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Bufandas para el invierno

por El equipo editorial Creado en 4 de enero de 2011

En el «quid para sobrevivir al frío», aparte de gorro, guantes y abrigo, debemos incluir una bufanda, ese accesorio indispensable en invierno que elegiremos con el máximo cuidado para conservar nuestro estilo y elegancia al mismo tiempo que protegemos el cuerpo del invierno más gélido.


Y es que todo vale para mantener el cuello y el pecho calentitos. La bufanda cuenta con un amplio abanico de posibilidades en cuanto a estilos, reafirmar y alegrar un look unicolor, añadir algo de glamour y elegancia a nuestro modelo, olvidarnos de pasar frío, lucir algo más sofisticadas, etc. Cuando llega el invierno no escasean los detalles: color, forma, tamaño, nudo, tejido (polar, lana, piel, angora), etc.

Las hay de diferentes colores, más sobrias, minimalistas o XXL... Seguro que encuentras la que va contigo.

Una bufanda para tus necesidades, tu armario y tu personalidad
Como ya hemos dicho, todo vale en materia de bufandas. Las más frioleras elegirán las de tejido polar (calentitas pero muy fáciles de anudar alrededor del cuello), mientras que las más fashion optarán por las de lana, angora o cachemira. Por el contrario, las bufandas de piel, natural o sintética, no son muy recomendables.

Llevar un animal atado al cuello supone un problema para muchas conciencias. Las de angora son una buena opción, siempre que no seamos alérgicas. Y las de cachemira, suaves, calentitas e hipoalergénicas, están especialmente indicadas para las más delicadas.

En cualquier caso, y dejando de lado el tejido que prefiramos, debemos elegir un color que combine con nuestro abrigo. Si, por ejemplo, lo tenemos estampado, elegiremos una bufanda de un solo color. Si lo lucimos con relieves, es mejor una bufanda completamente lisa. Y si, por el contrario, el abrigo es liso, podemos elegirla de un tejido marcado.

También deberemos tener en cuenta la forma y el tono de nuestro rostro. Si somos de cabello y piel clara, con una bufanda de tonos vivos resaltaremos el rostro. Mientras que si tenemos la cara redondeada, una buena elección será la bufanda lisa tanto en textura como en tejido.

Diferentes estilos
Existen infinidad de tipos de bufandas, pero siempre hay unas que tienen más éxito que otras. Por ejemplo, las extralargas se llevan cada vez más. La idea es comprarse una bufanda larga (o muy larga) que podamos enrollarnos en el cuello y dejar que caiga por ambos lados del pecho. Ahora bien, cuando las temperaturas sean más suaves, no tardaremos en abandonar este tipo de bufanda para optar por otras también largas, pero más finas. Calada o no, con trenzados o relieves, o sencillas, todo es posible siempre que sea XL.

Las palestinas y los turbantes suelen lucirse como bufandas y ya desfilan en casi todas las pasarelas de los grandes diseñadores. Adaptadas a muchos estilos, de colores diferentes y tejidos más o menos calientes, dan un toque sorprendente a cualquier modelo cuando se lleva alrededor del cuello. Pero prestemos atención porque combinarla con algo clásico es muy elegante, pero lucirla con un estilo étnico no es demasiado recomendable. Hay que evitar parecer que vamos disfrazadas.

El nudo

Existen muchas maneras de anudar una bufanda en función de las costumbres, el ánimo y el estilo de cada uno.

Si quieres dar un toque de masculinidad y elegancia a tu modelo, lúcela como una corbata, con un extremo de la bufanda más largo que el otro.

También puedes doblarla por la mitad, enrollarla alrededor del cuello, pasar las dos extremidades por el agujero y dejar que repose sobre el pecho.

Enróllala alrededor del cuello y deja que las dos puntas de la bufanda cuelguen en la espalda, en el pecho o una en la espalda y la otra en el pecho.

Y si lo que te gusta de verdad es el look bandolera, elige una cuadrada (de por lo menos 90 cm de ancho), forma con ella un triángulo y dóblalo por la mitad. Para acabar, anúdala al cuello dejando caer las dos extremidades por la parte de delante... ¡Bandolera total!