30 curiosidades sobre Madrid
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Madrid es una ciudad no muy vieja pero que está llena de secretos y rincones ocultos. Capital de España desde el siglo XVI, tiene una historia rica y diversa que muchas veces se queda en un segundo plano al lado del Madrid moderno y estresante lleno de gente corriendo y coches circulando. Una ciudad que guarda muchas historias y misterios y que te vamos a desvelar brevemente en esta galería.
Te podemos decir que la especulación inmobiliaria en la capital no es originaria de nuestros tiempos, sino que ya los madrileños hicieron de las suyas allá por los lejanos siglos XVI y XVII. La picaresca española siempre está presente.
A pesar de que la ciudad no es muy antigua, tiene lo que toda ciudad tiene que tener: misterios e historias de fantasmas que emanan de los edificios antiguos. Algunos tan curiosos como los monjes que "viven" en el Metro de Madrid o la típica damisela que echa en falta a su amante.
¿Sabías por ejemplo que hay un templo egipcio en pleno centro? ¿O que el animal del escudo no es un oso, sino una osa? Todo esto y mucho más lo podrás descubrir en este álbum cargado de historias y curiosidades de una ciudad llena de vida.
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El nombre de Madrid viene del árabe Mayrit o Magerit (castellanizado), aunque algunos lingüistas sugieren que proviene del romance "matriz", ya que se han encontrado restos anteriores a la época islámica. Tenga el origen que tenga, lo cierto es que su nombre hace referencia a la abundancia de ríos que había en la zona y se podría traducir como "arroyo matriz".
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Sí, has leído bien. A uno de los símbolos de Madrid se le conoce como "El Oso y el Madroño", pero realmente se trata de una osa. Hace referencia a la constelación Osa Menor, también conocida como "El Carro".
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La estación de metro Tirso de Molina esconde un secreto un tanto tétrico. ¿Sabías que detrás de las paredes de la estación hay restos de los monjes que un día habitaron en este lugar? Al parecer, hasta principios del siglo XIX se hallaba en el lugar el Convento de la Merced junto con un pequeño cementerio, que desaparecieron con la desamortización de Mendizábal. Se alisó el terreno y se dejó como una plaza, quedando en el olvido lo que hubo antes ahí hasta que se construyó la Línea 1 del Metro de Madrid.
Cuando estaban picando para hacer los túneles, encontraron multitud de esqueletos: eran los restos de los frailes que fueron enterrados en el antiguo cementerio. Las autoridades no sabían qué hacer con ellos, así que decidieron que se quedarían metidos en las paredes de la estación, a apenas unos pocos centímetros de los viajeros que pasan día a día por los andenes.
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Se trata de la única estatua del mundo, junto con otra que hay en Cuba, dedicada al Ángel Caído, Lucifer. No hay que confundirlo con las dedicadas al demonio en sí, de las que hay centenares alrededor del mundo, sino a tan peculiar ángel. Se encuentra en el Parque del Retiro y se puede acceder directamente por la puerta que lleva su nombre, en la Avenida de Alfonso XII. Fue creada en 1877 por Ricardo Bellver y causó mucha polémica en su momento, ya que no era apropiada para las mentes religiosas y conservadoras de la época. Un pequeño detalle que seguro te sorprenderá: se encuentra exactamente a 666 metros sobre el nivel del mar. ¿Casualidad?
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¿Un templo egipcio en Madrid? Así es, en la capital tenemos de todo, hasta un templo de la época de los faraones al lado del Parque del Oeste. No, los egipcios no construyeron en España, de hecho está aquí desde 1968. Data del siglo II a.C. y se trata de un regalo de Egipto, por medio del cual quiso agradecer la ayuda española a la hora de salvar los templos de Nubia que iban a desaparecer al construir la presa de Asuán. Gracias a ese llamamiento de la UNESCO se salvaron templos como el de Abu Simbel. Las vistas desde el parque en que se encuentra son impresionantes, pudiendo ver el Palacio Real, la Almudena e incluso el Parque de Atracciones. Si quieres disfrutar de una bella estampa, no puedes perderte los atardeceres desde allí.
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La calle más larga de la capital tiene la puerta más famosa: la de Alcalá. Así, la calle que lleva su nombre se convierte en la más extensa de la ciudad gracias a sus más de 10 kilómetros, que atraviesan medio Madrid de oeste a este.
¿Y la más corta? La calle Rompelanzas, que une Preciados con El Carmen y que se tarda apenas unos segundos en recorrer.
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Esta estatua es toda una obra maestra. Hasta su construcción, no se había realizado ninguna con un caballo elevado sólo en sus dos patas traseras, pues era muy complicado llevarlo a cabo. El encargado de hacerla fue el escultor italiano Pietro Tacca, que se inspiró en unos bocetos hechos por Velázquez. Según se cuenta, para hacerla pidió consejo al mismísimo Galileo Galilei, quien le recomendó que hiciera maciza la parte trasera del caballo y dejase hueca la de delante; de esta forma, quedaría anclada y no se vendría abajo por el peso que pudiera tener en la zona delantera.
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Hace apenas un siglo que se aprobó la construcción de una de las principales arterias de la ciudad. Esta transitada calle fue inaugurada en 1914, aunque su proyección empezó mucho antes. Con una longitud de kilómetro y medio, la Gran Vía tenía como finalidad unir dos zonas de la ciudad: los barrios de Argüelles y Salamanca. Para llevar a cabo el proyecto, se derribaron más de 300 casas y medio centenar de calles. Si te preguntas por qué no es recta, te podemos decir que fue porque no podían derribar varias iglesias que había en medio del trazado, aunque actualmente algunas ya no existen.
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La fuente de la diosa Cibeles guarda un secreto. Además de ser el lugar de encuentro de los aficionados al Real Madrid cuando el equipo gana alguna competición, tiene una misión muy importante: protege la cámara acorazada del Banco de España. Se encuentra a 35 metros de profundidad y tiene más de 90 toneladas de oro, un tesoro muy goloso. Para llegar hasta ella, hay que pasar por grandes medidas de seguridad, incluyendo sensores de movimiento. Pero el mejor sistema de seguridad es la diosa Cibeles y el agua de su fuente. Bajo ella se encuentra un río subterráneo llamado de las Pascualas o de Oropesa, del que se nutre de agua. Si se tratase de acceder a la cámara, ésta dispone de un mecanismo que la inundaría por completo en tan solo unos segundos. Impresionante, ¿verdad?
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Seguro que si has pasado por Madrid te habrás fijado en que uno de los edificios más altos del centro es el de Telefónica, en Gran Vía. Sí, se encuentra en lo más alto de dicha calle, pero tus ojos no te engañan: se trata del primer rascacielos de la ciudad e incluso de Europa. Se construyó en los años 20 y fue el edificio más alto de la ciudad hasta 1953, cuando se construyó el Edificio España. Desde aquí se realizó la primera llamada transoceánica, que tuvo lugar en 1928 y puso en contacto al rey Alfonso XIII con Calvin Coolidge, el entonces presidente de Estados Unidos. Actualmente se ha hecho conocido gracias a la serie de Netflix 'Las Chicas del Cable', en la que sus protagonistas son operadoras de la Compañía Telefónica.
Una última curiosidad: se trataba del mejor lugar de Madrid para ligar, ya que las telefonistas debían de ser mujeres solteras.
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El Palacio Real tiene unas medidas realmente asombrosas. Tiene una extensión de 135.000 metros cuadrados, lo que le hace el palacio real más grande de Europa Occidental y, por lo tanto, uno de los más grandes del mundo. Su tamaño es dos veces más grande que el de Buckingham o el de Versalles.
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Si eres de los que piensa que los jardines de Sabatini son los originales del palacio, lamentamos decirte que no es así. De hecho, son muy recientes, de los años 30. Hasta la época de la Segunda República, en este lugar se encontraban las Caballerizas Reales, unos edificios en los que se encontraban los animales y carruajes de la familia real. Con la llegada de la república, las pertenencias reales pasaron a manos del Estado, que decidió echar abajo estos edificios y construir unos jardines que hacían referencia a la idea original del palacio.
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Lugar poco frecuentado por turistas, ya que se encuentra "escondido". Se trata de unos jardines de estilo inglés construidos en el siglo XIX y que se extienden desde el Palacio Real hasta el cauce del río Manzanares. Tiene un pronunciado desnivel, ya que el palacio está en un alto del terreno. En su interior se encuentran diversos tipos de plantas y construcciones, entre las que destacan las casitas o chalets de diversos estilos y el Museo de Carruajes.
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Así es, el restaurante más antiguo del mundo se encuentra en Madrid, es el restaurante Sobrino de Botín. Así lo atestigua el Libro Guinness de los Récords. Se encuentra en la calle Cuchilleros, junto a la Plaza Mayor y fue fundado en 1725 por el francés Jean Botin y su esposa. Tiene una decoración inspirada en el mobiliario del siglo XVI y sirve cocina tradicional castellana.
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Un trocito de Berlín reside en pleno Madrid. Ambas ciudad están hermanadas, comparten el oso en el escudo y además, la capital española tiene tres trozos del Muro que dividió a la ciudad alemana durante décadas en la Guerra Fría. Se encuentran en el Parque de Berlín.
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Toda persona que pasa un domingo en Madrid acaba pasando la mañana en el mercadillo más popular de la ciudad: el Rastro, en la Ribera de Curtidores. Un lugar que data de hace siglos en el que si no encuentras algo, es que sencillamente no existe. ¿De dónde viene tan peculiar nombre? Como bien muestran los nombres de las calles de la zona, en esta parte de la ciudad se encontraban los mataderos y las industrias relacionadas con el curtido de pieles de animales. Normalmente, las reses eran arrastradas desde el matadero hasta el río Manzanares, lo que, unido al desnivel que tiene la calle Ribera de Curtidores, dejaba un rastro de sangre por toda la zona. De ahí surgió el nombre.
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Puede sorprenderte ahora, pero lo cierto es que en la zona que actualmente ocupan los Nuevos Ministerios y el Corte Inglés se encontraba el lugar de recreo de la alta sociedad de finales del siglo XIX y comienzos del XX: el hipódromo de la Castellana. Fue derribado en 1933 y en él se llegaron a disputar partidos de fútbol, jugando en el recinto el antiguo Real Madrid.
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A los que son madrileños madrileños se les apoda como "gatos". ¿Por qué? Cuando en 1085 Alfonso VI trataba de reconquistar la ciudad, entonces conocida como Mayrit, se produjo una hazaña que fue la que dio nombre a los habitantes de la capital. La ciudad se encontraba en un terreno elevado y era difícil de conquistar, por lo que las tropas cristianas se apostaron frente a las murallas tratando de no llamar la atención. Uno de los soldados, como si de un gato se tratase, escaló la pared son asombrosa agilidad utilizando únicamente su daga.
Cuando llegó a lo alto de la muralla, quitó la bandera árabe y puso la cristiana; además, facilitó que las tropas castellanas entrasen y reconquistasen dicha ciudad. Gracias a esta demostración de escalada, le empezaron a llamar, tanto a él como a su familia, Gato. De ahí pasó a ser apellido de sus descendientes y actualmente se denomina así a cualquier madrileño que tenga varias generaciones afincadas en la ciudad.
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Si te has interesado un poco por la historia o misterios de Madrid, seguro que has escuchado hablar de la "estación fantasma" del metro. Si te has subido a la línea 1, quizás te hayas fijado que pasa de largo de una estación que parece se haya quedado detenida en el tiempo. No es un fantasma ni una visión, es una estación real, la de Chamberí.
Fue inaugurada en 1919, pero se cerró en los años 60. Ante el aumento de viajeros, se decidió ampliar los andenes de las estaciones de 60 a 90 metros, pero por su curvatura y proximidad a las paradas de Iglesia y Bilbao no fue posible su ampliación, así que se cerró. Permaneció así hasta que en 2006 comenzaron a restaurar la estación para poder convertirla en un museo, que se inauguró en 2008. Actualmente es una de las sedes de los centros de interpretación Andén 0 de Metro. Sus paredes de azulejos y los anuncios publicitarios hechos especialmente para la estación trasladan al visitante hasta otra época.
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Con 120 hectáreas de terreno, el cementerio más grande de Europa occidental se encuentra en Madrid. Se trata del cementerio Nuestra Señora de la Almudena. Es tan grande que descansan más personas en él que habitantes tiene la ciudad. Fue creado a finales del siglo XIX y en sus tumbas descansan los restos de personalidades como Benito Pérez Galdós, Lola Flores, Santiago Ramón y Cajal o La Pasionaria.
También están enterradas las víctimas de terribles sucesos como las Guerras de Cuba y Filipinas, las víctimas de la epidemia de cólera del siglo XIX o los fallecidos en el incendio del Teatro Novedades en 1928. Hay tumbas que son realmente espectaculares y puedes encontrar incluso la placa que conmemora el lugar donde fueron fusiladas las Trece Rosas.
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¿Creías que los delitos urbanísticos eran propios de los siglos XX y XXI? Pues te podemos asegurar que no es así. Si has paseado por el denominado "Madrid de los Austrias", seguro que te has fijado en unas construcciones muy curiosas: unas casas que tienen varios tamaños y posiciones de ventanas. Son las denominadas 'Casas a la Malicia', construidas durante los siglos XVI y XVIII.
Al trasladar la capital a Madrid, la Corte Real también pasaba a la ciudad, por lo que se creó la ley denominada 'Regalía de aposento'. Según esta ley, los habitantes de Madrid debían alojar a un funcionario del rey en la mitad de su superficie útil, que conllevaba también el pago de cierta cantidad de dinero. Pero como bien dice el refrán, "quien hace la ley, hace la trampa". Los vecinos adinerados consiguieron la denominación de "casas adineradas" y no tuvieron que pagar dicha tasa. El resto del pueblo se las ingenió para no tener que pagar. Para ello, las casas presentaban unas características exteriores que hacían suponer que había estancias estrechas, irregulares, grandes tejados para evitar que se viera si tenían más o menos pisos de los que realmente tenían y en definitiva, lugares no aptos para que fueran incluidos en la 'Regalía de aposento'. Así se libraban de los incómodos funcionarios.
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En Madrid no podía faltar una casa encantada con sus fantasmas y su respectiva historia. En este caso se encuentra en pleno centro y el lugar en cuestión es la Casa de las Siete Chimeneas, que se encuentra en la Plaza del Rey. Al parecer, en el siglo XVI habitó en dicho lugar una joven llamada Elena que era visitada por el capitán Zapata. Por su condición de militar, tuvo que acudir a la guerra de Flandes, donde murió combatiendo. Elena se volvió más reservada, pero los vecinos se extrañaron al no verla entrar o salir de casa, por lo que forzaron la puerta y entraron. Encontraron a la mujer muerta sobre la cama, así que decidieron acudir a las autoridades.
Sin embargo, cuando volvieron el cadáver había desaparecido. Muchos aseguraban ver por las noches la figura de una mujer vestida de blanco con una antorcha en la mano que, en ocasiones, se daba golpes en el pecho. Durante el siglo XIX se realizó una reforma en el edificio y se encontró entre los muros del sótano el esqueleto de una mujer junto con algunas monedas de la época en que transcurrió la historia de la dama Elena.
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Como has podido ver, Metro de Madrid guarda muchos secretos en su interior y, en este caso, incluso museos. En el interior de la estación Ópera se pueden observar los restos de la fuente llamada Caños del Peral y del acueducto de Amaniel, que la abastecía de agua. Esta fuente estuvo a nivel del suelo durante varios siglos, abasteciendo de agua a los ciudadanos. Quedó bajo tierra al ampliar la Plaza de Oriente durante el siglo XIX y fue descubierta durante las obras de ampliación de la estación de metro. En la plaza Isabel II, donde se encuentra dicha estación, se puede encontrar una fuente inspirada en los Caños del Peral y en el suelo de la plaza se está dibujado el lugar que ocuparía la fuente original.
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En esta estrecha casa vivió uno de los autores más importantes de nuestro país: Calderón de la Barca. Se sitúa en el actual número 61 de la Calle Mayor, aunque en la época del autor era conocida como Platerías, pues justo en este lugar se encontraban los que trabajaban la plata. Apenas tiene 4 metros y 36 centímetros de ancho, por lo que sólo tiene un balcón. Se trata de un tipo de construcción típica de la época, ya que, cuando se trasladó la capitalidad a Madrid, debido al alto número de personas que llegó a la ciudad y el poco terreno que había, se hicieron construcciones estrechas para aprovechar al máximo el espacio disponible.
El edificio no ha llegado a nuestros días tal y como era; en su origen, tenía dos plantas menos. Fue restaurado en el siglo XIX gracias al empeño de Mesonero Romanos, que no dejó de presionar para que no se derribase (se encontraba en un alto grado de deterioro) y fue quien consiguió que se pusiera una placa en la que constase que ahí había vivido tan ilustre autor.
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