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10 consejos para prevenir sustos cuando nuestro bebé duerme

Publicado por Sara Hormigo
Publicado en 13 de febrero de 2015

La llegada a casa con tu bebé recién nacido es una experiencia inolvidable. Que el pequeño se habitúe a su nuevo hogar es muy importante. Un momento de felicidad que muchas veces se ve interferido por las infinitas dudas que surgen a los papás en cuanto a la seguridad, el descanso y la alimentación durante los primeros meses del pequeño. Te damos algunos consejos que te servirán de mucha ayuda.

Muchas son las teorías que corren sobre cuál es la mejor forma de acostar a un bebé. Hace unos años, los pediatras recomendaban que durmieran boca abajo para evitar posibles atragantamientos provocados por las subidas de leche (después de una toma) o flemas, los gases... Pero hoy en día, las tornas han cambiado y bastante. Según la Asociación Española de Pediatría (AEPED) dormir boca abajo duplica el riesgo de muerte súbita del lactante. Se trata de un síndrome que causa la muerte repentina del bebé, de forma inexplicable, mientras duerme, cuando éstos tienen menos de un año y en nuestro país es una de las causas más frecuentes de mortalidad infantil.

Es muy importante que consultes todas tus dudas al pediatra sobre este tema para estar bien informadas y en consecuencia, tomar todas las medidas apropiadas hasta que el bebé cumpla los 12 meses. Pero además de ésta pregunta seguramente que te surjan muchas otras dudas acerca de cómo ayudar a que tu bebé duerma seguro y en las mejores condiciones. Te damos algunos consejos que pueden ayudarle a favorecer su descanso:

1. La cuna

Lo más seguro es que el bebé duerma en la habitación de los padres en su propia cuna. Se recomienda que hasta los 2 años los bebés duerman en una cuna con barrotes, con un espacio entre sí de menos de 6 cm, para que el bebé no pueda meter la cabeza, y no menor de 60 cm de altura, para que el pequeño no pueda trepar. De esta forma estaremos evitando posibles caídas. Asimismo, el colchón debe ser firme y con las medidas exactas de la cuna y el somier preferiblemente de tablas de madera para evitar la presencia de ácaros.

Lo mejor es evitar las sábanas, mantas o edredones sueltos así como los juguetes o peluches. Existen unos saquitos de cuna que, para aquellos bebés que les guste dormir tapados, son la opción más segura ya que cubren bien y permiten que el pequeño se puede desplazar sin despertarse.

2. Acostar al niño boca arriba

Como decíamos, los expertos afirman que dormir boca abajo puede provocar riesgo de muerte súbita del lactante (además de que tampoco se recomienda que duerman de lado). La mejor postura será boca arriba ya que facilita la respiración del bebé y disminuye el posible riesgo de muerte súbita. Asimismo, los expertos recomiendan que cuando el bebé esté despierto se coloque a ratos boca abajo, ya que facilita el desarrollo motor. O incluso de lado, en ocasiones, puedes colocarlo de lado ayudándolo colocando un cojín que le sujete por la parte posterior de la cabeza, para evitar que el cráneo se deforme levemente por estar siempre en la misma posición. Eso sí, siempre vigilándole constantemente.

No se aconseja tumbarles en sofás o superficies muy mullidas ya que su propio peso puede hacer que el cojín le rodee y le impida respirar con normalidad.

3. Un estilo de vida saludable

El tabaquismo pasivo resulta muy perjudicial tanto para bebés como para niños por eso se recomienda no fumar durante el embarazo ni después y procurar mantenerles siempre alejados de lugares con humo.

4. Lactancia materna: siempre

Siempre que la mamá pueda es aconsejable que los bebés se alimenten mediante la lactancia materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se de el pecho, mínimo, durante los 6 primeros meses del pequeño. Además, darles el pecho supone un arma más para prevenir la muerte súbita.

5. La temperatura idónea

Cuanto más calor se acumule en la habitación más perjudicial será para nuestro bebé ya que la temperatura corporal también tiende a subir. Por eso, es importante que la temperatura de la habitación sea no más de 20-22ºC (lo ideal es tener un termómetro en la habitación para controlarla).

© iStock

6. Exceso de ropa

Igualmente ocurre con el exceso de ropa. Tanto en invierno, por las altas temperaturas que tienen que sufrir siendo tan pequeños, como en verano, por el mismo motivo, es aconsejable que estés pendiente de su temperatura corporal tocando su cuerpecito de vez en cuando en momentos críticos de frío o calor, sin caer en la obsesión, claro está.

7. Sueños intermitentes

Durante los 6 primeros meses de vida los bebés suelen despertarse bastante a menudo, el motivo es que necesitan alimentarse porque su crecimiento es muy rápido. Pero la pregunta de muchos padres es si dormir con tantas interrupciones puede ser perjudicial para el bebé. Desde la AEPED explican que "éste es el modelo natural de desarrollo del ser humano" y que "probablemente no tiene riesgos". Entre los 7 y los 9 meses es normal que el bebé haga más tomas durante la noche, aunque también es cierto que aquellos toman leche materna tardan más tiempo en establecer sueño prolongado. Y sobre todo, también es muy importante destacar que la mamá tenga sus tiempos de descanso aprovechando que el niño duerme o que no le toque alguna toma.

8. Atender el llanto del bebé

Los expertos también recomiendan que se atienda siempre al llanto del bebé ya que si no lo hacemos puede "tener un efecto perjudicial para el desarrollo del apego entre el bebé y sus progenitores", según afirma la AEPED. Solo los papás o la familia tiene la última decisión a la hora de decidir cuándo es el mejor momento para que el niño duerma solo en su cuarto.


En el caso de queramos que el bebé duerma más tiempo con adultos debemos tener cuidado con los ruidos o acciones provocados por los padres ya que pueden interferir en el sueño del pequeño. Asimismo, si le asistimos siempre que haga algún ruido no lograremos que el pequeño se haga autónomo y logre conciliar el sueño por sí solo. Mientras que si duerme en otra habitación tendrá la ventaja de que él mismo podrá ir adquiriendo solito su propio ritmo.

9. Sigue tu instinto

A veces es normal que nos preocupemos más de la cuenta por nuestro pequeño, sobre todo las mamás primerizas. Pero el mejor consejo es que sigas tu propio instinto. Si estás más tranquila con la cuna al lado de tu cama para solo tener que extender un brazo y ver cómo está el pequeño, hazlo. Tú mejor que nadie le conoces y sabrás lo que necesita en todo momento. Y si tienes dudas, consulta a su pediatra siempre que así lo creas conveniente.

10. Cuando el bebé ya duerme solito...

Cuando ya hayas decidido que tu hijo puede dormir solito en su habitación tiene que haber una transición en este cambio, por lo que es recomendable que el bebé duerma con alguna mantita para que se convierta en su "compañero de cuna". Puedes dejar la puerta del cuarto abierta por si llora por la noche. Y en el caso que llore, no debes cogerle en brazos (a no ser que esté enfermo) solo darles un poco de agua o el chupete y evitar hablarles mucho. También es muy aconsejable que tengan un horario regular, dentro de lo posible.

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