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¿Te lavas el pelo de la forma correcta?

Margarita Velasco
por Margarita Velasco Publicado en 22 de agosto de 2016
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¡Alerta, alerta! Puede que nunca te hayas parado a pensarlo, pero al igual que cada parte del cuerpo necesita unos cuidados especiales, el pelo debe tener su propia rutina, y esto incluye la forma en la que lo lavas. Por suerte, aquí te traemos las normas básicas para lucir un cabello sano y bien cuidado.

El pelo es una de las partes claves de cualquier look. No hace falta que seas muy coqueta para preocuparte de llevarlo bien peinado. Si "¡no puedo salir a la calle con estos pelos!" es una frase que has repetido en más de una ocasión, te encantará saber cómo lavarlo de la forma correcta para lograr que esté más sedoso, con más brillo y dure más tiempo limpio. En muchas ocasiones no hace falta que te dejes una fortuna en la gama de champús más caros que anuncian por la televisión, o que eternices el momento de lavarte el pelo con cientos de pasos y productos. Interioriza estos tips y descubrirás cómo sacarle el mayor partido a tu melena.

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1. El champú NO va directamente sobre la raíz

Piénsalo. Tiene mucha lógica que la zona que laves sea exactamente la que se ensucia, la que genera grasa, la que pica... ¿Verdad? Pues entonces te sorprenderá que no sea lo más adecuado. ¿Por qué? Al aplicar el champú sobre el cuero cabelludo, una y otra vez, lo que conseguimos es debilitar la raíz, y favorecer la caída del pelo. Una solución posible es diluir algo de champú en un recipiente junto a un poco de agua, y aplicarlo a través de un suave masaje sobre la raíz de nuestro cabello. Olvídate de frotar como si no hubiera un mañana, no hay nada como hacer las cosas con mimo.

2. Champú anti-residuos

Usar un champú que limpie en profundidad es recomendable, pero siempre en su justa medida. Si lavas en exceso tu pelo con este tipo de productos, le dejas sin nada de protección natural. Esa grasilla que genera nuestro cuero cabelludo es beneficiosa ya que nos protege de infecciones y mantiene nuestra piel hidratada. No hace falta que elimines los champús de limpieza profunda de tu lista de la compra, puedes seguir usándolos pero alternándolos con otro tipo de productos menos agresivos, y lavándote el cabello con ellos cada 15 días.

3. Cambia de productos con regularidad

Sabemos que desde el momento en que encuentras el champú de tu vida, le juras fidelidad hasta el fin de tus días, pero por desgracia, esta relación debe de llegar a su fin antes de lo que crees. El pelo se acostumbra a que lo lavemos con un mismo producto, y termina por resecarse. Seguro que te ha pasado en más de una ocasión que el efecto maravilloso que te aportaba ese champú, ha desaparecido, y ahora simplemente sirve para lavarte el pelo, como si hubiese perdido todas su propiedades con el paso del tiempo o hubiesen cambiado su fórmula. Nada más lejos de la realidad, el champú es el mismo, pero tu pelo se ha desenamorado de él. Con que te fijes en la rapidez y la variedad con la que aparecen nuevos productos capilares en el mercado, comprobarás que ¡no existe el amor eterno con en el mundo del champú!

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4. Agua caliente

Aunque en invierno te pueda parecer muy apetecible, tu pelo no te lo va a agradecer. Es mejor que laves tu cabello con agua tibia, ya que el agua demasiado caliente puede resecarlo en exceso, generando el efecto contrario al que deseamos, que la raíz segregue más grasa como respuesta a esta sequedad. Lo que sí puedes hacer el aclararlo finalmente con agua fía, esto reactiva la circulación.

5. Prohibido lavarse el pelo todos los días

No te dejes llevar por lo antihigiénico que parece, lavar el pelo diariamente, no es bueno para tu cabello. El pelo necesita su hidratación natural, es decir, ese sebo que genera el propio cuero cabelludo. Prueba a alternar un día sí un día no, y si ves que tu pelo se ensucia demasiado, nada como un champú en seco.

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6. Nada de frotar las puntas

Muchas veces al frotar las puntas con fuerza, no sólo las resecamos, sino que fomentamos que se quiebren y aparezcan las poco deseadas puntas abiertas. Recuerda que en el primer punto te hemos dicho que no era recomendable aplicar el champú directamente sobre la raíz, aunque si lo diluías con un poco de agua, reducirías su agresividad. La grasa y las toxinas del sudor se almacenan en la zona de la raíz de nuestro cabello, y aunque no debemos ser muy agresivas mientras enjabonamos esta zona, ni aplicar el producto directamente sobre la raíz, sí debemos hacer especial hincapié en la base de nuestro cabello. Una vez hayas enjabonado el cuero cabelludo, deja que el agua con el que lo aclares (y que va cargado de jabón) caiga suavemente a lo largo de tu pelo.

7. Dedos de masajista

¿No te encanta cuando en la peluquería te lavan el pelo tan suavemente? Intenta hacer lo mismo cuando laves tu cabello. Aunque te cueste asimilarlo, usar las uñas cual garras de Lobezno, no es nada bueno para tu pelo, no eliminas más profundamente la suciedad. No hay nada como un suave masaje para reactivar la circulación, oxigenar los folículos, y dejar aflorar los nutrientes que genera nuestra propia piel.

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8. Más espuma no significa más eficacia

Elimina de la cabeza ese concepto de que cuanta más espuma generes, más limpio estará tu pelo. Los sulfatos están presentes en muchas de las formulaciones de los productos que usamos para lavar nuestro cabello. Ellos son los encargados de producir la espuma, que muchas veces, de forma errónea asociamos a la limpieza más efectiva. Mete en tu cabeza la idea de que los sulfatos no son demasiado buenos, ya que eliminan la protección natural del cuero cabelludo y secan el pelo. Lo ideal es buscar los productos libre de sulfatos.

9. No quieras protagonizar tu propio anuncio de champú

A todas nos gustaría gritar de placer en la ducha, o estar tan increíblemente ideales como las modelos de los anuncios, cuando tenemos la cabeza enjabonada, pero lo cierto es que no es la forma óptima de lavarse el pelo. Si lavas tu cabello boca abajo, dejando que la espuma caiga ella sola por tu pelo, el resultado te encantará. No hace falta que te cuelgues en plan Spiderman, con que simplemente inclines tu cabeza hacia abajo, tu champú hará el resto.

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10. Peinar el pelo cuando está mojado

Es una sensación muy agradable la de peinar el cabello cuando está mojado, sin embargo no es lo más recomendable. Aunque en melenas rizadas es la única forma de acabar con los enredones, es importante que cuando te cepilles el cabello mojado, éste esté cubierto acondicionador, y uses un peine de puntas gruesas, ya que de esta forma lograrás que el pelo no se quiebre tanto.


¿Lista para llevar a cabo todos estos consejos? Pues ya sabes: ¡directa a la ducha!


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