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Cocina

Membrillo

por Elena Bonet Publicado en 9 de mayo de 2010

El membrillo es una fruta amarilla y grande con pepitas, forma de pera y muy aromática. Es el fruto del membrillo y se cosecha en otoño, cuando está a punto de madurar. Recubierto de una fina pelusilla, es de piel dura y carne áspera. Por eso es indispensable cocinarlos para comerlos.

La elección del membrillo
Antes de comprarlo hay que comprobar, en primer lugar, que el membrillo está maduro. Nos lo confirmará su perfumado olor y una piel firme e intacta. La pelusilla debe soltar un poco de polvo cuando frotemos la piel del membrillo. Cuidado con los membrillos estropeados y cuya piel ha ennegrecido por algunas zonas debido al contacto con el aire.

La conservación
No vale la pena guardarlos en la nevera, en un lugar fresco y aireado es suficiente. Eso sí, no los amontones con otras frutas. De este modo se conservarán en buen estado durante algunas semanas.

El membrillo en la cocina
Es imposible comérselo crudo con los dientes. Hay que cocinarlo: en compota, helado, en mermelada o incluso en licores. Sin embargo, es la pasta de membrillo la mejor forma de que esta fruta exhale todos sus sabores.

La receta de la pasta de membrillo
Limpia 1 kg de membrillo frotándolos con un trapo para retirar toda la pelusilla. Córtalos en trozos y retira los corazones. Cuece los trozos de membrillo en agua hirviendo. En la misma agua introduce los corazones metidos en una bolsita, como si de una infusión se tratara. Cuando estén tiernos, retira la bolsita con los corazones y escurre los trozos de membrillo. Pasa la fruta por un pasapurés o por la batidora. Pesa la cantidad de puré obtenida y añade la misma cantidad de azúcar. Mezcla y cuece la preparación en una cacerola. Remueve sin cesar. La pasta estará lista cuando sea una masa traslúcida. Introdúcela en un molde y deja que enfríe durante uno o dos días en un lugar fresco. Corta la masa en trozos y rebózalos en azúcar cristalizado. Ahora ya puedes servir.

Las mejores combinaciones
El membrillo, en trozos pasados por la sartén, combina perfectamente con las aves, la caza y la carne blanca. También está exquisito con tayín o rustidos. En chutney con especias, cebollas, azúcar de caña y un chorrito de sidra queda riquísimo. En mousse o helado se funde en boca. Además, con manzana, lo impone la estación, también se entiende muy bien. Este impresionante dúo a menudo se degusta en una charlota con compota de membrillo y manzana o con manzana al horno a la confitura de membrillo y nueces.

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