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Ana Rosa Quintana: "No soy consciente de haber creado enemigos"

por Daniel García Creado en 24 de junio de 2015
© Gtres

La presentadora cierra el chiringuito de la tele hasta septiembre y este viernes comienza sus vacaciones de verano. Antes, se reúne con los medios para hablar de su éxito.

Ana Rosa Quintana cierra el chiringuito de la tele como todos los años. Lo cierra en uno de sus mejores momentos, como líder indiscutible sobre la competencia y con su mejor resultado de audiencia desde 2008. Con la copa de ganadora en la mano, ahora ha llegado el momento de las vacaciones.

​Como todos los años, la presentadora echa el cierre con un encuentro con los medios. “Es la misma foto de todos los años, aunque estemos más gordos o más delgados”, comenta Màxim Huerta, su compañero de viaje. “Es el mismo programa con casi la misma gente, pero parece nuevo”, dice el periodista.

Ana Rosa Quintana © Gtres

Este año, el programa ha centrado casi todos sus esfuerzos en el nuevo mapa político que se iba a implantar en España con el nacimiento de nuevos partidos. La mesa de debate ha aumentado su duración hasta una hora y media. “El que se sienta aquí, triunfa”, comenta Quintana entre risas. “No existen programas para amas de casa y para ejecutivos. Yo soy ama de casa. La radio fue la primera que comenzó a no tratar a las mujeres como idiotas”, contesta la presentadora cuando se le pregunta por este cambio de rumbo del magazine.

11 temporadas. ¿Cómo te mantienes así?​

No te creas, que cuando me quito el maquillaje me quedo en nada. Me levanto los sábados por la mañana y pienso: “esto no es lo mismo”.

Siempre has comentado que algún día tendrás que dejar el programa. ¿No resulta muy complicado cuando estás en la cima del éxito?

¿Qué me vas a contar si llevo 11 años? Siempre digo que en algún momento hay que parar pero cuando nos superamos en audiencia y alcanzamos una audiencia tan difícil en estos tiempos sería de ser muy desagradecida.

¿Te pones una fecha?

No, me pongo el día que deje de tener ilusión. Pero es que me despierto por la mañana, pienso en la poca necesidad que tengo, pataleo y todas esas cosas que hago por la mañana, llego a la redacción y me da tanta alegría ver a la gente. Es verdad que si la información en estos últimos años hubiera sido rutinaria a lo mejor no me hubiese interesado. Pero es que me interesa mucho lo que está pasando en estos últimos años. Yo me acuesto por la noche con el iPad, leyendo periódicos digitales o con la radio. Me interesa mucho lo que está ocurriendo. ¿Quién iba a pensar que iba a cambiar tanto el mapa político este año? El interés que hay por la política en estos momentos…

¿Cuál es el precio del liderazgo?

Es que no pagamos ningún precio por el liderazgo. Nosotros hacemos el trabajo que nos gusta. Cuando eres un buen periodista haces el programa y la información que crees, aunque te puedas equivocar.

¿Cómo has cambiado en estos años?

Yo creo que no he cambiado mucho. Pero esto pasa cuando te miras al espejo, tú crees que no cambias pero cuando te ven tus amigas que hace mucho tiempo que no ves te das cuenta que sí. Tengo más seguridad, ves las cosas con más distancia.

¿Has pensado algo para el próximo curso?

Déjame que termine este. Cuando todo acabe voy a perderme unos días porque estoy muy cansada. A mediados de julio nos reuniremos para ver cómo va a ser la próxima temporada.

¿Cuál es la sección en la que te sientes más cómoda?

En la política.

Como prescriptora, ¿te reservas más tu opinión?

No, al revés. Soy como Manuela Carmena. Llega un momento en que uno tiene que decir lo que le parece.

¿El periodista debe dar su opinión?

Depende. ¿Por qué no si la das de verdad? Lo que no se puede es jugar a dar tu opinión enmascarada con que no la das. Es decir, manipular. Pero si abiertamente opinas sobre una cosa… Yo intento que los que tengan protagonismo sean los que están en la mesa, pero si yo tengo que dar mi opinión la doy.

¿Pesa lo de ser una persona influyente y saber que todo lo que digas puede tener repercusión en las casas de los espectadores?

No. A mí no me mueve ningún interés. Yo no estoy defendiendo los intereses de ningún partido político, de ningún grupo mediático o de ningún grupo económico. Yo me siento libre. Puedo estar acertada o equivocada, pero yo lo que digo lo pienso aunque me equivoque.

¿Piensas que en la prensa rosa se está equiparando al famoso de antes con el famoso surgido de un reality?

A mí es que eso me ha pillado un poco tarde ya. Ya me está ocurriendo que hay determinadas revistas que hablan mucho de estos personajes y es que no conozco a nadie. Sigo conociendo a la gente que es conocida porque hace algo. Tampoco es que tenga mucho tiempo. Me acuesto pronto y no puedo ver esos programas.

¿Cómo era la Ana Rosa que antes podía caminar por la Gran Vía y no la reconocían?

Pues la misma que ahora. El sábado por la mañana me levanto, no me maquillo, me pongo un vaquero, una camiseta, una coleta y paseo por Gran Vía. Si alguien te reconoce, la gente es encantadora. Yo hago una vida normal.

¿Sigues recibiendo el mensaje de Vasile todas las mañanas?

Sí, sí. Todas las mañanas. Eso quiero decir que va bien. Es el primero que recibo.

¿Coges el cetro y asumes el papel de reina con estos datos después de 11 años?

No, no, no. Yo por ahí nada… De reina nada que luego te quitan la corona.

¿No te gustaría hacer más calle?

Me gusta, pero es muy complicado cuando tienes cuatro horas de directo.

¿Te tiran mucho de las orejas en casa?

No, porque yo creo que ya están acostumbrados. Desde que mis hijos han nacido yo no les he llevado ni un solo día al colegio. Yo entro a trabajar y paro cuando paran ellos. Mis hijos cogen las vacaciones el viernes y yo me cojo las vacaciones el viernes.

¿Qué ves en la televisión si te sientas?

Veo series, pero ya más por Yomvi y ese tipo de cosas. De las nacionales veo El Príncipe. Es que yo me voy a la cama a las 10 o 10 y media. Y es que si me engancho a una serie, y yo me engancho, con la publicidad te dan las 12 y media y no puedo. Al día siguiente son muchas horas de programa. Necesito dormir. He estado viendo The Good Wife, Orange is the new Black, True Detective, pues como todo el mundo.

Hace mucho que no tenéis una guerra de pinganillo por la mañana. ¿Se ha relajado la guerra?

Si es que no había tal guerra. A veces no somos nosotras. Estás en plató, en directo y recibes información. Si la información no es exacta se organizan esas cosas.

¿Has hablado con Mariló?

Sí. Me dijo que estaba “pa comerme”. Cuando leí la noticia me preocupé, pero que no es una enfermedad, que es un problemita que le ha pillado al final de temporada.

Tú también tienes que cuidarte. ¿Qué es lo que te hace estar activa?

No cuidarme. Me cuido muy poco porque me aburre mucho lo de cuidarme. Me tomo mi cervecita, mi tapita, salgo los fines de semana, engordo. Soy una persona normal. No voy al gimnasio. Me apunte al gimnasio, fui tres días y sigo pagando. Pero hago lo que me gusta. Estoy contenta con mi familia, con mi marido, con mis hijos. Me encantan mis compañeros y me lo paso genial.

¿Qué es el éxito para ti?

Trabajar contenta. Personalmente, este trabajo no se puede hacer si voy a la redacción y estoy incómoda con mis compañeros. Si fuese así te aseguro que ya no estaría aquí. Me lo paso bien, les quiero y me quieren. Trabajamos como salvajes pero disfrutamos. Mientras eso siga así, bien.

¿Se crean muchos enemigos en la televisión?

No soy consciente de ello.

No has creado muchos entonces…

Yo creo que no.

El otro día os cayó un rayo…

(Risas) Pero no nos pasó nada. Te fijarías que a nosotros no nos pasó nada y al día siguiente hicimos un audiención.

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