La verdadera historia de amor del príncipe Carlos y Camilla

Actualizado el Por Cristina Gonzalez
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El salseo en este artículo está asegurado.

Te va a parecer increíble, pero hace ya 14 años de esta fotografía. Más de una década desde que el príncipe Carlos y Camilla se casaron, un 9 de abril del 2005 en Windsor. Una ceremonia civil en el ayuntamiento a la que siguió una misa oficiada por el arzobispo de Canterbury. Su enlace fue el último capítulo que cerraba su historia de amor, también culminaba el triunfo de su relación y supuso una pequeña victoria frente a las férreas normas de la monarquía que, años atrás, no hicieron posible que pudiesen estar juntos... al menos no en público.

Lo suyo fue un flechazo prácticamente desde el momento en que se conocieron, allá por 1970; entonces Camilla tenía 23 años y Carlos 22. "Bonito animal, señor. Me llamo Camilla Shand. Es un placer conocerle”, le dijo ella, refiriéndose a su caballo. "¿Sabía que mi bisabuela, Alice Keppel, fue la amante de su tatarabuelo, Eduardo VI?". Y bastó esa peculiar presentación para unirles por siempre. Ahora Camilla tiene 71 y Carlos 70, ha pasado casi medio siglo desde que se conocieron por primera vez, pero ahí siguen, juntos y enamorados.

Durante años fueron la pareja de infieles contra la que medio mundo arremetió. Y hay que admitir que la etiqueta se la ganaron a pulso, pues jamás dejaron de verse a pesar de contraer matrimonio con sus respectivas parejas. Desde un punto moral, sin duda lo que hicieron no está bien. Pero lo suyo no ha sido un affaire, sino una historia de amor, un verdadero cuento de hadas rodeado de traición, infidelidad, pasión y escándalos

Acompáñanos a descubrir la verdadera historia de amor de los duques de Cornualles, desde que se conocieron, pasando por el conflicto con Lady Di, sus escándalos y, por último, el triunfo de su relación.


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La pareja se conoció en un partido de polo, en 1972. Al principio, Camilla Rosemary Shand (su nombre de soltera) se acercó con una única intención: darle celos a su pareja, Andrew Parker-Bowles, quien le había sido infiel -precisamente- con Ana, la hermana del príncipe Carlos.

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Pero lo que comenzó siendo un primer encuentro casual, se convirtió en un flechazo: Carlos y Camila descubrieron que compartían pasiones, como el polo, la caza o la pesca. 

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Hasta entonces, el príncipe Carlos había ido de flor en flor como quien dice. Solía salir con muchas mujeres, pero con ninguna llegó a comprometerse. Y eso que era uno de los solteros más codiciados de su círculo. Su asesor, su tío Lord Mountbatten, (señoro un tanto casposo) le aconsejó al príncipe que aprovechase su juventud para "estar con todas las mujeres que pudiese" y que, después, buscase a una "de aspecto virginal e inocente para casarse con ella".

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Pero después de conocer a Camila, a Carlos no le apeteció estar con ninguna otra mujer que no fuera ella. Ambos comenzaron una relación que intentaron llevar de manera secreta. De hecho, solían verse a escondidas en la casa de campo de Hampshire que Lord Mountbatten les dejaba.

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Su romance fue tan intenso que incluso el príncipe Carlos le pidió matrimonio, aunque Camila lo rechazó. Así lo relató la propia duquesa de Cornualles a Penny Junor, autora del libro The Duchess: Camilla Parker Bowles and the Love Affair That Rocked the Crown.

Pero aunque no quiso casarse con Carlos, ambos continuaron viéndose... hasta que todo se torció.


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En 1973 tuvieron que separarse, ya que el príncipe Carlos se embarcó en la Marina Real y se marchó de misión al Caribe. Algo que, por otro lado, alegró a la reina Isabel II, pues en su familia se oponían a la relación con Camilla: ella no era como las demás mujeres de la alta sociedad. No le gustaban las fiestas, ni la moda, ni tampoco iba con ella el rol de "mujer virginal e inocente" que los asesores del príncipe le habían recomendado buscar.

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Mientras el príncipe Carlos estaba fuera, Camilla se reconcilió con su exnovio, Andrew Parker-Bowles. Retomaron su relación y anunciaron su compromiso. Cuando el príncipe Carlos se enteró, le escribió una carta pidiéndose que no se casara con Andrew, pero Camilla le rechazó de nuevo.

Finalmente, ella y Andrew Parker-Bowles se casaron en una ceremonia a la que asistieron unos 800 invitados, entre ellos la reina Isabell II. Hay que tener en cuenta que Camilla siempre perteneció a la nobleza.

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En 1975, Carlos y Camilla se reencontraron en un partido de polo. Por entonces ella ya se había convertido en madre de su primer hijo, Thomas, a quien dio a luz el 18 de diciembre de 1974. 

Carlos y Camilla siempre mantuvieron una buena relación, tanto es así que el se convirtió en padrino del hijo de ella. Pero pausaron su romance (al menos, de cara al público).

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En 1977, el príncipe comenzó a salir con Sarah Spencer, la hermana mayor de la (por entonces) futura Diana de Gales. Sarah venía de una familia adinerada y parecía una buena candidata para convertirse en reina, pero ella no quería pertenecer a la realeza. La propia Diana lo contaría años después en el famoso libro que escribió en secreto el periodista Andrew Morton, titulado Diana: su verdadera historia.


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Tras su ruptura con Sarah, el príncipe Carlos se fijó entonces en Diana, quien por entonces era menor de edad. Comenzó una amistad con ella y pasaron tiempo juntos, hasta que la cosa fue a más.

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En 1980, Carlos y Diana comenzaron su relación de forma oficial, aunque la propia Lady Di confesó después que nunca estuvo segura de aquello. La prensa descubrió su identidad y comenzó a perseguirla. En aquel entonces Diana tenía solo 19 años, trabajaba en una guardería y compartía casa con unas compañeras. 

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Diana fue la elegida, así lo frivolizó la familia del príncipe Carlos. Era joven, de buena familia, tímida, nunca había tenido novio hasta entonces, caía bien a la prensa... Parecía que Diana Spencer "reunía todos los requisitos" para convertirse en la mujer de Carlos, quien tenía ya 32 años y se sentía presionado por su familia.


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Isabell II le dio el visto bueno a Diana Spencer. Llegó un punto en que la prensa perseguía a la pareja a todas horas, que el rumor ya no pudo acallarse... Entonces el príncipe Carlos, presionado por su padre, le pidió matrimonio a Diana.

En el documental Diana: In Her Own Words, realizado con las grabaciones que la propia princesa de Gales hizo, esta misma explicó que la pedida de mano le pareció una broma. Pero finalmente accedió y se comprometió con Carlos.

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En una entrevista realizada a la pareja antes de su boda, un periodista les preguntó: "¿Están enamorados?". Diana contestó: "Por supuesto que sí", y Carlos aclaró: "Lo que sea que 'estar enamorado' signifique".

Vamos, más claro, el agua. Porque el, de quien estaba enamorado realmente, era de Camilla.

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Así lo descubrimos en el libro biográfico del príncipe: El Príncipe Carlos: Las pasiones y las paradojas de una vida improbable, de la escritora Sally Bedell Smith. "Carlos no estaba enamorado de Diana, no estaba preparado para casarse", cuenta la autora. "Pero pensaba que podría llegar a amarla".


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El 29 de julio de 1981, el príncipe Carlos y Diana se casaron la catedral londinense de San Pablo. Miles de personas se congregaron en los alrededores, emocionadas con el evento, creyendo que ambos se casaban por amor. Pero, como confesaría Lady Di más tarde al periodista Andrew Morton: "Fue uno de los peores días de mi vida".

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Camilla, como era de esperar, estuvo presente en la boda. Fue una de las pocas personas, si no la única, que se atrevió a ir de blanco al enlace. Y no solo eso, también fue la única a quien el príncipe Carlos buscó con la mirada en su camino al altar. Un camino que Diana describiría después como "un calvario".

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Los celos consumieron a Diana desde el minuto uno de su relación. Antes de su luna de miel en Escocia, la princesa de Gales escuchó una conversación privada de su marido con Camilla en la que dejaban claro que seguían viéndose. Además, el príncipe se llevó al viaje unos gemelos que la propia Camilla le regaló. Se trataba de una pieza con dos "C" unidas. "Como si fuese el símbolo de Chanel", explico Lady Di después. "Pero descubrí que eran las iniciales de Carlos y Camilla".

El no lo negó cuando su mujer le preguntó por aquellos gemelos. Y tampoco se los quitó.

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"Éramos tres en ese matrimonio", confesó Diana. Y es que, aunque Camilla seguía casada con Andrew Parker-Bowles, con quien tenía ya dos hijos, también se veía con el príncipe Carlos. Diana contó que, en una ocasión, Camilla le preguntó que "si le gustaba ir de caza", a lo que esta respondió que no.

Se trataba de un sondeo por parte de Camilla para averiguar cuál era el mejor momento para estar con el príncipe a solas.

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Diana sufrió depresión y bulimia durante su matrimonio con el príncipe. La infidelidad de Carlos con Camilla la consumía. Una noche decidió plantarle cara a la amante de su marido. Ocurrió durante la fiesta del 40 cumpleaños de la hermana de Camilla, a la que Diana se autoinvitó a pesar de la negativa de su marido.

En la fiesta, pidió que la dejaran a solas con Camilla y le exigió explicaciones. "Lo sé todo, sé lo que hay entre mi marido y tú", le dijo Lady Di. Camilla, por su parte, le reprochó a Diana que "ella tenía todo cuanto había querido".

Esta conversación no fue suficiente, pues el príncipe y Camilla continuaron su relación a escondidas.

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En 1984, justo antes de que naciese el príncipe Harry, Camilla y Carlos se dieron un tiempo. "Este fue el mejor momento de nuestro matrimonio", confesó Diana. "En la recta final de mi segundo embarazo, todo parecía diferente. Queríamos hacer que nuestra relación funcionase, nos quisimos de verdad. Pero todo acabó cuando Harry nació".

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Asumiendo que su matrimonio jamás funcionaría, ambos siguieron casados pero hacían vida por separado, menos cuando tenían que asistir a un acto oficial.

Por aquel entonces, Diana también buscó el amor fuera de su matrimonio.

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En 1992, cuando Diana y Carlos aún seguían casados, la prensa británica filtró una conversación telefónica entre Camilla y el príncipe. Se trataba de una conversación de seis minutos de duración y de contenido erótico. En ella, Carlos aseguraba que "le gustaría ser un tampón para estar siempre dentro de Camilla".

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En 1996 la reina dijo "hasta aquí". Cansada de escándalos, exigió que Carlos y Diana se divorciasen definitivamente. Y así ocurrió: el divorcio se hizo oficial, Diana se quedó en Kensington Palace viviendo junto a sus hijos, y el príncipe Carlos se marchó a Clarence House.


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Acerca del autor
Cristina Gonzalez
Cristina Gonzalez

Cristina González es redactora en enfemenino. Se graduó en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y desde entonces ha trabajado en comunicación y prensa digital. Se ha especializado en redacción online, marketing de contenidos y SEO. Feminista y animalista. Le apasiona la comida, por eso siempre anda en busca y captura de nuevos sitios foodies por descubrir. Planificar viajes y llevarlos a cabo es una de las metas constantes en su vida. Adicta a la música (la que sea y cuando sea), a Instagram y a leer el etiquetado de todos los productos cada vez que va al súper. La moda, los libros, el cine y las series también forman parte de sus pasiones, por eso escribe de ello siempre que puede. ​Cuando no está tecleando tras una pantalla, podrás encontrarla paseando por el centro de Madrid, tapeando en alguna terraza (sobre todo si hace sol) o persiguiendo a sus dos perros enanos a los que adora... a pesar de que le dejan la ropa llena de pelos.
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