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Una boda en sweet pink

Cristina García-Adán
por Cristina García-Adán Publicado en 4 de marzo de 2015
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¿Buscas un hilo conductor para tu boda? No te pierdas los detalles de la sofisticada y romántica celebración de Vanessa y a José. El color rosa marcó la estética de una boda más que perfecta.

Sira Antequera, Wedding Planner & Designer de Sí! Quiero, y la propia novia, nos cuentan todos los detalles de una boda en sweet pink. Atenta a sus consejos, así lo hicieron ellos. Para empezar echa un ojo a la estética, estas son algunas de nuestras fotos favoritas.


Una boda debe ser el fiel reflejo de sus novios. Vanessa y José conocieron a Sira Antequera en un viaje a Ginebra. Empezaron a hablar de sus gustos y en pocos minutos de conversación ya habían perfilado su boda: sofisticada, elegante, romántica pero contenida y con sabor histórico.

"Empezamos a visitar sitios y de manera ultrarrápida se enamoraron de un Palacete antiguo", comenta Sira.
Quisieron celebrar la boda religiosa en una de las Iglesias más tradicionales de Málaga, la Iglesia Sagrado Corazón, que decoraron con montones de cestas de hortensias y boj. La música que les acompañó fue un tradicional coro rociero que enloqueció a los invitados extranjeros. A la salida de la Iglesia los invitados disfrutaron de varios tipos de limonadas mientras se les entregaban abanicos para aliviarles el calor del verano mediterráneo.

Tras sumergirse en los jardines del Palacio, los invitados disfrutaron del cóctel junto al antiguo invernadero del que colgaban una constelación formadas por bolas de pétalos de rosa. Estaciones de comida española junto con otras internacionales, como sushi, se sucedieron para placer de los familiares y amigos de Vanessa y Jose.

El seating plan estaba hecho por unas bolas de topiary con acuarelas de rosas de jardín, la flor protagonista de la boda junto con las peonias.

"Hicimos una boda totalmente de acuerdo a nuestros gustos y nuestros deseos. No seguimos ningún patrón predeterminado e incluso nos saltamos alguna que otra regla de protocolo, porque tuvimos presente en todo momento que nuestra boda tenía que reflejar quienes somos y lo que nos gusta" recalcó Vanessa.
Cenaron ante la fachada del palacio. Mantelerías de seda en damasco y rayas de color taupe enmarcaban centros de cristal de delicadas formas geométricas llenos de peonías y rosas Austin en baby pink. Los meseros en barrocos marcos con acuarelas de flor. Adoramos el detalle de las enormes letras con flor texturada con las iniciales de los novios, un detalle súper original. Para completar una noche perfecta, una torcedora de puros cubana mostraba su arte en vivo. La cena fue un placer a la luz de las velas.

Tras la apertura del baile, los invitados pasaron al palacio, iluminado en rosas flúor y violetas. La chimenea principal estaba decorada con profusión de hortensias rosas.

"Una de las cosas que más trabajo nos costó elegir fue la canción para abrir el baile. Ha sido bastante difícil porque a mi marido no le gusta bailar, de hecho en siete años de relación el baile de la boda iba a ser nuestro primer baile juntos. No queríamos algo demasiado complicado, por lo que nos orientamos hacia una lenta y tampoco queríamos algo demasiado clásico".
Un candy bar en color tape y un buffet de cupcakes entre las que había Red Velvet y tartas variadas fueron acompañamiento de la fiesta en la que hubo barras de gin tonics y mojitos. Un grupo espectacular puso ritmo al baile y un Dj se encargó de llevarlo hasta el amanecer.

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