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Los pies, los eternos olvidados: consejos y cuidados para cada época del año

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 21 de octubre de 2015
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Los pies son una parte muy castigada del cuerpo. Han de soportar nuestro peso diariamente, en ocasiones en situaciones extremas de frío, de calor o con zapatos poco adecuados, con tacones de vértigo o estrecheces castigadoras. Todas estas circunstancias pueden provocar alteraciones en la piel, en las uñas y también en la estructura ósea, convirtiéndolos en poco estéticos. Te damos las claves para aprender a cuidarlos todo el año.

Cada estación del año provoca distintas alteraciones en nuestros pies y Cristina de Hoyos, dermatóloga de Clínicas Ceta, nos enseña a evitarlas explicándonos por qué se producen.

En otoño, tras una época de sandalias y pies descalzos, nuestros pies se muestran agrietados y poco colaboradores a la hora de introducirse en los zapatos cerrados. Esto provoca que aparezcan molestas rozaduras. Suelen estar algo más hinchados que en épocas más frías por lo que nos incomoda ajustarnos las botas y acaban apareciendo dolores en zonas que llevan meses sin estar encerradas.

Durante el invierno, el frío provoca que nuestros pies se encojan y los zapatos cerrados se acomoden mejor, pero debido a las bajas temperaturas, en ocasiones pasan muchas horas helados y para mitigarlo nos colocamos una fuente de calor cercana que de nuevo les provoca inflamación intensa.

Tras el invierno, el pie se encuentra encerrado en zapatos que le permiten mantener una hidratación adecuada gracias a que siempre hay cierta humedad en el interior. Comenzamos a usar de nuevo zapatos algo más abiertos, sin medias ni calcetines, y aparecen rozaduras en zonas en las que antes nos protegían estas prendas. Además, habitualmente es el momento para volver a pintarnos las uñas de los pies, que hemos descuidado durante el invierno.

En verano, el calor nos obliga a usar sandalias, las cuales hasta que el pie se adapta a las tiras que las caracterizan, sufre de dolores y roces más o menos marcados. Por otro lado, los destapamos por completo en un clima caliente y seco como puede ser el centro de la península, provocando que sufran una deshidratación muy brusca dando lugar a las grietas y durezas que tan poco gustan.

​Una buena recomendación para cualquier época del año es usar a diario cremas ricas en urea o con un alto porcentaje de lactato, sustancias que ayudaran a mantener la piel de los talones y de la planta del pie libre de durezas y grietas. Si además podemos realizar una exfoliación intensa previa a la aplicación de las cremas, ayudaremos a eliminar la piel muerta y conseguiremos un resultado aun más bonito.

Por otro lado, en cada época, trata de evitar los cambios brucos de calzado, cuando sustituyas las sandalias por los zapatos cerrados o viceversa, intenta que haya pasos intermedios, es decir usar zapatos más o menos cerrados para ir acomodando al pie a las nuevas temporadas.

Como último consejo, trata de aplicar una crema hidratante intensiva en los pies una vez por semana y sobre ella, coloca una bolsa de plástico o envuelve los pies en papel film. El efecto hidratante se multiplicará por 3 y lograrás que tus pies luzcan perfectos.



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