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Parto inducido: ¿cómo se realiza y en qué situaciones está indicado?

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 23 de diciembre de 2016

La inducción del parto normalmente se lleva a cabo cuando se prevén posibles riesgos que puedan aparecer si se continúa con el embarazo. Pero, ¿sabías que la inducción del parto también puede ser una elección personal de la madre? Te explicamos en qué situaciones se produce y cómo se realiza.

El parto inducido se realiza para provocar el nacimiento del bebé vía vaginal. Para su inducción se emplean métodos médicos (administración de fármacos) o quirúrgicos (cuando se procede a realizar una cesárea). Se trata de una elección normalmente tomada por los profesionales médicos ante posibles riesgos que puedan aparecer si se continúa con la evolución del embarazo. Sin embargo, también existe la posibilidad de que la madre elija la inducción del parto, no por razones médicas, sino personales. Aunque se trata de una alternativa desaconsejada por la OMS, es algo que podemos ver de manera habitual entre las celebrities: Shakira o PIlar Rubio, por ejemplo, admitieron públicamente que se iban a decantar por la programación del parto por problemas de agenda.

¿En qué casos se realiza un parto inducido?

Al margen de lo que las celebrities hagan, lo que hay que tener claro es que para inducir el parto es necesario una valoración médica previa en la que se determine que adelantar el parto mediante su inducción presenta menos riesgos que dejar que el embarazo continúe su evolución natural.

Estos son los principales casos en los que se suele inducir el parto:

  • Embarazo prolongado o postérmino: cuando la gestación se prolonga más allá de las 40 semanas.

  • Crecimiento intrauterino retardado (CIR): uno de los casos más comunes; se produce cuando el bebé no recibe los suficientes nutrientes o el oxígeno necesario. Ante el riesgo de que esto le impida seguir desarrollándose, se procede a la inducción del parto.

  • Desprendimiento prematuro de placenta: si la placenta se desprende antes del momento del parto podría llevarse a cabo su inducción o la práctica de una cesárea.

  • Ruptura prematura de membranas (RPM): si se ha roto aguas y el embarazo ha llegado a su fin, se induce el parto en las siguientes 24 horas a la rotura de la bolsa para evitar otros posibles riesgos.

  • Problemas de salud asociados al embarazo: como la diabetes gestacional o la hipertensión. En estos casos se puede proceder a la inducción del parto para evitar riesgos más graves en el bebé.

¿Cómo se induce el parto?

Tras realizar el ingreso hospitalario y firmar el consentimiento, el primer paso para proceder a la inducción del parto es la maduración del cérvix: el cuello uterino. En esta maduración se busca ablandar y dilatar el cuello del útero para facilitar el parto vaginal. Se puede favorecer la maduración cervical mediante dos formas principales:

  • A través del tacto vaginal, la maniobra de Hamilton (separación manual de las membranas) o el uso de dilatadores que se colocan en el cuello del útero.

  • Mediante fármacos, como la oxitocina o la prostaglandina, empleados para acelerar la dilatación.

Cuando el cérvix haya madurado, el siguiente paso es la rotura de la bolsa amniótica. Se procede también a administrar oxitocina para provocar las contracciones, que son las que ayudarán al bebé a nacer. A partir de este momento se se puede escoger la utilización de la epidural como en cualquier otro parto.

REDACTORA@CriistinaG


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