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8 adicciones raras que tal vez no conocías

Laura Marcos
por Laura Marcos Publicado en 17 de agosto de 2016
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A comer sano, a arrancarse el pelo, a tragar tierra, a las compras compulsivas… Desde las actividades más extrañas hasta las más cotidianas pueden convertirse en una adicción. ¿Sientes curiosidad?

Todas y todos cometemos excesos de vez en cuando, pero, ¿sabías que casi cualquier actividad cotidiana puede convertirse en una adicción? Algunas personas sienten impulsos muy fuertes por repetir determinadas conductas, que son muy difíciles de controlar, y que pueden incluso poner en peligro la salud.

Muchas de ellas son costumbres raras y poco saludables, y otras son hábitos de la vida diaria que se convierten en obsesiones enfermizas. Te invitamos a conocer estas 8 adicciones raras. ¿Te suenan todas?

Adicción a Internet © iStock

1. Adicción a Internet

¿Demasiadas horas revisando Facebook o Instagram? Las personas con este tipo de adicción van mucho más allá de eso. Sienten una necesidad imperiosa de estar conectadas, se ponen nerviosas si no hay wifi en un local, y pueden pasar muchas horas encerradas en sus casas. Tanto que puede que dejen de relacionarse con el mundo. Internet es útil para trabajar y mantener las relaciones sociales, pero corremos el riesgo de aislarnos del mundo real. ¡Mejor salir a la calle y disfrutar de actividades al aire libre! Te damos algunas ideas:

2. Adicción a arrancarse el pelo

Hasta el punto de quedar parcialmente calvas, las personas que desarrollan tricotilomanía sienten unos impulsos muy fuertes por arrancarse el cabello, y necesitan ayuda para poder parar. ¡Pueden quitarse incluso el pelo de las cejas o las pestañas!

3. Adicción a comer cosas... raras

Las personas con pica se sienten incitadas a comer artículos no comestibles: desde piedras o tierra, pasando por tiza, pelos, ceniza… ¡incluso excrementos! Es más frecuente que los niños presenten esta conducta, atraídos por la curiosidad de llevarse todo a la boca… Pero también los adultos pueden desarrollar la necesidad de comer cosas que no son alimentos, y que por lo general no resultan muy agradables... Ingerir cosas que no presenten ningún valor nutricional no sólo es inútil, sino que puede ser contraproducente y acarrear problemas para la salud.

4. Adicción a las compras

¿No has podido resistir la tentación de comprarte aquellos zapatos maravillosos que te ponían ojitos desde el escaparate? Esto mismo les ocurre a las personas con adicción a las compras... pero ¡todo el tiempo! Una cosa es darse un capricho de vez en cuando, pero las personas con oniomanía no pueden controlar el impulso de comprar. Son incapaces de rechazar ofertas, y preferirán gastar dinero en cosas inútiles que en las necesidades básicas, como el alquiler o la compra del mes.

La adicción a las compras produce un sentimiento de culpa muy fuerte, que provoca que oculten lo que compran a sus familiares. Si es muy grave, puede llevar a la ruina, y se necesita ayuda para saber cómo parar.

5. Adicción al sexo

El sexo es salud. Tiene efectos positivos en nuestro cuerpo y en nuestra autoestima, y favorece la afectividad. Pero algunas personas viven el sexo como una conducta instintiva difícil de controlar: la hipersexualidad. Lejos de parecer divertido tener muchos encuentros sexuales, estas personas pasan por una verdadera tortura por no saber controlar sus impulsos. Algunos pueden incluso cometer actos delictivos. Las personas con adicción al sexo necesitan mucha ayuda para volver a tener una relación normal con su sexualidad.

6. Adicción al bronceado

Ponerse morenas es el gran objetivo del verano para muchas. Pero las sensaciones placenteras de tomar el sol, que todas conocemos, pueden convertirse en una necesidad enfermiza: la tanorexia. Cuando el sol es una obsesión, en lugar de una piel bonita obtenemos todo lo contrario: piel envejecida, quemaduras, manchas… Tanto tenderse demasiadas horas en la playa como acudir a las cabinas de rayos UV son hábitos muy peligrosos que, fuera de control, tienen consecuencias muy negativas para la salud.

Recuerda que un historial de quemaduras, especialmente en la juventud, es un factor de riesgo en el desarrollo de un cáncer de piel. ¡Protégete del sol y tendrás una piel sana y bonita!

7. Adicción al gimnasio

Nos gustan los hombres cachas, pero sin pasarse. La obsesión por tener un cuerpo musculado puede convertirse en un problema muy peligroso, la vigorexia. Muchos chicos jóvenes se pasan de la raya en el gimnasio y se convierten en versiones muy poco favorecedoras de Schwarzenegger. Además, la adicción puede hacer que distorsionen su propio reflejo y lleguen a verse incluso delgados.

Para conseguir el cuerpo de sus sueños, llegarán a cometer actos muy peligrosos para su salud. ¿Has oído hablar de los esteroides? La medicación para desarrollar los músculos se consigue de forma ilegal, además de que puede tener consecuencias negativas para el organismo. Hacer ejercicio es fundamental para llevar una vida saludable, pero ¡no hay que obsesionarse por el cuerpo perfecto!

8. Adicción a comer sano

Una alimentación equilibrada es imprescindible para la salud, pero para algunas personas puede convertirse en una obsesión… la ortorexia. Las personas con adicción a comer sano no querrán comer otra cosa que no hayan planificado primero, y para ello habrán invertido ¡más de 3 horas! Llegan al punto de castigarse si toman alguno de sus alimentos “prohibidos”.

Esta relación obsesiva por determinadas comidas puede hacer que no incluyamos en la dieta los nutrientes suficientes y necesarios de una buena alimentación. Querer comer sano está muy bien, pero ¡sin obsesionarse! Si te preocupa la alimentación, aquí tienes unos consejos sobre cómo llevar una dieta sana y mantener un peso saludable:

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