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10 beneficios de la siesta que te darán la excusa perfecta para no volver a saltártela

por Redacción enfemenino Publicado en 6 de mayo de 2016
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Esta tradición tan típica de nuestro país, y tan cuestionada en algunas ocasiones, tiene muchos beneficios. Los que nos tíldan de vagos por echarnos un ratito después de comer no saben lo saludable que es. Aunque todos los días no sea posible, te recomendamos que descanses la vista unos minutos los fines de semana, ¿por qué? No te pierdas lo que una buena siesta puede hacer por ti.

La siesta provoca una sensación de bienestar general que muchas veces hace desaparecer el estrés y la fatiga. Contribuye al descanso cerebral y a una mejor salud psíquica. Aumenta la capacidad de resolver situaciones que nos crean malestar, e incluso puede aumentar el rendimiento tanto en el trabajo como en los estudios. La clave es hacerlo bien y sobre todo no pasarnos con el tiempo. ¡Échale un vistazo a todas las ventajas que tiene!

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Todos los beneficios de dormir la siesta

  • Eleva el rendimiento
  • Disminuye las tensiones
  • Alivia la ansiedad
  • La postsiesta hace que estés más atenta a lo que sucede a tu alrededor
  • Disminuye la fatiga
  • Incentiva el buen carácter
  • Influye en el estado de humor
  • Mejora la memoria y la captación de ideas
  • Aumenta la creatividad
  • Aumenta el estado de relajación al disminuir los latidos cardiacos y la presión arterial

¿Cuánto tiempo?

No existe un parámetro de tiempo fisiológico que diga cuánto debe durar una siesta: puede que nos baste con 10 minutos o que necesitemos hasta 30, depende de la toma de alimentos y la alcalinidad que nuestro organismo produce. Lo cierto es que después de una siesta nos levantamos con más energía que cuando nos dormimos.

Después de comer, algunas nos recostamos nada más tomar el último vaso de agua, mientras que otras hacemos sobremesa y nos viene el sueño. Descansar unos minutos después de comer es más recomendable cuanta más edad tenga la persona, aunque depende de la actividad mental o física. La siesta se hace más necesaria a partir de los 30 años.

¿En la cama o en el sofá?

Cuanto más cómoda sea la superficie donde dormimos, mejor será la siesta. Aunque no siempre tenemos a mano una cama o una colchoneta, es conveniente buscar un espacio limitado de luces y ruidos, que nos permita apoyar nuestra cabeza y descansar el cuello.

Estas son las posturas frecuentes:
● Sentados con la cabeza flexionada con el maxilar inferior apoyado en el esternón.
● Con la cabeza extendida apoyada en una superficie dura, como una pared.
● Con movimientos oscilantes de flexión y extensión continua de la cabeza.

La postura que adoptemos para dormir puede repercutir en nuestro cuello, en cervicales y en cefaleas. Es mejor tumbarse que sentarse, pero con cuidado: una cosa es la siesta de 10 o 30 minutos y otra es dormir dos horas.

¿Tiene alguna desventaja?

La siesta es una costumbre que se inicia en la niñez y que dura muchos años de nuestra vida. Por tanto, si no tenemos el hábito de dormir la siesta, quizá encontremos más desventajas que beneficios.

Algunas personas presentan confusión, cefalea, malestar e incluso insomnio provocado por haber dormido a media tarde. Una cosa es descansar un tiempo determinado y otra es dormir plácidamente durante dos horas sin que después tengamos nada que hacer.

Por ejemplo, las que terminan su jornada a las tres​, comen y se echan la siesta hasta las seis, pueden tener problemas después para conciliar el sueño. Influyen muchos factores, pero quien duerme por la tarde que no espere dormirse por la noche a las diez ni conciliar el sueño hasta casi de madrugada. Nuestro sueño es un reloj que va adaptándose de acuerdo a la edad.

La explicación científica a los beneficios de la siesta

La siesta es un estado fisiológico llamado en el ámbito médico Marea Alcalina. Cuando ingerimos alimentos, nuestro organismo secreta un sinfín de sustancias. Entre ellas está la del estómago, el HCL ácido clorhídrico, por lo que nuestro PH sanguíneo se vuelve más ácido.

Pero es por las tardes cuando más comidas copiosas realizamos comparadas con el desayuno o la cena. Al reconocer que tenemos más acidez, el organismo necesita compensarlo y secreta HCO3 Bicarbonato haciendo que nuestro PH en sangre se alcalinice. Esa alcalinidad para compensar la acidez es la que produce un estado de somnolencia, letargo y sueño.

Artículo elaborado en colaboración con Dr. José Enrique Mayca Gómez de la Torre, miembro de Saluspot y especialista en medicina general.

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