Cosas típicas de los 2000 que echamos de menos... o no
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Ay, ¡aquellos maravillosos 2000! Vale, no suenan tan bien como las décadas anteriores, pero no se trate de cómo suene esta década, sino de cómo fueron. De aquella época tenemos un montón de recuerdos. Fue una década de cambios y modernización, especialmente a nivel social e histórico. En este periodo, por primera vez en la historia de Estados Unidos se nombró a un presidente negro: Barack Obama (2004). También cambiamos de moneda: dijimos adiós a nuestras entrañables pesetas para sustituirlas por los euros. Y se alcanzaron logros científicos, como la secuenciación del genoma humano, y logros tecnológicos: fueron los años en el que Internet llegó para quedarse definitivamente, así como los portátiles y smartphones. De hecho, a finales de los 2000, surgieron las redes sociales, que cambiarían nuestra forma de comunicarnos para siempre.
Pero durante esta época también ocurrió una catástrofe que cambiaría la seguridad mundial: los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, contra las Torres Gemelas de Nueva York. Fue sin duda el desencadenante del inicio de la guerra contra el terrorismo, que aún persiste mundialmente.
Pero dejando los acontecimientos históricos a un lado, los 2000 también nos trajeron cosas maravillosas. Cosas con las que disfrutamos durante nuestra infancia y adolescencia: música, series, juguetes, tecnología... ¡incluso moda! Hoy nos hemos puesto un poquito nostálgicas y hemos hecho una selección de todas ellas. ¿Te quedas a recordarlas con nosotras?
Comenzamos por los míticos CD. Ahora tiramos de las listas de Spotify, pero en aquellos tiempos grabábamos en el ordenador nuestro propio popurrí de canciones. Y luego, por su puesto, escribíamos su título a mano. ¡Qué recuerdos!
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Era nuestro fiel amigo. Antes no existía Spotify, ni teníamos la posibilidad de llevar siempre las canciones dentro del móvil, por eso utilizábamos nuestro querido MP3.
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Supuestamente cambiaban de color "según nuestro estado de ánimo". Y claro, con este misticismo de anillo mágico, todas corrimos como locas a comprárnoslo. Pero ya es hora de destapar el secreto: cambiaban de color debido a la temperatura ambiental y corporal.
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No podía faltar como complemento durante los 2000... pero tampoco ahora: ¡ha vuelto!
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Nos dejábamos los dedos pulsando las duras teclas varias veces hasta confeccionar un mensaje de texto. Aunque, sin duda, ¡el juego de Snake lo compensaba!
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Después de toda la vida viendo nuestras películas de Disney (sobre todo) en cintas de VHS, finalmente presenciamos el final de las mismas. Fueron sustituidas por el DVD y ya no hubo marcha atrás.
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En 2001 estrenaron la primera película de Harry Potter y fue el comienzo de una gran tradición: cada año, aproximadamente, estrenaban una nueva. Y ese era uno de los momentos más esperados: ir al cine y emocionarnos con cada entrega.
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De plástico, pequeñas, coloridas... ¡nos encantaban!
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Y por supuesto, también estaba Digimon. Ambas series hicieron que nos dividiésemos entre los fans de unos dibujos y otros.
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La serie que marcó nuestra infancia, ¡nos volvía locos a todos!
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Eran imprescindibles para adornar nuestros apuntes. Los custodiábamos en nuestro estuche y odiábamos tener que prestárselos a la gente porque temíamos que no nos los devolviesen nunca.
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Más que su sabor, lo que realmente nos encantaba era su anuncio en televisión. ¿Cómo olvidar esa canción de Coca Cola light al-li-món con su tono tan pegadizo?
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Los cuales tú te ponías con deportivas, y claro, los bajos de los pantalones acababan rotos y sucios.
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Fernando Torres fue uno de los culpables de este peinado que causó furor entre nuestros compañeros de clase: las mechas rubias y la cresta.
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Era el Facebook de nuestra adolescencia. ¡Menudo subidón nos daba cuando nos metíamos y veíamos varias notificaciones en verde!
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Comprábamos varias cuerdecitas de gomas de colores, las trenzábamos entre sí y ya teníamos nuestros (llamativos) accesorios hechos.
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Nos pasábamos horas hablando con nuestras amigas, cambiando el estado (cuanto más largo y con más emojis, mejor), y, lo que más molaba: mandando zumbidos.
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La culpable de que saliese a la luz nuestro lado emo adolescente y rebelde. Cuando las demás cantaban con trajes brillantes, escotes y tacones, ella llegó con sus converse, sus mechas de colores y su ropa oscura. ¡Era nuestra ídola!
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Nuestros ordenadores no contaban con cámara, por eso teníamos que ponerle la webcam pequeñita para poder hacer vídeollamadas.
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El tema de las Ketchup se hizo internacional. La de veces que la bailaríamos en aquella época...
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Nos pasamos meses con esta canción en la cabeza. Nadie sabía de dónde habían surgido estos chicos (O Zone era un grupo moldavo-rumano), pero de repente su canción se convirtió en lo más sonado. El maia hii, maia huu, maia hoo, mania haa ha pasado a la historia.
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Estábamos enganchadísimas a esta canción, que salió en el 2003. Y, en general, a todas las de Britney.
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Nos las llevábamos a las excursiones del cole y nos encantaba creernos fotógrafas profesionales con ellas.
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Te lo pedías cuando en las sesiones de las discotecas light, aquellas a las que ibas cuando aún no habías cumplido los 18. Un refresco era demasiado "vulgar", por eso preferíamos ir fardando de bebida azul como las más guays del lugar.
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Verde, rosa, azul, amarillo... cuanto más cantoso fuese el color, mejor. Y encima lo combinábamos a veces con labiales fucsias o rojos. ¡Nuestra cara era un cuadro!
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