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El mito del pintalabios mágico marroquí

por Patricia Álvarez Creado en 12 de marzo de 2015
© iStock

Si eres una apasionada de las tendencias y estás un poco al día de las últimas novedades en belleza, seguro que habrás oído hablar del famoso pintalabios mágico marroquí que desde hace unos años ha revolucionado internet. Esta semana la OCU se ha encargado de sacarnos de nuestro error: el conocido labial no solo no es mágico ni procede de marruecos, sino que además es perjudicial para nuestra piel.

Pese a que estos pintalabios se hicieron conocidos para el gran público gracias a que Sara Carbonero comenzó a alabar sus maravillas en su blog, lo cierto es que somos muchas las mujeres que ya sabíamos de su existencia muchos años antes de que la periodista los convirtiese en un objeto de culto.

Bien porque los descubriéramos en un viaje a Marruecos o bien porque alguna amiga aventurera nos lo hubiese traído como souvenir de una de sus visitas a los múltiples mercadillos y zocos donde venden este producto "mágico", no podemos negar que en un primer momento, el pintalabios Hare sorprende, y mucho.

Pintalabios Hare © Rakuten.es

Para las que no conozcáis el producto, se trata de un pintalabios verde (aunque también existen en otros colores como negro y morado) que al aplicarlo en nuestros labios se vuelve de una tonalidad rosa intensa y permanece intacto a pesar de que comamos, bebamos o besemos con él. Además, la tonalidad varía de una persona a otra por lo que algunos se aventuraron a afirmar que dependía de nuestro estado de ánimo (sí, como esos anillos que todas las niñas que crecimos en los 90 llevamos en algún momento de nuestras vidas), así que bien sea por nostalgia o por creer que los milagros existen, decidimos creer que aquello era fruto de las propiedades mágicas del pintalabios.

Sin embargo, esta semana la OCU ha emitido un comunicado alertándonos de los peligros de este producto, y desmontando el mito que se había creado alrededor del mismo, puesto que además de no ser mágico, tampoco es marroquí, y puede llegar a ser perjudicial para nuestra piel.

El pintalabios Hare no está hecho con henna y argán como aseguraban sus defensoras, no está fabricado en Marruecos, sino en Taiwán, y el cambio de tono no tiene nada que ver con nuestro estado de ánimo, sino con unos colorantes sintéticos llamados bromoácidos. Además, no sigue las normas de etiquetado para los productos cosméticos, puesto que no lleva lista de ingredientes en el envase, ni fecha de duración ni plazo de uso una vez abierto.

“En esta barra de labios verde los colorantes se encuentran en unas condiciones anhidras, es decir, de escasísima humedad, y así son incoloros. Cuando se aplica el pintalabios reaccionan con la humedad de la piel y del aire, y dan lugar a un color rosa o rojizo, que puede ser más o menos intenso en cada piel”, asegura la OCU en su comunicado.

La fórmula es bastante similar a la de cualquier otro pintalabios, que contienen una mezcla de ceras y lanolina, pero Hare tiene una particularidad, y es que también incluye un conservante llamado propilparaben (se trata de un parabeno) que no demasiado recomendable para productos que estén en contacto con la piel durante tantas horas, puesto que en determinadas concentraciones podrían llegar a provocar alteraciones hormonales.

¿Debemos tirar entonces los nuestros a pesar de que no nos hayan dado nunca reacción? Eso ya queda en la conciencia de cada una pero, ¿os atreveríais a comprar un alimento del que no vengan especificados los ingredientes? ¿Por qué nos fiamos entonces con la cosmética?

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por Patricia Álvarez