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El masaje asiático

Maren Agirregomezkorta
por Maren Agirregomezkorta Publicado en 27 de octubre de 2008

India, China, Japón, Bali, Tíbet, etc.: no cabe duda de que Asia es el continente de los masajes. Y es que forman parte de los medios terapéuticos utilizados para curar el cuerpo y la mente. Veamos diferentes formas en las que se practica el masaje...

El shiatsu (Japón)

Este masaje pretende restablecer la circulación de la energía vital en el organismo, no con agujas, sino con los dedos. Según esta medicina, el cuerpo humano está recorrido por líneas esenciales, llamadas meridianos, a lo largo de las cuales circula la energía, y jalonado por puntos específicos, lugares de encuentro de los vasos linfáticos y las glándulas del sistema endocrino.

Se practica vestido o en ropa interior. El masajista trabaja sobre todas las partes del cuerpo apretando zonas dirigidas con sus dedos. Según lo que se siente, las presiones son más o menos profundas y se centra sobre las zonas con nudos.
Se considera también preventivo y curativo. Practicado regularmente, asegura al paciente una energía permanente y una inmunidad reforzada. Si se practica de forma puntual, alivia las disfunciones del organismo (dolores de espalda, jaqueca, cansancio, depresión...).

El ayurvédico (India)
Según la medicina tradicional india, un flujo energético atraviesa el cuerpo. Cuando dicho flujo se ve perturbado, por el estrés o por una mala higiene de vida, el organismo sufre. Actuando sobre el cuerpo, los masajes tienen como objetivo restablecer el equilibrio.
Se practica desnudo, con un aceite caliente de sésamo. Consiste en estimular, mediante presiones, roces y palpaciones, los puntos energéticos a través de los cuales se desplaza el flujo energético. Se alternan movimientos tónicos con movimientos relajantes.
Si es completo, relaja, caza las tensiones nerviosas, reabsorbe el estrés y facilita el sueño. Al restablecer la circulación sanguínea, evacua las toxinas. Es energético y cura numerosos dolores y enfermedades.

El thaï (Nuad Borarn)
A medio camino entre Ayurveda, medicina tradicional china y filosofía budista, reposa sobre una conciencia del cuerpo, al mismo tiempo en el plano anatómico (tendones, articulaciones, músculos...), energético (semejante a los meridianos de la medicina china) y mental (bienestar del espíritu, equilibrio emocional).
Se practica vestido. Combina posturas de yoga, estiramientos, masajes terapéuticos y presiones. El masajista está cuerpo a cuerpo con el paciente (utiliza sus manos y sus dedos, pero también sus codos, sus rodillas, sus pies...).
Aporta bienestar recuperando el equilibrio inicial. El masaje terapéutico mejora la circulación de la sangre, flexibiliza los tejidos, drena las toxinas y afloja los músculos. Los puntos de presión, las posturas de yoga y los estiramientos suavizan, atenúan los nudos musculares y restablecen la circulación energética.

Y también…
El Tuina (chino).
Destinado a restablecer una buena circulación de la energía vital, cuenta con más de 300 manipulaciones diferentes (pequeños pellizcos, fricciones, empujes, frotamientos), y se practica desnudo o vestido. En China, forma parte de la medicina.
El balinés (Bali). Muy suave y tranquilizador, se practica desnudo, con aceite caliente. Destinado a aportar, ante todo, descanso y relajación, consiste en presiones sobre los miembros entre la palma y los dedos, movimientos de deslizamiento largos y profundos sobre el cuerpo con el antebrazo o incluso frotamientos enérgicos de la epidermis con los puños cerrados. Son movimientos que también permiten aliviar los músculos y reactivar la circulación linfática.
El taegengki (Corea). Mediante una sucesión de movilizaciones de las articulaciones, estiramientos musculares y conmociones, el masajista incita al paciente a dejarse llevar. El cuerpo se repone progresivamente, la respiración se desbloquea, la mente se calma.
El tibetano. Este masaje original se practica con pindas de sal del Mar Muerto con aceites esenciales. Las pindas se calientan y se colocan sobre puntos precisos del cuerpo desnudo y se manipulan siguiendo los trazados de los circuitos energéticos. Gracias a los movimientos de las manos, las sales desprenden sus propiedades en sinergia con los aceites esenciales. La acción sobre los bloqueos musculares y energéticos es inmediata.

por Maren Agirregomezkorta

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