Inicio / Psico / Consejos

Hablar en público

por El equipo editorial Creado en 27/5/08 a las 0:00
Hablar en público

Presentación de un proyecto delante de tus colegas, discurso a un matrimonio o debate con los copropietarios… ¡Qué no cunda el pánico! Hasta los mejores oradores conocen el nerviosismo

Presentación de un proyecto delante de tus colegas, discurso a un matrimonio o debate con los copropietarios... ¿Tienes que hablar delante de un grupo de personas? ¡Qué no cunda el pánico! Hasta los mejores oradores conocen el nerviosismo. Algunas pistas para ayudarte a hablar con brío...

Antes del día D
- Apóyate en un escrito
Hay poca gente que llegue a improvisar con talento. Así que no dudes en escribir con claridad y legibilidad los puntos que vas a desarrollar. Opta por un plan temático desarrollado cronológicamente. El día D, ayúdate de estas fichas.

- Pide ayuda a tu alrededor
Ensaya y repite tu intervención delante de los niños, tu pareja o tus amigos. Muéstrate receptiva a sus observaciones (“hablas demasiado rápido, muy flojo, no vocalizas demasiado, etc.”) y corrígete.

- ¡Autocorrígete!
Frente a un espejo, con la ayuda de una grabadora o, mejor, de una cámara de vídeo, hazte tu propia crítica. Observa tus tics de expresión, tus gestos, tu producción e intenta mejorarlos. Recuerda que debes ser la interlocutora que te gustaría tener delante.

- Relájate naturalmente
La víspera, toma un baño relajante y métete en la cama con un buen libro que te cambiará las ideas.


El día D
- Calienta la voz

Sobre todo, no estés muda hasta el momento M, ¡porque te podrían salir gallos! Como si fueras una soprano, debes ejercitar tu órgano: vocaliza bajo la ducha, mantén una pequeña conversación con la panadera o alrededor de la máquina a café. Esfuérzate.

- No olvides respirar
El estrés a menudo se acompaña de una aceleración del ritmo cardíaco. En el mejor de los casos, tu interlocución ultra rápida y, en el peor, puede que sufras hiperventilación. Un poco antes de tu intervención, aíslate y practica este ejercicio de relajación súper eficaz. Inspira profundamente por la nariz e hinche tu vientre; luego, expira por la boca encogiendo el vientre. Repítelo 4 veces. Luego, una vez más antes de empezar a hablar.

- Relativiza
No te estás jugando la vida y nadie te va a decapitar si farfullas o si dudas entre dos frases. Tus espectadores son humanos como tú, y también tiemblan cuando les toca hablar. Un truco clásico para dejar de diabolizarlos: imagínatelos desnudos, ¡pero ten cuidado con la risa nerviosa!

- Hidrátate
Los nervios pueden secar tu garganta y hacértelo más difícil. Ten cerca un vaso de agua para calmar esta sensación. El hecho de beber un trago también permite hacer una pequeña pausa en tu discurso y recobrar la calma.
Un truco muy eficaz de los actores para luchar contra la sequedad bucal: pasar la lengua por las encías.

- Ten una buena actitud
No cruces los brazos: bloquearás tu respiración y revelarás tu malestar. De pie, bien plantada sobre tus compensados, las manos apoyadas sobre la mesa, la barbilla ligeramente levantada, espera que haya silencio. Sonríe y lánzate. Para abordar a tu auditorio, opta por una frase original y divertida en lugar de un simple y banal “buenos días”. Durante tu discurso, no olvides fijar la mirada cada 3 segundos en los ojos de un oyente estupefacto. Utiliza el silencio, las roturas y los cambios de ritmo para evitar la monotonía.

El equipo editorial
Durante los últimos 20 años, la prioridad de Enfemenino consiste en amplificar las voces de las mujeres. A través de nuestros contenidos, vídeos y eventos, queremos animar a nuestras comunidades …
Puede interesarte