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Episiotomía en el parto: ¿cuándo es necesario practicarla y cuándo no?

por Elvira Sáez Creado en 29 de enero de 2020
Episiotomía en el parto: ¿cuándo es necesario practicarla y cuándo no?© Getty

Hasta hace no tanto, la episiotomía se solía practicar a todas las embarazadas, pero ahora se recomienda solo en determinados casos. Te contamos todo lo que debes saber sobre ella, desde cuándo es necesaria y cuándo no, hasta los riesgos o beneficios que puede suponer para la embarazada y el bebé.

La episiotomía es una incisión que se hace en el perineo, es decir, en la zona que se encuentra entre la abertura de la vagina y el ano, durante el parto, cuando aparece la cabeza del feto para facilitar su salida. Hasta hace aproximadamente diez años, esta técnica se llevaba a cabo de forma rutinaria en la inmensa mayoría de los partos, pero ya no es así. Durante años se consideró que este pequeño corte ayudaba a prevenir desgarros más graves durante el alumbramiento que tuvieran una peor curación, por lo que se estableció como la mejor opción para evitar esto. Además, se pensaba que este procedimiento podía ayudar a preservar el soporte del tejido muscular del suelo pélvico.

Sin embargo, la revisión de los estudios e investigaciones posteriores demostraron que no era así y la recomendación actual es que solo se ponga en práctica cuando es totalmente necesario para el correcto desarrollo del parto. A continuación te contamos en qué casos sí es necesario y más información importante acerca de este procedimiento.

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¿En qué consiste el procedimiento de la episiotomía?

Como indicábamos al inicio, se trata de una pequeña incisión en la zona del perineo. En caso de que sea necesario practicarla, si la paciente no ha recibido ningún tipo de anestesia o se ha pasado el efecto, es posible que se le administre una inyección con anestesia local para adormecer el tejido perineal y que la embarazada no sienta nada en el momento en el que el médico haga la incisión. En cuanto al procedimiento, existen dos tipos de incisiones:

  • Incisión de línea media: se hace verticalmente y la aplicación de los puntos de sutura es más sencilla. Sin embargo, hay más riesgo de que el corte se extienda hacia el ano.
  • Incisión mediolateral: esta se lleva a cabo en un ángulo de 45º, por lo que es menos frecuente que se extienda el corte y se produzca un desgarro hacia la zona anal. No obstante, suturarla es más complicado y puede ser más dolorosa.

Una vez que finaliza el parto, independientemente del tipo de incisión, el médico coserá el corte. La epidural o la anestesia local aplicada, permitirá que la madre tampoco sienta dolor en esta fase del procedimiento.

¿En qué casos se debe practicar la episiotomia?

Según el enfoque actual, solo se debe realizar la episiotomía cuando es imprescindible para que el parto se desarrolle con normalidad. Es decir, cuando esta suponga más beneficios que riesgos para la madre y para el bebé. Estos son algunos de los casos en los que puede ser necesario llevar a cabo la episiotomía:

  • Si hay signos de sufrimiento fetal (frecuencia cardíaca del bebé anormal, fatiga...)
  • El parto vaginal necesita realizarse con fórceps o ventosa por diversas complicaciones.
  • El hombro del bebé está colocado detrás del hueso pélvico (distocia de hombros) o viene de nalgas.
  • El bebé es muy grande y la dilatación no es suficiente.

Este corte facilitará la fase de expulsión, acelerá el parto y, por tanto, reducirá los riesgos que se puedan producir durante el mismo y que afecten a la salud del bebé o de la madre.

Si no existe ninguna de estas complicaciones, en principio, no será necesario practicar la episiotomía. Se considera que las heridas que se pueden producir durante el parto natural sin episiotomía sanan de forma más rápida y mejor que el propio corte. Es importante tener en cuenta que cada embarazo y cada parto es un mundo, por lo que es posible que una mujer necesite la episiotomía en uno de sus embarazos y en otro no.

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Riesgos de la episiotomía

Aunque hasta hace poco más de una década se practicara esta técnica de forma sistemática, lo cierto es que la episiotomía supone ciertos riesgos que conviene tener en cuenta. Es por esto, que si finalmente es necesario llevarla a cabo, será muy importante seguir los pases recomendados por el profesional de la salud para facilitar su curación.

Para empezar, uno de los riesgos más preocupantes es el sangrado que se puede producir al realizar la incisión en la forma perineal y que, en cantidad, se puede equiparar al nivel del que se pierde durante una cesárea. Una vez suturada, sigue habiendo riesgos pues la curación de la misma es lenta y produce molestias en la vagina y el perineo, lo que puede afectar cuando la mujer orina, defeca o, simplemente, a nivel postural. Tampoco se puede determinar cuánto tardará la herida en cicatrizar, pues depende de cada caso.

Aparte del riesgo que supone el sangrado durante su práctica, también se pueden producir otros a posteriori. En este sentido, aunque no es lo habitual, existe la posibilidad de que se produzca una infección u otras complicaciones como el desgarro vaginal, la incontinencia urinaria o fecal.

Curación y cicatrización de la episiotomía

En caso de que, inevitablemente, se tenga que realizar la episiotomía, lo más adecuado es seguir las recomendaciones del médico para que la curación sea lo menos molesta posible. Una de los consejos es evitar las relaciones sexuales al menos un mes después del parto, ya que estas pueden perjudicar la cicatrización y aumentar el dolor. En cuanto a los puntos de sutura, lo más normal es que se absorban solas y no sea necesario retirarlos de forma manual.

Repasamos algunas de las recomendaciones generales de cuidado tras la episiotomía:

  • Mantener la incisión limpia y seca.
  • Evitar el lavado vaginal.
  • No utilizar tampones.
  • No practicar relaciones sexuales durante el tiempo indicado.
  • Adaptar las actividades diarias y evitar las que sean agotadoras o aquellas que puedan producir dolor.
  • Si se produce dolor durante la defecación, puede ser útil tomar ablandadores de heces, pero solo bajo prescripción médica.


Sea como sea, no dudes en preguntar cualquier duda a tu médico y tomártelo con calma.

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