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Un despacho bien organizado

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 31 de agosto de 2009
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Dónde ubicar el despacho La elección del emplazamiento es esencial. Es preferible un lugar que no sea de paso y alejado del ruido (cuando se trabaja es importante la calma). Y si es posible, una habitación cerrada. Tiene que disponer de iluminación natural suficiente, y estar bien ventilada. Si no te es posible tener una habitación independiente, puedes poner también unas cortinas japonesas, para separar la estancia, o tabiques móviles.

Consejos para organizar el despacho: poner orden
El mayor defecto de un despacho es tenerlo atestado de papeles inútiles, de periódicos y revistas, de útiles diversos y variados. Primera etapa, poner orden. Tira los papeles inútiles y ordena los otros en clasificadores o separadores de diferentes colores según su uso (banco, seguros, trabajo...). Los encontrarás más fácilmente. Y deshazte de tus viejos periódicos. Guarda las tijeras, el pegamento y los lapiceros en su sitio. Y limita los post-it que sobrecargan en seguida un espacio de trabajo.

Una disposición central
Lo ideal en un despacho es que estés en el centro de todo. Tu butaca tiene que ser de alguna manera el puesto de pilotaje, si es posible girando y sobre ruedas. Así, arréglatelas para organizar todo el despacho en torno a esa posición. Tienes que poder alcanzar el máximo de cosas sin apenas tener que moverte. Esto te servirá para ganar mucho tiempo.

Opta por mobiliario funcional para acondicionar el despacho
La utilización de un mueble especial concebido para el trabajo puede revelarse como un precioso beneficio de espacio y de tiempo. Lo ideal es una mesa con cajones, porque así podrás ordenar tus asuntos, teniéndolos próximos a ti. Tiene que haber sitio suficiente para colocar un ordenador y un teclado, así como bastante espacio para escribir. Puedes optar por una mesa auxiliar para el ordenador, mueble funcional por excelencia. A menudo están concebidos para ocupar un espacio mínimo, y disponen de una zona habilitada para la unidad central (CPU), la impresora, el escáner o los disquetes. Cada cosa en su sitio, es el mejor medio de encontrarlo todo rápido y de tenerlo todo al alcance de la mano.

Piensa en el confort y la ergonomía
Es importante dar prioridad a la noción de confort en el acondicionamiento de tu espacio de trabajo. Estar sentado durante mucho rato provoca dolores dorsales, por lo que es bueno invertir en una silla cómoda, o una especial para el ordenador, diseñada específicamente para preservar el cuerpo. Preocúpate también por la posición de la pantalla. No demasiado cerca, para no hacerte daño en los ojos, ni demasiado lejos, para no tener que fruncirlos.

Despacho: conserva sólo lo esencial
No dejes sobre la mesa de trabajo nada más que lo estrictamente necesario. Los informes más recientes (guarda los otros en una estantería o en un mueble), los útiles de trabajo empleados regularmente; pero el compás, que lo usas una vez al año, ponlo en el cajón. Tendrás un espacio de trabajo más despejado y, por ello, más agradable.

Prefiere la sobriedad
Un despacho también es un ambiente de trabajo que tiene que ser apacible y propicio para la concentración. Evita, pues, los colores demasiado chillones. Los neutros o pastel se adaptan mejor.

Precaución con la iluminación y las fuentes de luz
Otro elemento importante: la iluminación. Lo más agradable es tener una iluminación natural fuerte. Por defecto, emplea una buena lámpara que alumbre suficientemente la habitación, de tipo halógeno. Y cuidado: no coloques tu despacho de espaldas a una ventana si utilizas un ordenador: será imposible ver la pantalla con el sol que se refleja en ella. O bien prevé un estor.

Crea un despacho zen: los principios Feng Shui
La primera etapa para acondicionar bien el despacho según la filosofía Feng Shui es hacer una gran limpieza. Friega y desempolva para renovar las buenas energías de la habitación. A continuación, ventila bien para que entre aire fresco en el despacho. Finalmente, evita tener estanterías altas o en suspensión por encima de ti, que serán nefastas durante la reflexión. Evita espejos y reflejos que perjudicarían tu concentración y equipa la habitación con fotos de familia, especialmente de tus abuelos, que aportarán su sabiduría. Sitúa tu espalda hacia la pared, y en la elección de la mesa de trabajo, prefiere una con curvas regulares.

por Elena Bonet

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