Inicio / Maternidad / Bebés y niños / La importancia de las proteínas en la alimentación de tu bebé

© iStock
Maternidad

La importancia de las proteínas en la alimentación de tu bebé

por Redacción enfemenino Publicado en 29 de agosto de 2015

Las proteínas son fundamentales para el desarrollo en los primeros meses de vida de tu pequeño. Descubre ahora dónde se encuentran y por qué la leche materna es la mejor fuente de proteínas para tu bebé.

La alimentación de los primeros años establece las bases del desarrollo de un niño. Aunque es de vital importancia para su estructura muscular y ósea, el consumo de proteínas de un bebé debe ser controlado. Un exceso de de proteínas no es bueno, ya que algunos órganos aún no están preparados para procesar una alta cantidad de este nutriente. La leche materna es la mejor forma de incorporar las proteínas en la alimentación de un bebé, ya que está preparada para aportarle la cantidad de proteínas necesarias así como el resto de nutrientes que tu hijo demanda en etapas iniciales de la vida.

© iStock

Las etapas de la leche materna

En los primeros 1000 días de vida, un bebé necesita un aporte adecuado de proteínas para su desarrollo, pues contribuyen a la construcción del cuerpo, incluyendo el cerebro y los músculos. La mejor forma de cubrir estas necesidades es a través de la lactancia. La composición química de la leche materna va variando con el paso de los días en función de las necesidades del bebé.

Calostro. Es la leche que las mamas segregan durante los primeros días después del parto. En comparación con la leche materna madura, el calostro contiene menos cantidades de lactosa, grasa y vitaminas hidrosolubles, mientras que contiene mayor cantidad de proteínas, vitaminas liposolubles y sodio.

Leche de transición. La etapa del calostro puede ser diferente según cada persona, pero siempre comprende entre los 3 o 5 días después del parto. A partir de entonces es cuando se produce la leche de transición, la denominada "subida de la leche". Este tipo de leche tiene menos proteínas pero una mayor cantidad de componentes esenciales como el calcio, los ácidos grasos o la lactosa. Su composición va variando a lo largo de los días hasta convertirse en la leche madura.

Lecha madura. A los 10-15 días después del nacimiento del bebé, comienza la producción de leche madura. La leche madura es más rica en lactosa y grasas, con un aporte importante de ácidos grasos esenciales. Entre los distintos componentes de la leche materna, la grasa es la que más varía con el tiempo. Al principio de la toma, contiene menos grasa y al final es de 4 a 5 veces más concentrada. Este es el motivo que permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito.

La leche materna, además de proteger el organismo del bebé frente a las infecciones y las alergias, es inmunomoduladora, ya que estimula el desarrollo del propio sistema inmune del lactante.

En los casos que la lactancia materna no sea posible, el profesional de la salud indicará el tipo de fórmula infantil más adecuada para la alimentación del lactante.

¿Quieres saber más? Descubre más sobre alimentación para bebés
por Redacción enfemenino