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¿Tienes sequedad vaginal? Marian Frías te explica qué puedes hacer

por Cristina Gonzalez Creado en 2 de enero de 2020

A lo largo de mi experiencia profesional me he encontrado con diferentes casos de mujeres y parejas que por causas distintas han sufrido las consecuencias de la sequedad vaginal. Aunque sean circunstancias y casos diferentes, existen elementos en común, es interesante poder tenerlos en cuenta, poner soluciones y que nos afecte lo menos posible y así mejorar la calidad de vida ante esta situación.

Para este objetivo mi punto de partida es entender que la sequedad vaginal es un síntoma y un dispositivo que pone el cuerpo en marcha para que escuchemos nuestras necesidades ante situaciones de cambio.

Es mi intención que tras la lectura de este artículo tengas más claro que hacer si esto te está sucediendo a ti. Quedarnos en etiquetas, en disfunciones o trastornos no nos sirve para nada más que para quedarnos parados, y a veces paralizados y resignados ante lo que nos pasa, cuando podemos hacer mucho más de lo que creemos para estar mejor y cuidar nuestra salud sexual e íntima.

Algunas claves que te pueden ayudar son:

1. ENTENDER QUÉ ES: mirar

Saber que lo que me pasa, pasa a más personas y entenderlo, es un punto de partida para poder mejorar la situación. Nos suele aportar una mayor tranquilidad, el comprender las cosas de una manera racional.

La sequedad vaginal es una falta de lubricación e hidratación de la mucosa genital que pierde cierta elasticidad, provocando que el espacio de la vagina se estreche y sea menos flexible. La lubricación vaginal es producida por la segregación de flujo vaginal, cuya cantidad varía según el momento del ciclo menstrual y por distintos cambios hormonales que pueden influir en la lubricación que generamos. La lubricación puede convertirse en un problema tanto por exceso como por defecto.

La causa más tenida en consideración de la sequedad vaginal, es la que tiene que ver con cambios hormonales, y concretamente con la disminución de los niveles de estrógenos. Esto puede estar generado por diferentes motivos y situaciones vitales de una persona: menopausia, infecciones vaginales, anticonceptivos hormonales, algunos fármacos y tratamientos por diferentes patologías, después del parto y cuando se está amantando, etc. Es recomendable, acudir al ginecólogo y al endocrino, para identificar las causas hormonales que puedan estar generando esta situación en cada persona de manera específica y actuar en consecuencia.

2. SABER CÓMO Y EN QUÉ MOMENTOS AFECTA: ampliar la mirada

La falta de hidratación, lubricación y flexibilidad vaginal, genera problemas y molestias de diferente intensidad en la vida cotidiana pero principalmente durante la penetración, causando picor, ardor, escozor y o dolor. Esto suele llevar a evitar los encuentros eróticos, generando a su vez una disminución o inhibición de su deseo. O por lo menos a dejar de desear la penetración. A veces sí apetecen besos y caricias, pero si internamente se empieza a asociar el sexo con la penetración y con el dolor, esto lleva a que deseen menos situaciones de intimidad de cualquier tipo por miedo a que terminen en penetración y en dolor. Así que los encuentros suelen ser menos y peores. Esta evitación de relaciones sexuales, genera un impacto en la relación pareja, y en la imagen de las personas implicadas. Las mujeres comparten la idea de que suelen sentirse poco entendidas y atendidas en este asunto y sus parejas por otro lado, viven la situación con bastante angustia, y confusión, las situaciones de intimidad con dolor.

3. QUÉ HACER y QUÉ NO HACER: hacer cambios

Tan importante es hacer cosas que nos ayuden a estar mejor, como dejar de hacer las cosas que no nos están haciendo bien. Tampoco nos ayuda tener muchos frentes abiertos, es enfocarnos en dos o tres cosas en concreto que me comprometo a hacer diferente y mantenerlo en el tiempo.

Qué no hacer:

No funciona seguir “obligándose” a tener relaciones sexuales con penetración, aun sintiendo o soportando el dolor. La penetración no ha de generar dolor. Tampoco funciona evitar o ignorar la situación, dejando de tener encuentros eróticos en pareja.

Qué hacer:

  • Podemos empezar por ponernos las cosas fáciles: utilizar ayudas. Es clave que la pareja tenga claro que sólo se penetrará cuando haya la suficiente lubricación para que sea placentero y no genere molestia. Si esa lubricación no se produce de manera natural es clave ayudarse de geles vaginales y lubricantes específicos que ayuden a potenciar la lubricación natural e hidraten la vagina y la vulva, interna y externamente. Existen en el mercado productos innovadores que incluyen estos dos beneficios en uno, hidratan y lubrican a la vez. Es interesante que se usen a diario dentro de la rutina de higiene normal, y además antes y durante los encuentros sexuales. Es importante que sean productos de calidad y específicos para la sequedad vaginal, no es recomendable cualquier lubricante, que a veces generan a largo plazo aún más sequedad. El hacer uso de geles vaginales, no sólo aumentará la sensación de lubricación e hidratación, sino que aumenta la sensación de tranquilidad y seguridad, disminuyendo el miedo al dolor.

  • Tener una vida sexual activa, forma parte del tratamiento de la sequedad vaginal. Pero para que esta vida erótica se active se requiere disminuir el miedo y el dolor y para eso el punto anterior nos ayuda mucho, y por otro lado aumentar el placer.


Un elemento que suele darse en los casos de sequedad vaginal, tiene que ver con el patrón de las relaciones eróticas que tienen. El tiempo dedicado a la excitación es bastante corto, de tal forma que el encuentro se centra la penetración y a bajos niveles de excitación, cuando aún no hay la suficiente lubricación y deseo. La excitación es una de las responsables de la lubricación, al igual que las hormonas. De manera habitual, sino se hace nada para remediarlo, y aún más ante situaciones vitales de estrés, las relaciones eróticas tienden a convertirse en prácticas están centradas en los genitales, donde el coito es la práctica por excelencia. Se deja poco tiempo para que pueda desarrollarse el proceso de excitación, los mal llamados preliminares, que se les da el papel de teloneros cuando son la actuación estelar. Ante determinadas circunstancias el tiempo que se necesita para llegar a niveles medios y elevados de excitación es mayor. Nuestra capacidad de excitarnos no desaparece, pero a veces se vuelve más lenta y si no se le deja su espacio, da la sensación que ha desaparecido.

Es clave poner atención en mejorar tú erótica, dedicando más tiempo a la excitación, al juego, al cuerpo y a las fantasías y deseos. Poner foco en otras prácticas eróticas diferentes a la penetración. Más miradas, duplicar el número de caricias y sumar muchos besos. Y por qué no empezar a leer alguna novela erótica, que despierte tu deseo creatividad e imaginación sexual.

4. Profundizar la mirada: ESCUCHAR a nuestro cuerpo y nuestras emociones

Este cuarto paso te corresponde a ti. Tú lo tienes que escribir.

Hemos mirado a la sequedad vaginal, hemos ampliado esa mirada entendiendo como nos afecta y que podemos hacer con ello, y ahora te propongo que te animes a profundizar la mirada.

Quiero terminar como empecé, la sequedad vaginal es una forma que tiene el cuerpo de comunicar que hay necesidades particulares ante este momento de mi vida que no estoy cubriendo. ¿Qué me está queriendo comunicar esta sequedad? ¿Cómo me siento? ¿Qué necesito? Escuchar la respuesta y actuar en consecuencia es profundizar la mirada en lo que te sucede.

Puedes elegir, profundizar la mirada o no, pero sin duda no te olvides de poner en práctica todo lo anterior, te será de gran ayuda.


Artículo elaborado por Marian Frías.

Si tienes dudas sobre sequedad vaginal y quieres que Marian Frías te responda, puedes dejar tu consulta en este enlace.


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