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Mantener la línea a pesar de las comidas de empresa

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 4 de abril de 2010

Nada de alcohol Quien dice comida de empresa dice, a menudo, aperitivo o botella de vino. El alcohol es altamente calórico y contiene azúcar, de ahí que no debas pasarte con el vino. Es mejor beber agua o un zumo de frutas. Lo ideal: el zumo de tomate. Y si realmente no puedes decir que no, en lugar de una botella entera pide una copa de tinto.

No te lances sobre los aperitivos
Cuando los primeros tardan en llegar es fácil sucumbir a la tentación de los aperitivos y el pan. Ahora bien, justo en ese momento tienes que saber mantener el control. Primero, porque es el mejor modo de acumular quilos y después, porque no saborearás dichos alimentos, sino que los consumirás de forma impulsiva y te quitarán el apetito para disfrutar del resto. Así que si tienes mucha hambre, lo mejor es beber un gran vaso de agua para llenar el estómago y seguir paciente, esperando.

Entrantes ligeros
El primer plato debe ser ligero: una ensalada (atención a la salsa), verduras o sopa. Quedan prohibidas cualquier tipo de tartaleta salada y las quiches, acostumbran a ser muy pesadas. Y ojo con el tomate y la mozzarella. Con el primero no hay problema, pero la mozzarella es demasiado grasa.

Destacado: los productos del mar
Tanto el marisco como el pescado son grandes aliados para la línea. Puedes abusar de ellos porque, además de adecuados compañeros, el bogavante, las gambas y las ostras son muy apreciados y fáciles de comer aunque encarezcan un poco la cuenta.

Nada de platos con salsa
En estas ocasiones solemos caer de cuatro patas ante los platos muy elaborados y con salsa: escalopes a la milanesa o la cazuela. Mucho mejor si eliges platos vaporosos, verduras, carne roja o ave. Preparaciones poco elaboradas, más bien sencillas, porque suelen ser las más ligeras.

Atención a las grasas
Aparte de que debes evitar todo aquello que lleve mayonesa, en el top ten de las prohibiciones se encuentra la charcutería, los fritos y los platos con demasiado queso. Y no lo olvides, cuando pidas una ensalada vigila porque la vinagreta puede ser traicionera.

Come lo que quieras
Siempre nos han dicho que hay que acabarse todo lo del plato. Pues bien, olvídate por una vez de la buena educación y deja de comer cuando no tengas más hambre. Siempre hay que escuchar al cuerpo. No sirve de nada forzarse. Es más, seguro que muchos otros se animan y hacen como tú.

Sé razonable
Elige entre entrante y principal o entre principal y postre pero nada de optar por el menú completo. Con dichas combinaciones tendrás más que suficiente para llenarte, comer más ya sería gula. Si no quieres tus compañeros coman el postre solos, acompáñalos con un café.

¿Queso o postre?
Mejor queso y de cabra fresco o pasta blanda. Por lo general, suelen ser menos grasos que los de pasta prensada (tipo emmental). Si, en cambio, prefieres postre, toma fruta y huye de las preparaciones a base de crema pastelera o nata.
La buena idea: queso fresco y fruta para combinar ambas opciones con ligereza.

La mejor elección: el restaurante japonés
Es poco calórico y nutritivo. Además, hoy en día la comida japonesa está muy de moda y a mucha gente le gusta. La opción ideal es el sashimi porque se centra más en el pescado que en el arroz. Y lo mejor de todo es que el pescado es muy beneficioso para la salud.

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por Elena Bonet