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Conexión sueco-andaluza

por Redacción Joyce Creado en 26 de mayo de 2015

Les presentamos un viaje de ida y vuelta con la mejor hospitalidad de los dos mundos. ¡Prepare su maleta!

Sus mujeres fueron objeto de deseo de nuestras películas en los años 60, y aunque hoy sigan poblando nuestras costas en verano, el refinado gusto sueco se ha convertido en una tentación para nuestros viajeros españoles.

Ett Hem © Joyce

Ett Hem significa ‘un hogar en sueco’ y quizás esa sea su mejor definición. Ubicado en una antigua residencia modernista de 1910 en pleno centro de Estocolmo, este hotel hogareño y elegante recrea la experiencia de una casa privada pletórica de estilo, confort y calidad. El diseño corre a cargo de la prestigiosa Ilse Crawford, en tándem creativo con el arquitecto Anders Landström. Sin duda un buen punto de partida para lanzarse a una ciudad vibrante a imagen de su distrito Sturplan, su parque de Vanadislunden y Gamla Stan, su casco antiguo.

El Ett Hem no es un hotel normal, es una auténtica rareza en el universo de la hospitalidad. En él no realizarán check-in alguno, no tendrán que ceñirse a horarios de desayuno y llaves muy reales deformarán sus bolsillos como antaño. Los perros son bienvenidos –al igual que los amigos de los huéspedes- y una nevera está disponible 24h para picar algo en medio de la noche. Sus 12 habitaciones lucen interiores muy sobrios, con la mejor mezcla de materiales clásicos y modernos, maderas, colores suaves, obras de arte, chimeneas, antigüedades escandinavas y hasta un jardín con invernadero, un secreto salvaje y nada urbano y el lugar perfecto para almuerzos veraniegos y hasta brindar al anochecer con una buena botella de vino. Su mayor triunfo reside en el proceso que convirtió en hotel esta residencia sin dejar de ser fiel a la personalidad de sus orígenes. En esa labor participaron la interiorista Ilse Crawford y el arquitecto Anders Landström, en colaboración con su propietaria Jeanette Mix, logrando integrar a la perfección todos los servicios requeridos por los viajeros modernos. En definitiva, un alojamiento fuera de lo común, llamado a convertirse en favorito de los cazadores de tendencias y de aquellos que huyan de cadenas hoteleras o estilos decorativos sin alma.

En el corazón de la Costa del Sol, entre Marbella y Sotogrande, la naturaleza se funde con el mar azul. Allí se encuentra Finca Cortesin, uno de los grandes nombres golfísticos de nuestra geografía y una de las propiedades más destacadas del Mediterráneo. Su resort se levanta sobre una finca de 215 hectáreas y su edificio está inspirado en la arquitectura tradicional andaluza, con gran sensación de amplitud y lujo alrededor de dos patios de proporciones palaciegas. El conjunto se divide en 5 grandes áreas -Hotel, Golf, Spa, Club Deportivo, Beach Club y Zona Residencial-,responsables todas ellas de que Finca Cortesín haya sido reconocida como ‘Mejor Hotel No Urbano de España’.

Situado en una de las zonas más tranquilas y con mayor proyección de la costa mediterránea, Finca Cortesin tiene la energía de un santuario personal en un paisaje de ensueño. Su campo de golf fue diseñado por Cabell B. Robinson y su combinación de hermosa vegetación y sus impresionantes vistas lo convierten en un circuito único.

Sus calles y campos de gran amplitud atraen a golfistas de todos los niveles, con el reto de ‘las camisetas negras’, de 6.802m, una aventura sólo al alcance de los más hábiles. El hotel cuenta con 67 amplias y luminosas suites, que van desde los 50 hasta los 200m2, todas diseñadas con un gusto exquisito y techos de hasta 4 metros de altura. La propiedad ofrece 23.000m2 de exhuberantes jardines, 4 piscinas, 2.200m2 de spa, pistas de tenis, un impresionante club de playa y una exquisita cocina. Sus suites son la quintaesencia de la sofisticación, espaciosas y decoradas con una serena elegancia y con suelos de mármol Travertino romano, alfombras de fibras naturales, mobiliario y tejidos de altísima calidad. Su restaurante El Jardín de Luzt tiene dos escenarios muy atractivos: un comedor interior con techos altos, antigüedades y azulejos portugueses, y una espectacular terraza sobre el jardín de olivos milenarios del hotel y con vistas al Mediterráneo. Su cocina no hace caso a la tendencia y se centra en la sencillez y el respeto por los sabores tradicionales. Al frente de su equipo se encuentra el chef alemán Lutz Bösing, con más de 30 años de experiencia culinaria, que concilia tradición y modernidad eligiendo los mejores productos y sabores de toda la vida.

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por Redacción Joyce