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Ginebra, Annecy y Chamonix: tres ciudades en seis días

por Redacción enfemenino Publicado en 9 de enero de 2019

¿Estás pensando en hacer una escapada por Europa? Ginebra, Annecy y Chamonix pueden ser la combinación perfecta para tu viaje. Te lo contamos.

Desde Alicante o cualquier punto de España salen vuelos directos a Ginebra, el objetivo de este viaje fue conocer tres ciudades en seis días y siguiendo con la cuenta, utilizando nueve medios de transporte. En algún diccionario es posible que Ginebra sea sinónimo de perfecto.

​Cuando se llega al aeropuerto hay una máquina en el área de equipaje de donde se retira el ticket gratuito para llegar en bus o tren a la ciudad. Hay un máximo de 80 minutos para usarlo y el traslado es en un vagón aislado de sonido en un metro impecable que está en el centro en seis minutos. Y esto fue solo el principio... ¡sigue leyendo y descubre toda la aventura!

Primera parada: Ginebra

Ginebra es una low pace city (una ciudad de paso lento). Todo fluye fácilmente, no hay golpes, discusiones ni prisas. Se camina lentamente. Nadie se apura ni toca bocina pero todos llegan. Hombres y mujeres vestidos de oficina van en bicicleta y no sudan. A la hora del almuerzo salen todos a hacer picnic al Jardín Inglés. Las mujeres se sacan los zapatos de taco alto y tocan el pasto y los hombres se sientan sobre la hierba y miran el Lago Lemán mientras comen una ensalada. Tranquilos terminan su almuerzo, hablan un poco más y vuelven tranquilos a terminar su trabajo a la oficina.

Ginebra es una ciudad grande pero totalmente bike-friendly, tiene carriles bici en casi todas las calles lo que la hace ideal para recorrerla en bicicleta. Hay bicicletas de carrera, de montaña, para mujer y para hombre, más modernas o más vintage, de todos los colores, eléctricas, bicicletas que se hacen portable, para chicos y adultos, para deportistas, estudiantes, hombres de traje o mujeres de vestido y cartera Louis Vuitton. Todos llevan el casco puesto. Los autos son muchísimos y modernos pero nadie acelera ni hace movimientos bruscos, por lo que no se ven autos chocados ni siquiera marcados.

Ginebra es una ciudad con glamour. En la puerta del Four Seasons hay decenas de autos negros con sus choferes dentro. Autos caros, yates, veleros, hombres y mujeres vestidos con prendas que cuestan más de 2000 euros. Un menú en un restaurante indica que una milanesa de ternera cuesta 62 francos suizos, ¡o sea 60 euros! Es la hora del almuerzo y casi no hay mesas vacías en todos los restaurantes. La gente disfruta y va al ritmo de la música clásica que se escucha desde el balcón de algún departamento o desde dentro del mismo restaurant.

Ginebra se puede visitar en dos días. Una de las actividades para hacer es ir al Parque de las Naciones Unidas, donde hay también un Jardín Botánico. Uno de los objetivos del gobierno de esta ciudad es ser cada vez más verde y lo logra. Al revisar el mapa se ven manchones verdes por todos lados. Parques limpios, abiertos, disfrutados, cuidados. Es un lugar de juego para los chicos y de encuentro para los grandes. Los perros van atados al lado de sus dueños y si hacen sus necesidades el dueño la recoge con una bolsa especial para esa actividad. No hacerlo puede significar una multa de 150 euros, o sea casi 3000 pesos. En un parque hay una chica de vestido con flores y cartera que se saca las sandalias y muestra sus uñas pintadas de rojo. Se recuesta en el suelo y se estira bien. Disfruta del sol y se adormece. Ella es el símbolo de Ginebra. Una ciudad tranquila, que se toma su tiempo para todo, que tiene un sentido especial para el disfrute y el buen gusto. Una ciudad prolija que está hasta en el último detalle.

Desde Ginebra se venden dos excursiones de día para conocer Annecy o Chamonix, las dos ciudades están del lado francés. También se puede ir hasta ellas por cuenta propia. Hay varios horarios de bus hasta Annecy, que es una ciudad pequeña en el distrito de Alto Saboya (Haute Savoie) y tiene un apodo ideal, la llaman la Venecia de los Alpes. Dos pequeños ríos cruzan la ciudad y terminan en el Lago de Annecy, que es el segundo de los más grandes lagos alpinos y uno de los más limpios del mundo. Casi el paraíso.

Segunda parada: Annecy

Como Annecy queda sólo a una hora y media de Ginebra, muchos trabajan en la gran ciudad Suiza y viven del lado francés, que es un poco más económico. Aunque esta es una de las zonas más caras de Francia se puede venir a conocer con opciones accesibles. Hay un hostel que no aparece en booking.com. Sin desayuno, compartiendo cuarto con otras tres personas y sin el mejor servicio de wifi se pagan 22 euros la noche. A pesar de los precios un poco más caros que otras zonas de Francia, Annecy vale la pena, ya que es una de las ciudades más hermosas para disfrutar tanto con amigos o familia.

La facilidad para los traslados en bicicleta es un punto en común entre Ginebra y Annecy. Es el modo de transporte de los locales. Se puede recorrer la ciudad entera, incluso ir a los alrededores y a Annecy la Vieja Allí es donde se instalaron los primeros pobladores de la zona y hay dos playas. Una es pública y es muy larga lo que permite caminarla, parte es de arena y parte de piedra. En verano, esta zona de Francia es muy calurosa, por lo que la playa es un punto de encuentro para familias, jóvenes y para los mayores que tienen un sector al final de la playa donde se pasan la tarde charlando, tomando algún café en el bar y jugando a las cartas.

La otra playa es privada con sombrillas de paja y juegos sobre el lago. Cuesta 4.4 euros la entrada y se puede pasar el día entero hasta las 19hs. Todos los negocios excepto los restaurantes y bares cierran a esa hora. Otra forma de desplazarse es salir a correr. A las 8 de la mañana es el momento ideal para salir, cuando aún los negocios no abrieron sus puertas, la luz del sol sobre las casas de la ciudad antigua es cálida y la temperatura del aire es fresca. Annecy es la ¨Ciudad de las Flores¨ con varios premios ganados. Se puede rodear el lago corriendo disfrutando de las flores de la ciudad. Una mujer en un balconcito riega sus plantas y mira el lago, un hombre saca su caña de pescar, otro nada, muchos entrenan en sus bicicletas y otros corren.

El lago es el eje de la vida en Annecy. Se practican todos los posibles deportes acuáticos: vela, paddlesurf, natación, windsurf, kayak, ski acuático, buceo. Se puede hacer paseos en barco con almuerzo incluido (entre 21 y 55 euros según el menú) o alquilar botes a pedal para tener un contacto más directo con el agua y tener otras vistas de la ciudad vieja (desde 13 euros). Saliendo un poco de la ciudad hay actividades de montaña y de nieve.

Para llegar a Chamonix desde Annecy hay un tren que tarda tres horas. Hay un punto del recorrido que parece una montaña rusa. En un momento la ruta con coches y camiones está sobre el vagón del tren dando curvas pronunciadas en el aire y de pronto la ruta está por debajo. El tren está elevado en el aire dejando entrar por la ventana una brisa un poco más fría. De lejos ya se ven los cerros nevados y de pronto aparece a la derecha el tan esperado Mont Blanc.

Tercera parada: Chamomix

Chamonix es un pueblo en los Alpes Franceses, centro de todos los amantes de la montaña y del trekking, ya que está en la base del increíble Mont Blanc, un monstruo blanco de 4810 mts de altura. Desde la mitad del camino en la estación Sallanges Cambloux Revege se empieza a sentir el aire de montaña. Tiene el mismo ambiente y características que El Chaltén en Argentina. La postal muestra personas con camperas de colores llamativos, mochilas y palos de trekking y calzado acorde a la actividad. Se respira la montaña y el contacto con la naturaleza. Este pueblo se viste de fiesta una vez al año con la gran celebración de las carreras de Trail que hace 14 años comenzaron y cada vez suma más gente.

El pueblo entero se concentra en las carreras especialmente en una feria donde cientos de expositores muestran y venden a buenos precios indumentaria, accesorios, alimentación y todo lo que pueda estar relacionado al running y a la montaña. Durante esos días, el centro de información turística estalla de personas queriendo conocer todos los caminos a recorrer. A diferencia de Annecy, el turismo en Chamonix es internacional, ya que subir a la cima del Mont Blanc es uno de los objetivos de vida de quien es fanático de las alturas. El ascenso se facilita ya que hay un tren que lleva a los aventureros hasta una base y desde allí comienza el camino con refugios en el medio para poder descansar entre cada etapa.

Son infinitas las actividades a hacer en Chamonix: escalada, caminatas, salidas en bicicleta, pesca en el río, ala delta, esquí. Hay teleféricos para llegar a varios puntos de partida de caminatas cortas y largas. Uno de esos teleféricos permite llegar a los 3840 mts de altura donde se encuentra el observador Aiguille Du Midi y desde donde las vistas son inmejorables. También se puede llegar a el glaciar Mer de Glace de 7 km que se visualiza desde el pueblo y baja por la montaña como un manto blanco.

A las 7 de la tarde los bares y restaurantes están con sus mesas completas. La gente comparte experiencias del día tomando una cerveza y comiendo algún picoteo de quesos y fiambres producidos en la zona. Finalmente para volver al aeropuerto de Ginebra existe un servicio de minibús que tarda una hora y media (entre 18 y 24 euros) es la forma más cómoda para finalizar el viaje por una zona de Europa que se parece bastante al paraíso.

Artículo elaborado en colaboración con Regina Candel Martínez, autora del blog Uniendo Caminos

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