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6 razones por las que no podemos renunciar a la sobremesa

por Redacción enfemenino Publicado en 1 de diciembre de 2015

Las sobremesas están para disfrutarlas. Y es que, ¿imaginas cómo serían tus comidas si no fuesen seguidas de una sobremesa con tus familiares o amigos? Para nosotras es un momento ineludible de toda buena comida que se precie. Si a ti te ocurre lo mismo, continúa leyendo: hemos hecho esto pensando en ti.

Pocas cosas hay más nuestras, más enriquecedores y más espontáneas que una buena sobremesa. Después de una comida con familiares, es ese momento ideal para escuchar las mil batallas del abuelo o los secretos mejor guardados de tu prima. Si el festín lo vivimos con amigas, ese "momento café" se convierte en el más adecuado para poner patas arriba el mundo y después poder arreglarlo a nuestra manera.

Una buena sobremesa consta de cuatro elementos indispensables: el postre, el café, una crema y todo el tiempo del mundo para compartir con nuestras personas favoritas. Por si este cóctel de ingredientes no fuese razón suficiente para amar este momento tan típico de nuestra cultura, te traemos los seis motivos definitivos para que nunca, nunca queramos renunciar a la sobremesa:

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1. En las sobremesas siempre hay postre

Y claro, como golosas empedernidas que somos, no podemos decir que no a tomarnos un buen postre casero. Y es que todo el mundo sabe que con una ración de tarta delante de nosotras, los momentos se endulzan y la felicidad nos atrapa. Sí, las sobremesas son esos momentos de la semana en los que darse un capricho está más que permitido.

2. ¿Quién puede renunciar a una crema de orujo?

Toda sobremesa que se precie incluye un buen licor con el que brindar por todas las cosas buenas que nos regala la vida. Para este momento, nosotras nos quedamos con la crema de orujo de Ruavieja, el acompañamiento perfecto a ese postre del que ya hemos hablado. Su sabor suave la convierte sin duda en una de nuestras favoritas a la hora de decidirnos por un licor para cerrar la comida.

3. Siempre lo asociamos a momentos felices

Normalmente las grandes comilonas, ya sean con familiares o con amigos, tienen lugar en momentos de celebración. Pueden ser días festivos, cumpleaños o simplemente domingos en los que no importa cuánto tiempo pases sentada a la mesa. Y qué placer dejar de mirar el reloj y desear que ese momento no termine nunca, ¿verdad?

4. Da lugar a reencuentros inolvidables

La sobremesa es ese momento perfecto para sentarnos y charlar durante horas con las amigas que hace tiempo que no vemos. Es increíble cómo en unas pocas horas podemos ponernos al día de unos cuantos meses separadas. Y en estos momentos de café, postre y licor parece que seamos capaces de recuperar todo el tiempo perdido.

5. ¿Quién dijo temas tabú?

No hay ningún tema, absolutamente ninguno, del que no esté permitido hablar cuando llega este momento que tanto nos gusta. Hay sobremesas políticas, autobiográficas, gastronómicas, nostálgicas, amorosas... (seguro que con mayor o menor agrado, las has vivido todas ellas). Y sea cual sea el asunto en torno al que se desarrolle la sobremesa, lo cierto es que el broche de oro siempre es un brindis de crema de orujo Ruavieja y unas cuantas carcajadas.

6. ¡Abramos el baúl de los recuerdos!

Nadie puede discutirnos que es la sobremesa una de las formas más rápidas y seguras de teletransportarnos. ¿Tú también has vivido ese momento en el que tu madre saca las fotos de tu más tierna infancia y se las enseña a tu nuevo novio? Aunque en un primer momento desearíamos un inmediato "¡tierra, trágame!", lo cierto es que siempre es un placer viajar en el tiempo cuando estamos rodeadas de las personas que más queremos.

por Redacción enfemenino

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