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Posición 69, misionero... 8 posturas sexuales clásicas pero placenteras

por Bechra Dominguez Publicado en 4 de abril de 2018

Cuando hablamos de amor y de sexualidad hay “grandes clásicos” como la posición 69 o el misionero. Si empiezas tu vida sexual o necesitas dar un toque picante a tu relación, estas posturas sexuales te servirán fácilmente para ponerte en camino. Y aunque otras parejas las consideren rutinarias, para muchas otras resultan tranquilizadoras. No ignores tu placer. Los grandes clásicos del Kamasutra son increíbles.

Uno de los enemigos de la llama de la pasión con nuestra pareja es el miedo a experimentar cosas nuevas bajo las sabanas. El miedo y/o la vergüenza a mostrarnos un poco más atrevidas en la cama pueden estar haciendo que nos perdamos de los momentos más intensos de nuestra relación.

Así que vamos a hablar de 8 posturas sexuales clásicas como el misionero o la pose 69 pero placenteras que puedes probar con tu chico. Existen muchas posiciones que gracias a los ángulos de penetración o al estímulo visual que proporcionan nos ayudan a alcanzar el clímax más fácilmente o de manera más intensa sin cometer extravagancias....

1. El 69

Descripción:
Empezamos con los preliminares. El hombre y la mujer están tumbados de pies contra cabeza, de lado, o uno d elos dos boca arriba y el otro encima. Ambos gozan con las caricias bucogenitales. La felación y el cunilingus se aprecian al mismo tiempo. Demostración

Lo que esta postura estimula:
¡Todo lo que los labios y la lengua puedan estimular! Esta zona del cuerpo es idónea para dar placer, ya que se mueve con facilidad. Para las mujeres llegan al séptimo cielo cuando se les acaricia el clítoris; y en cuanto a los hombres, el glande es la zona del pene más sensible al tacto y una fuente importante de placer sexual para el hombre. así que ya sabes: caricias suaves, húmedas... ¡al igual que en el clítoris!

¿Para quién?
Para aquellos a quienes les encanta el cuerpo del otro, sin tabús y sin impedimentos. A quienes les gusta besar por todo el cuerpo, acariciarlo, chuparlo, hacer cosquillas.

La opinión de Fátima: Me gusta mucho el cunilingus y la felación (lo sé, no es muy romántico utilizar estos términos) Me gusta uno después de otro. Cuando se practica al mismo tiempo, encuentro que es difícil concentrarse en el otro y disfrutar del propio placer al mismo tiempo. Así que varío: primero me ocupo de él y luego dejo que se ocupe él de mí, y así sucesivemente. Creo que es más natural de esta forma.

¿Por qué nos gusta?
Porque nos recuerda a una postura preliminar, y por lo tanto, precede a una penetración sexual. Y nos estimula al instante. No es una postura para concebir, es una postura puramente placentera. Porque es estimulante observar cómo el sexo del otro reacciona cuando lo acaricias.

¿Por qué no nos gusta?
Porque les da asco acariciar el sexo del otro con la boca. A algunos hombres no les gusta el cunilingus porque el sexo femenino les asusta, despliega un olor extraño. A algunas mujeres no les gusta la felación ¡por los mismos motivos! Pero en general, incluso cuando no nos gusta dar, ¡nos encanta recibir y sentir ese tipo de caricias en nuestro cuerpo! A algunos tampoco les gusta porque les desagrada su propio sexo. Ellos (o ellas) temen que su propio olor no sea agradable. Y es una lástima ya que ¡todo gusta cuando se ama!

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2. El misionero

Descripción:
Ella se encuentra tumbada boca arriba, con las piernas abiertas y él se tumba sobre ella.

Lo que esta postura estimula:
El sexo del hombre más que el de la mujer. Efectivamente ella siente la penetración y la inclinación del pene en su vagina. ambos cuerpos han de compenetrarse bien para llegar al sumum de los placeres.

¿Para quién?
Para los enamorados que quieren sentir el cuerpo del otro. Para los principiantes que no quieren que la primera vez sea un fracaso. Para aquellos que desean hacer el amor sin hacer malabarismos, sin cansarse demasiado.
Para los hombres que les gusta juegar con su sexo: una penetración lenta, rápida, profunda, que quieren variar el ritmo. Es la postura ideal.

Variante:
La mujer comprime las piernas. La penetración sigue siendo posible, aunque sea algo más difícil. Y la ventaja es que la vagina parece mucho más profunda, más comprimida, ya que la entrada se vuelve más estrecha y tiene continuidad con la vagina.

La opinión de Juan: Odio hacer el amor al estilo papá-mamá. ¡No me excita absolutamente nada! Ahora que ya tengo práctica, ¡prefiero las posturas más originales!

¿Por qué nos gusta?
¡Porque es la primera postura que todo el mundo ha probado! Nos trae buenos recuerdos. Porque es la postura clásica de los enamorados. El hombre toma la iniciativa y su pareja lo acepta. El hombre se siente viril, controla la situación completamente. Y además, ambos se pueden mirar a los ojos y besarse apasionadamente. Si solo tuviéramos que quedarnos con una postura, sería ésta. Es la postura por antonomasia. Es un clásico. Los seres humanos somos los únicos que la podemos practicar.

¿Por qué no nos gusta?
Porque es una postura demasiado corriente, típica. Incluso puede parecer que está pasada de moda. Y es una lástima porque ¡no deberíamos hartarnos de lo bueno! Porque la eyaculación de los hombres es demasiado rápida. Y ¡eso demuestra que es una postura muy estimulante! Porque la mujer permanece pasiva.

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3. El Galgo

Descripción:
Ella se coloca a 4 patas y él, de rodillas, la penetra por detrás.

Lo que esta postura estimula:
Todo un poco. La postura del galgo permite una penetración muy profunda, una unión total de los cuerpos. Además, se puede penetrar también por otro sitio (sexo anal). Y de ahí se pueden explotar diversas sensaciones.

¿Para quién?
Para aquellos que les guste el contacto, y que no les hace falta mirarse a la cara para saber que se quieren. También es adecuado para las mujeres embarazadas (hasta el final del segundo trimestre, el vientre se siente libre). ¡Y para aquellas parejas que opinan que todo es bonito cuando hay amor!

Variante:
En lugar de estar a 4 patas, la mujer se puede tumbar boca abajo y su pareja se tiende también sobre ella. La penetración es menos profunda, pero el contacto de ambos cuerpos es muy íntimo.

La opinión de Julia: Mi chico y yo, somos muy románticos. Y nos encanta la postura del galgo, y es la que más practicamos.

¿Pour qué nos gusta?
Es algo innato, ¡y muy antiguo! Es la postura más natural que ha adoptado el mamífero con 4 patas. (También existen mamíferos sin patas como las ballenas, los delfines, ¡y ellos sí que no la pueden practicar!) ¡Es una de las maneras de conseguir que un hombre se ponga de rodillas! Te puede acariciar el cuerpo con sus manos. Y además, es bueno para los músculos, ¡es como hacer flexiones! Pero tranquila, no conviene hacer otra cosa al mismo tiempo, sino más bien ¡concéntrate en el placer!

Por qué no nos gusta?
La postura del galgo, cuando se es una gran romántica, puede parecer algo animal, algo muy bruto. Y como además no hay contacto visual , ¡una se puede sentir algo sola! Estas personas no imaginan tampoco la postura del galgo vaginal. Creen que mediante esta postura, una podría tender directamente a la sodomía.

Es un error, ya que se puede evitar perfectamente y centrarse en la vía vaginal, una vía agradable y natural para ambos. Un inconveniente es que esta postura puede causar cierto dolor. Al ser una penetración que va hasta el fondo, y si tienes un pequeño problema en el ovario, en el útero.... ¡puede causarte dolor! En ese caso, más vale evitar esta postura durante un tiempo; o bien, practicarla con cuidado.

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4. Andromaca

Descripción:
Él tumbado boca arriba y ella sentada encima de él...¡para controlar la situación!

Lo que esta postura estimula:
¡Todo lo que quieras!Tú eres quien eliges la inclinación de tu cuerpo. Según el ángulo, te estimulará el punto G, el punto A, ¡o bien cualquier otro punto erótico! ¿No es genial? Además, tú eres quien controla los movimientos del vaivén, y de las pausas; ¿qué más se puede pedir?

¿Para quién?
Está destinado a aquellos que quieran turnarse y marcar el ritmo. Aquellos que les guste dar y recibir, actuar y luego dejarse llevar, y viceversa. Para aquellos que les guste la igualdad y el reparto de tareas en la pareja. También es adecuado para aquellos que les guste sonreirse y mirarse a los ojos durante esos momentos de placer. ¡Y para los hombres que eyaculan demasiado rápido!. Esta postura tiende a frenarles sin dejar de sentir placer.

Variante:
Ella se puede acostar sobre él, como en la postura del misionero a la inversa. El contacto de los cuerpos se hace más íntimo, pero el contacto sexual es menos estimulante, ya que el ángulo de penetración queda fijado.

La opinión de Carmela: Me gusta que Julio me acaricie el pecho mientras yo voy subiendo de temperatura. Me parece muy excitante sentir que soy yo quien le da placer. Noto que tengo menos resistencia que él en lo movimientos de vaivén, por lo que cuando le toca a él, aguanta mucho más. ¡Así que lo practicamos muy a menudo!

¿Por qué nos gusta?
Porque por una vez ¡nosotras hacemos todo! Y a los hombres también les gusta, porque por una vez, ¡ellos no tienen que hacer nada! Es una de sus fantasías sexuales. Y además nos podemos mirar a los ojos y eso nos excita aún más. Y, aunque él no tiene mucha capacidad de movimiento, sus manos sí pueden acariciar todo lo que se le antoje. ¿Quién se puede quejar con todo esto?

¿Por qué no nos gusta?
Porque algunos hombres no conciben no controlar la situación. Y les agobia ver a su pareja hacerlo todo. Porque algunas mujeres carecen de inspiración, temen hacerlo mal o mostrarse ridículas. Y es una lástima, porque con un poco de práctica, ¡todos acaban disfrutando!

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5. La Cuchara

Descripción:
Ambos permanecen tumbados hacia el mismo lado. La espalda de la mujer está contra el pecho del hombre.

Lo que esta postura estimula:
La penetración vaginal por detrás suele ser bastante profunda, por lo que es agradable para ambos.

¿Para quién?
Para aquellos que no tienen ganas ese día de probar otras hazañas y prefieren el cariño y la ternura. Para aquellos que se sienten cansados, pero sin embargo, tienen ganas de hacer el amor. ¡Al volver tarde de una noche de fiesta, puede ser una buena opción!

Variante:
Para sentir más placer, la mujer se puede inclinar hacia adelante. Su espalda ya no toca el pecho de su pareja, ¡pero consigue un placer más intenso! Ya que la penetración es mucho más profunda.

La opinión de Leticia: Es la postura del amor sosegado. Me gusta, pero prefiero las posturas más pasionales, más activas. Pero bueno, cuando una pareja lleva tiempo junta, no siempre tienes momentos pasionales como suele ocurrir los primeros días de la relación. Por lo tanto, hay que saber apreciar también ese postura sosegada y tranquila. Y os aseguro que he tenido orgasmos intensos en esta postura, y de hecho, ¡a veces completamente inesperados! Quizás porque cuando permanecemos tranquilas, ¡nos dejamos llevar más por el placer!

¿Por qué nos gusta?
Porque es muy tranquila. ¡Ningún músculo se cansa! Porque ambos tienen un brazo y una mano libre para poder acariciarse mutuamente. Porque los dos cuerpos están uno contra otro, complétamente extendidos desde la cabeza a los pies. Una completa fusión.

¿Por qué no nos gusta?
A pesar de que ambos cuerpos estén en contacto de la cabeza a los pies, la pareja no se puede mirar a los ojos, ya que se dan la espalda. Como ambos están tumbados sobre la cama, los movimientos de vaivén pueden verse ralentizados, menos enérgicos que en otras posturas. Como no se ven la cara, una puede tener la sensación de que el otro está pensando en otra cosa en vez de concentrarse en el momento.

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6. La Doma

Descripción:
Él está sentado sobre una silla, un sofá o sobre la cama; y ella se sienta sobre sus rodillas, con las piernas abiertas, frente a él. Demostración

Lo que esta postura estimula:
Permite una penetración mucho más profunda. El único "pero" es que los movimientos están limitados. ¡No mucho margen de maniobra! Pero los cuerpos están uno contra el otro. Y si los vaivenes son limitados, se puede estimular los extremos de la vagina por movimientos de rotación.

¿Para quién?
¡Para los enamorados que siempre han soñado con hacer algo más en los bancos públicos! Para aquellos que están hartos de tener que hacer el amor siempre tumbados.

Variante: Ella está sobre él dándole la espalda. Así, la mujer puede elegir fácilmente el ángulo de penetración inclinándose más o menos. el placer está garantizado.

La opinión de Karina:Probé esa postura en el campo. Ambos estábamos vestidos. Él estaba sentado sobre un tronco y yo con la falda levantada, sentada sobre él. Era una fantasía que teníamos, ¡por lo que las sensaciones fueron increíbles!

¿Por qué nos gusta?
¡Porque nos podemos abrazar, besarnos y mirarnos a los ojos! Porque se sale de la rutina. Porque podemos practicarla prácticamente vestidos (¡la falda es indispensable!

¿Por qué no nos gusta?
La postura limita el vaivén. Si ella es bajita, le cuesta alcanzar el suelo, por lo que puede llegar a cansar tanto a él como a ella. Y ella no puede intervenir en los movimientos. Y si ella está rellenita, a él le puede costar bastante moverse con el peso en sus muslos.

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7. De pie

Descripción:
Ambos están de pie, cara a cara. Sus respectivos bustos se tocan y sus piernas se doblan afín de encontrar la altura ideal que permitirá la penetración.Demostración

Lo que esta postura estimula:
Esta postura no proporciona una penetración muy completa y demanda cierta concentración para mantenerse en pie. Y esto impide dejarse llevar complétamente.

¿Para quién?
Para aquellos que les guste hacer el amor en la naturaleza. ¡Aunque el suelo esté húmedo o lleno de ortigas! Para aquellos que sean más o menos de la misma altura, o por lo menos, no haya mucha diferencia. De no ser así, puede resultar peligroso, a menos que se haga uso de un taburete o de un tronco de árbol para el más bajito de los dos.

Variante:
El hombre se mantiene de pie, coge en brazos a su pareja y la sujeta por sus caderas; ella le rodea con sus piernas. La penetración es mejor, los placeres más intensos, ¡pero es agotador! ¡Y es que todo lo bueno cuesta!

La opinión de Cristina: Practiqué esta postura cuando conocí a mi marido. Hacíamos el amor en cualquier sitio. Sin embargo, admito que prefiero la comodidad, y sobre todo tomarse el tiempo en los preliminares. Además, he conseguido que mi marido los aprecie y disfrute, y creo que nos ha aportado mucho a los dos. Para mí, la postura en la que hay que estar de pie, ¡es la postura de los enamorados que se reencuentran y no pueden esperar más para fundirse el uno con el otro!

¿Por qué nos gusta?
Porque no hace falta ningún accesorio. Ni cama, ni silla. Por lo tanto, ¡esta postura se puede practicar en cualquier sitio! Además, nos tenemos que aferrar al otro para mantener el equilibrio. Es una bonita metáfora de la pareja. Siendo dos, ¡mantenemos mejor el equilibrio en la vida que uno solo!

¿Por qué no nos gusta? Porque la diferencia de altura les impide mantener una portura placentera. Porque, generalmente, es la típica postura para "echar un polvo rápido", en lugar de la escena erótica que dura. ¡Porque es más cansino permanecer de pie que tumbados!

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8. La variante del misionero

Descripción:
La mujer está tumbada boca arriba, las piernas bien apretadas. El hombre se tiende sobre ella y la penetra entre sus muslos si entrar en la vagina. Y empiezan los movimientos de vaivén. Demostración

Lo que esta postura estimula:
El hombre siente la presión sobre su pene como si lo estuviera introduciendo en la vagina. La mujer disfruta del contacto entre la vulva y el clítoris.

¿Para quién?
Para los hombres y las mujeres que prefieren mantenerse vírgenes por principios personales o por umotivos religiosos. Para aquellos que se mueren de ganas de hacer el amor, ¡pero no tienen preservativo!
Variante:
¡Entre los pechos! El hombre siente placer e incluso puede ser una fantasía. ¡Aquí es riesgo de embarazo es todavía más reducido!

La opinión de Silvia: Me daba miedo hacer el amor por primera vez, temía el dolor que podía sentir. Mi novio tenía miedo de no saber hacerlo tampoco. Estabamos bastante nerviosos y no éramos más que unos principiantes. Esta postura nos salvó, nos vino genial. Empezamos así y fue un éxito. Y así, poco a poco, cada vez llegábamos más lejos

¿Por qué nos gusta?
Porque hace que los dos cuerpos se aferren antes de hacer el amor. Porque hace que la mujer no sufra, ya que su himen se mantiene intacto. Porque permite a ambos sentir sensaciones placenteras.

¿Por qué no nos gusta?
¡Porque eso no es hacer el amor! Hay muy pocas parejas que la practican cuando ya han hecho el amor alguna vez. Porque en caso de eyaculación sobre la vulva, podría existir un pequeño riesgo de embarazo.

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