros de arte, diseño, historia, exposiciones…, y cuyo objetivo es acercar la cultura holandesa al huésped.

Si esto sorprende, las habitaciones lo harán aún más: es el único establecimiento del mundo que aglutina las cinco categorías de estrellas en función de la superficie de los cuartos. Los de una estrella, por ejemplo, tienen baño compartido; algunos de cuatro estrellas disponen de mobiliario de los años 20 firmado por De Bazel y el top, los de cinco estrellas, juegan con elementos sorpresas como una cama de cuatro metros de ancho, apta para ocho personas, un enorme piano situado en el centro de la pieza… Eso sí: el servicio es exactamente el mismo para las 117 habitaciones, sean de la categoría que sean: room service las 24 horas del día (un lujo); conexión gratuita a internet, televisión por satélite…
Lloyd Hotel & Cultural Embassy. Amsterdam
www.lloydhotel.com

CALMA, PAZ Y REPOSO

Paisajes relajantes y una villa centenaria. El Borgo de Santo Pietro es el marco ideal para una mágica postal de la Toscana. Escondido entre laderas y a tiro de piedra de Siena y Florencia, es todo un paraíso de encanto mediterráneo y elegancia italiana. Su historia se remonta al siglo XIII, cuando acogía a caminantes de Francia e Inglaterra en su peregrinaje hacia Roma. Pues bien, hoy ha sido exquisitamente restaurado para conservar su esencia original y redistribuir su espacio, aderezado hasta alcanzar cotas inéditas de hospitalidad.

Sorprenden sus gruesas paredes de piedra, que conservan las habitaciones frescas en verano y cálidas en invierno. Y también la decoración individual de cada habitación. Su mobiliario es suntuoso -mesas, sillas y puertas han sido talladas por un artesano francés-, con piezas antiguas llegadas de París, colchones daneses, bellos candelabros, cuartos de baño de mármol, bañeras tan grandes que podrás desaparecer en ellas, un luminario sorprendente y las telas más exclusivas de Europa. Sin olvidar la última tecnología al servicio del viajero.

La villa está rodeada de cuidadísimos jardines, con un huerto que abastece de ingredientes a sus cocineros. Y es que el restaurante del Borgo es una auténtica experiencia culinaria y una buena ocasión para descubrir la cocina toscana. El desayuno se sirve en la impresionante cocina campestre, mientras que las cenas al fresco son una experiencia inolvidable, con la vista de los jardines y las laderas. Su piscina panorámica es también digna de mención, y completa sus instalaciones con pistas de tenis, cancha de baloncesto e incluso bolos.

Todos los cuidados imaginables están disponibles en su spa, pudiendo recibir los tratamientos en la intimidad o al aire libre. Además, el pequeño y encantador pueblo de Palazzetto está a sólo cinco minutos. Únete a los locales para tomar el café o discutir sobre fútbol. Y si eres apasionado de la historia, la abadía de San Galgano está a sólo un kilómetro. Allí encontrarás la legendaria espada clavada en la piedra…
Borgo Santo Pietro
Loc. Palazzetto - Chiusdino, Italia
www.borgosantopietro.com

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por Redacción Joyce