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El primer mes del bebé: ¿qué cuidados necesita durante esta etapa?

Publicado por Cristina Gonzalez
Publicado en 8 de abril de 2015

A lo largo del embarazo nos centramos siempre en las clases de preparación al parto, pero nadie nos explica qué pasará después. Se suele decir que el primer mes del bebé es el más duro para las madres, por eso hoy queremos contarte todo lo que hay que saber para que lo superes con éxito.

Una vez que salimos del hospital y llegamos a casa comienza la aventura de ser madre. El primer mes del bebé es uno de los más importantes y difíciles para las madres: le irás conociendo poco a poco y aprenderás a adaptarte a sus necesidades: sueño, alimentación, aseo... Es increíble lo rápido que crecen durante los primeros treinta días, en los cuales experimentan cambios físicos y sensoriales muy importantes. Te explicamos cuál es su progreso y qué factores deberás tener en cuenta durante este periodo.

Cambios físicos

A finales del primer mes de vida, los bebés suelen aumentar un kilo de peso y crecer unos cuatro centímetros de altura. Es un pequeño cambio pero muy significativo. Notarás también cómo sus rasgos faciales van tomando una forma más definida cada día: su cabeza aumentará unos dos centímetros, irá perdiendo progresivamente el tono rosado inicial de su piel y sus articulaciones dejarán de ser tan rígidas ya que comenzará a adquirir movilidad. Durante estos días también empieza a desarrollarse sensorialmente: reacciona al ruido y va ganando visibilidad.

Alimentación: ¿leche materna o de fórmula?

Lo ideal es que el bebé se alimente exclusivamente de leche materna durante los seis primeros meses de vida tal y como recomienda la OMS. Esta alimentación tiene múltiples beneficios y es la más indicada para favorecer su desarrollo y protegerle de infecciones. Pero si no quieres o no puedes darle el pecho, no te preocupes, la leche de fórmula es una alternativa igualmente saludable para alimentar a tu bebé. Lo importante es que las tomas sean a demanda: siempre que lo pida y sin importar el momento del día.

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La higiene

En los primeros días debemos prestar especial atención al cordón umbilical, que no terminará de caerse hasta que no pasen unas dos semanas. Mientras tanto es importante mantener esa parte de su cuerpo limpia y seca para lograr una correcta cicatrización. Lo mejor es lavarlo con agua y jabón y protegerlo después con una gasa para evitar que el pañal ensucie esa zona. A la hora de bañarle no es recomendable hacerlo por inmersión hasta que no se haya caído el cordón. Lo ideal es llenar la bañera con unos dos o tres centímetros de agua e ir frotando suavemente con una esponja, prestando siempre atención a la temperatura del agua, la cual se debe probar en la parte interior de la muñeca. Una vez que el cordón umbilical se haya caído por completo y su ombligo esté cicatrizado, podemos sumergir al bebé sosteniendo siempre su cabeza con cuidado.

El sueño, indispensable para su crecimiento

Un recién nacido duerme unas diecinueve horas diarias durante las primeras semanas. La hormona del crecimiento actúa durante las horas de sueño, por eso es imprescindible que el bebé tenga un buen descanso para favorecer su desarrollo corporal. Hay que intentar que el bebé duerma siempre boca arriba ya que así se reduce el riesgo de muerte súbita, según la Asociación Española de Pediatría. En cuanto al chupete, la OMS no recomienda ofrecérselo durante las primeras semanas puesto que si la lactancia se produce de manera correcta, su necesidad de succión queda saciada. Cuando el bebé llore hay que calmarlo y acunarlo en nuestros brazos, pero siempre hay que procurar que no se duerma en ellos, sino que lo haga en su cuna para que no adquiera malos hábitos.

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Visitas al médico

Una vez que recibe el alta del hospital, hay que acudir a revisión médica pasados siete días para que el pediatra y la enfermera comprueben que todo va bien. La siguiente revisión se produce al cumplir el mes de vida, aunque ésta solo se realiza por la enfermera. A los dos meses debemos ir al Centro de Salud para que el bebé reciba la segunda dosis de la vacuna de la Hepatitis B, pues la primera se la ponen recién nacido, antes de abandonar el hospital por primera vez.


Lo importante es poder disfrutar todo lo posible de la alegría que supone ser mamá y no agobiarse: recuerda que nadie nos enseña a ser madres, se trata simplemente de un camino de aprendizaje en el que el instinto tiene mucho que ver, ¡así que confía en él!


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