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Maternidad

15 cosas que debes saber sobre el parto

Sara Hormigo
por Sara Hormigo Publicado en 18 de julio de 2015
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Las embarazadas, especialmente las primerizas, viven los meses previos al parto con una mayor ansiedad. Se trata de uno de los procesos más estresantes que atraviesa el cuerpo humano. Afortunadamente, la madre naturaleza eligió un género lo suficientemente fuerte para soportar este dolor y saber sobrellevar todas aquellas cosas que pueden resultar un poco desagradables durante un parto. Te contamos algunas de ellas.

El parto siempre es uno de los momentos que provoca más inseguridades y miedos a las mamás. ¡Nadie nos puede convencer de lo contrario! Pero el resultado es tan gratificante que la mayoría de las mujeres coincide en decir que estarían dispuestas a pasar por ello, una y otra vez. Para saber un poco más sobre este tema, la matrona Gemma Raby, famosa por su programa One Born Every Minute, que se emite en la televisión americana, junto con Margaret Vose, experta del Hospital Mount Sinai de Nueva York, nos ayudan a desvelar cuáles son las situaciones más comunes (aunque también más desagradables) que tienen que vivir las mujeres durante el parto y cómo se puede hacer frente a ellas.

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"El esfuerzo que supone un parto asusta a muchas mujeres porque para muchas de ellas todavía es algo desconocido", explica Raby. "No hay manera de saber ni el esfuerzo que va a suponer a la mamá, ni la duración". ¡Y tanto! Ya que los partos pueden alargarse durante horas.

Conforme se va acercando el gran momento, las mujeres hacen frente a millones de emociones cruzadas a sabiendas de que la única forma de terminar con este sentimiento es a través del parto, donde se pondrán a prueba sus límites de resistencia emocional y psíquica. Una manera de hacer frente a estos miedos es sabiendo lo que te espera, aunque no sea un plato de buen gusto para ninguna está bien que se tenga conocimiento de ello.

1. Descanso y relajación para llegar con energía al parto

Las últimas semanas no estarás tan nerviosa pero notarás que te despiertas antes de lo que deseas, aunque te vayas a dormir a una hora razonable por la noche. No te preocupes porque es algo de lo más normal. Debes ser cautelosa a la hora de realizar esfuerzos ya que el estado en el que llega la madre al parto puede condicionar en gran medida cómo éstas afrontan ese esfuerzo que supone dar a luz.

Además del insmonio, que puede acentuarse los días previos al parto, muchas mujeres sufren el llamado "síndrome del nido". Consiste en un impulso irrefrenable por ordenar, limpiar, arreglar la casa y realizar todo tipo de tareas que tengan que ver con dejar el "nido" preparado para la inminente llegada del niño (al igual que hacen otras especies animales). En este sentido, conviene que la madre se lo tome con calma, procure descansar y no hacer demasiados esfuerzos para llegar al parto con el mayor nivel de energía posible

A la hora del parto, hay mujeres que optan por un parto natural, sin analgesia (epidural) que mitigue el dolor, y otras que desde el principio tienen claro que prefieren no sentir dolor. En todo caso, no es una decisión sin vuelta atrás, porque aunque previamente hayas expresado tu intención de que no te pongan la epidural, si durante el parto ves que no soportas el dolor, la puedes pedir al equipo médico que te la administrará si tus condiciones médicas lo permiten.

2. He roto aguas, ¿y ahora qué?

Cuando una embarazada rompe aguas en una película parece como si se abriera una presa en medio del río, pero no te preocupes porque eso en la vida real no pasa. "Hay veces que cuando se rompe aguas puede conllevar un chorro de mayor intensidad, sobre todo si se trata del agua que el bebé tiene frente a su cabeza". Sin embargo, muchas mujeres experimentan un lento goteo, cuando el agua se encuentra detrás de la cabeza del bebé.

3. El líquido amniótico y sus posibles apariencias

El líquido amniótico "es normalmente de color clarito, rosa palo, y desprende un ligero olor", esta información te estará dando las pistas necesarias para saber que es el momento de dar la bienvenida al bebé.

Si te das cuenta de que el olor o la opacidad del líquido no son los normales, puede que algo vaya mal. Raby nos cuenta cuáles son algunas de las señales que nos pueden alarmar: "El líquido de color rojo implica sangre, mientras que el de color marrón o verde puede tratarse de meconio (la primera deposición del bebé que ha de producirse una vez que ha nacido). Si se trata de un color intenso puede indicarnos que existe alguna infección", nos dice la experta.

En el caso de que haya meconio en el líquido ambiótico, puede ser signo de que haya pérdida del bienestar fetal y en ese caso hace falta una intervención médica rápida. Por tanto, en caso de rotura de aguas, si el líquido amniótico no es claro, hay que acudir al hospital lo antes posible para que allí te atiendan profesionales.

4. Instrumentos de ayuda para el parto

A veces los médicos tienen que intervenir quirúrgicamente si el bebé tiene dificultades para nacer. "Una episiotomía es un corte que se realiza en el músculo perineal - la zona que se encuentra entre la vagina y el ano", explica Raby. "Se utiliza cuando el bebé está sufriendo y poder permitirle mayor rapidez para salir si no hay espacio suficiente o también se le puede ayudar con otros instrumentos como ventosas (por succión) o fórceps".

Escuchar la palabra corte en una zona tan delicada puede que no guste mucho, pero Vose dice: "La zona de la vagina se regenera muy rápidamente porque se vasculariza durante el embarazo y el parto, lo que significa un gran aporte de sangre". Aunque esto sea así, en los últimos años se aboga porque esta intervención se realice únicamente en casos necesarios y no como rutina, ya que muchas mujeres pueden sufrir problemas posteriores como por ejemplo incontinencia, alteraciones en su vida sexual...

5. No podrás llevar las uñas pintadas al paritorio

Esto es así porque a través de las uñas los médicos obtienen un dato bastante esclarificador de la oxigenación de la sangre por lo que si hay alguna alteración tanto en las de los pies como en las de las manos, los médicos podrían no ser conscientes de ello. También se aconseja no pintarse los labios, por el mismo motivo. Y tampoco están permitidas las lentillas, así que si eres miope no te olvides de llevarte las gafas al paritorio para no perderte ni un segundo de la llegada de tu hijo.

6. Los casos de partos prematuros

"Una vez más, no creo que Hollywood nos haya hecho ningún favor haciendo parecer que los partos son rápidos y que una mujer debe ir al hospital ¡cuando tiene la primera contracción!", dice Vose. "A menudo nosotros decimos a nuestros pacientes que el momento adecuado para acudir al hospital es cuando las contracciones son cada cinco minutos durante dos horas", explica.

7. Cuidado con las digestiones

Uno de los hechos más extendidos es que las mamás tienen que hacer una evacuación cuando dan a luz. "En la segunda fase del parto cuando el cuello del útero está completamente dilatado y el bebé se está moviendo hacia el canal del parto", dice Raby. Hasta hace poco en nuestro país se ponía un edema a la embarazada al comienzo del parto, pero ahora esta práctica está cayendo en desuso porque muchas mujeres no se sienten bien con ella. Esto es normal, y es que debido al esfuerzo que supone el parto cabe la posbilidad de que la mujer pueda hacer una deposición. En ningún caso debe resultarte una situación embarazosa ya que las enfermeras están habituadas a que esto pueda suceder.

Además, el vómito también es otra de las respuestas que puede tener nuestro cuerpo al dar a luz: "Cuando el útero comienza a contraerse regularmente, a menudo otros sistemas del cuerpo reducen su funcionamiento. Esto incluye la digestión. El resultado pueden ser náuseas y a veces vómitos".

8. Temblores durante el parto

"A menudo podemos encontrarnos con un temblor incontrolable durante el parto. Este movimiento es debido al paso de la primera etapa a la segunda", comenta la experta. Si tienes un temblor que no puedes ni sujetar la mano de tu pareja, ¡no te preocupes! Simplemente es síntoma de que el bebé está a punto de llegar.

9. El bebé puede sufrir algún daño

Hay veces que hay que ayudar a los bebés a completar su camino hacia el exterior. Desafortunadamente, Raby dice que: "Las lesiones más comunes en recién nacidos son daños en la clavícula o en el plexo braquial, lo que significa que los nervios que están al lado del cuello son dañados. Las enfermeras de maternidad están entrenadas para reconocer de inmediato este tipo de lesiones y tratarlas en consecuencia", aunque no tienes por qué alarmarte puesto que se trata de casos aislados.

10. Existe la posibilidad de que la mujer tenga un orgasmo

Durante décadas se ha hablado del placer que algunas mujeres pueden sentir a la hora del parto, en un determinado momento. El psicólogo francés, Thierry Postel, proporcionó algunos estudios que aseguran la fina línea que separa el dolor del placer mientras que una mujer da a luz. Además, muchas matronas han conocido a mujeres que han experimentado el éxtasis o "sensaciones orgásmicas" durante el parto.

Recuerda que las mujeres en el momento de parir tienen una intensa presión en su canal vaginal durante todo el proceso. Esto unido a que su pareja - que la ayudó a crear el bebé - esté junto a ella animándola, y que se encuentren en pleno anticipo de por fin tener al bebé entre sus brazos puede llegar a alcanzar un nivel de intimidad tan fuerte que unido al torrente de emociones de la mamá, desencadena en una montaña rusa física que puede llevar a tener una verdadera experiencia sexual.

11. Relajación y distracción

Hay mujeres que no tienen ningún dolor tras poner la epidural. Por lo que durante el tiempo que dura la dilatación, en esos casos las mamás pueden estar leyendo una revista, hablando con su pareja o por teléfono o escuchando música... Esa distracción y relajación les ayuda a afrontar las siguientes fases del parto en mejor estado.

12. ¿Por qué lloran los bebés al nacer?

Nunca podremos saber qué es lo que siente un bebé cuando abre los ojos por primera vez. ¡Bueno! Pensándolo bien, los recién nacidos son prácticamente ciegos pero la repentina transición de un útero cálido a un exterior frío y con mucha luz provoca que éstos lloren.

Sin embargo, Raby dice que hay otros factores que pueden cambiar la forma de reaccionar de un bebé para adaptarse a las nuevas condiciones: "La forma en que un niño se comporta inmediatamente después del nacimiento puede depender del tipo de parto, los niveles de hormonas del estrés presentes durante el embarazo y también si se ha utilizado algún medicamento durante el embarazo o el parto, incluyendo los prescritos", explica.

13. "La sustancia pastosa que encontramos entre los pliegues de la piel del bebé cuando nace es...

el vérnix", nos cuenta Vose. Es una sustancia compuesta por células muertas y secreciones sebáceas que protegen al feto del contacto permanente con el agua durante su estancia en el útero materno. En muchas maternidades ya no se le retira al bebé al nacer; es decir, no se baña al recién nacido enseguida. Esto es así porque se ha comprobado que el vérnix protege también al pequeño en sus primeras horas de vida, por lo que lo más probable es que no te entreguen al niño limpito cuando des a luz sino que esté recubierto por esta sustancia que le protege.

14. ¡Después del parto también tendrás contracciones!

No estamos diciendo que vayas a tener contracciones durante el resto de tu vida sino que después del parto es posible que también sientas el dolor de alguna contracción. Estas contracciones se llaman entuertos, y son muy importantes para que el útero vuelva a su posición inicial y evitar así, hemorragias.

"Este proceso se llama involución" y desafortunadamente, "tiende a ser más doloroso cuando no se trata del primer bebé". La ventaja es que pueden administrarte algún analgésico en la maternidad para mitigar el dolor, que puede llegar a ser fuerte.

Si todavía tienes miedo a la hora del parto Vose tiene algunas palabras de consuelo: "Mi mejor recomendación es rodearse durante el parto de un buen equipo médico y de personas de confianza". Raby también cree que la recompensa de tener un niño entre los brazos ayuda a superar cualquier temor. "No hay manera de predecir cómo progresará el parto y cuánto durará, sin embargo, es muy poquito tiempo comparado con el que pasarás con tu hijo después", añade. "A partir de entonces", dice Vose: "tienes que ir con la corriente, escuchar a tus personas de confianza y aprender a vivir en un dulce desorden", concluye.

15. Te sentirás triste y cansada

Durante las primeras semanas el desajuste hormonal es bastante importante por lo que puede que muchas cosas te superen… Es normal que todo lo que has pasado repercuta en tu estado de ánimo y sobre todo te sientas muy cansada e incluso de sentirte culpable por ello. Lo único que podrá ayudarte a mejorar poco a poco y rehabituarte a tu nueva vida será el apoyo de tu pareja y tus seres queridos.

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