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El tartamudeo

por Elena Bonet Publicado en 4 de octubre de 2009
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El tartamudeo, un fenómeno complejo que afecta a un 1 % de la población, se manifiesta por la repetición de los sonidos, la prolongación de las sílabas y demás alteraciones. Sin embargo, no se reduce sólo a estos aspectos sino que pone de manifiesto problemas del habla, el comportamiento y la comunicación más profundos.

¿Qué es exactamente?
Se dice que una persona tartamudea desde el momento en el que las palabras que quiere pronunciar se prolongan, se bloquean y se expulsan, y las sílabas se repiten. Hay que distinguir entre diferentes tipos de tartamudeo:
-El intermitente, que desaparece durante el canto, por ejemplo, o al recitar algo de memoria.
-El clásico (repetición entrecortada de una sílaba).
-El tónico (imposibilidad durante un cierto tiempo de pronunciar algunas palabras).

Problemas de comunicación y comportamiento
Además de la dificultad de expresarse, los tartamudos no se sienten cómodos en sociedad. Este malestar se manifiesta porque tienden a:
-Evitar el contacto visual con el interlocutor, sin duda para que no vea lo vergonzoso que le resulta tartamudear.
-No utilizar las palabras que les producen dificultades de forma sistemática.
-No utilizar muletillas como «ya sabes», «digamos que» o «veamos» porque son el trampolín antes de lanzarse a pronunciar palabras problemáticas.
-Tartamudear de forma más intensa en situaciones de estrés.
-No hablar debido a sus problemas de expresión.

¿A quién afecta?
El tartamudeo empieza generalmente cuando el niño tiene entre 3-7 años. Desaparece de forma espontánea en el 40-80 % de los casos durante la adolescencia. En la edad adulta puede aparecer tras un accidente o una ruptura psicológica. Suele afectar a 1 mujer por cada 3 hombres y ser hijo de un padre/madre tartamudo triplica las posibilidades de sufrir este problema.

Los factores de aparición
Aunque fisiológicamente el tartamudeo se manifiesta mediante una tensión de las cuerdas vocales que podría ser de origen neuromuscular, los factores, en cambio, parecen ser de orden psicológico.
>El tartamudeo aparece tras un acontecimiento perturbador en la vida del niño, como un traslado, la llegada de un hermanito o hermanita, tensiones familiares, etc. Por lo general, exigencias educativas demasiado ambiciosas y un ambiente de estrés podrían también provocar un tartamudeo en el niño.
>En el caso de los adultos, aparece tras un traumatismo, un período de duelo o un acontecimiento que provoque en la persona un serio replanteamiento de las cosas.

El tratamiento
Los niños tartamudean muy a menudo entre los 2-3 años, cuando aprenden a hablar, y dejan de hacerlo de un modo espontáneo. Sin embargo, es importante acudir a un ortofonista cuando de pequeños el tartamudeo parece que no cesa y va acompañado de cierta lentitud a la hora de aprender a hablar y de cierto aislamiento.
A veces, reducir las exigencias educativas y un ambiente familiar más tranquilo, al ritmo del niño, sin presionarlo es suficiente para que el tartamudeo desaparezca. También es importante el modo de hablar de los padres, un ritmo relajado puede darle seguridad a la hora de aprender, igual que las reacciones calmadas cuando empieza a tartamudear para que ésta afección no se instale en él de forma permanente.
El tratamiento con el ortofonista insistirá en la respiración, el control de la cadencia, etc. mediante ejercicios para realizar en casa. El papel del entorno es primordial para velar, sin estrés, por los consejos del médico. En el caso de los adultos, pueden someterse incluso a psicoterapias, como las cognitivas y de comportamiento.

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por Elena Bonet

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