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¿Cómo conservar la leche materna? Trucos para no desperdiciarla

por Noelia Murillo Creado en 11 de febrero de 2020
¿Cómo conservar la leche materna? Trucos para no desperdiciarla© Getty

Durante la lactancia, es probable que no siempre tengas la oportunidad de estar al lado de tu bebé para poder darle el pecho. Esta situación volverá a repetirse una vez te incorpores al trabajo, cuando no podrás mantener el ritmo de las tomas. Por ello, conviene que conserves leche materna en la nevera para evitar imprevistos y sorpresas de última hora. ¿Sabes cuál es la mejor manera de almacenarla de manera fácil y saludable?

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¿Estás preocupada por tu vuelta al trabajo después de dar a luz o en tu período lactante? Probablemente esta preocupación se debe a que temes que tu bebe pase hambre mientras tú estás fuera y no puedas hacer nada por eso. Si aún estuviéramos en la Prehistoria, sería comprensible éste pensamiento, pero hoy en día, con la existencia frigoríficos y neveras de multitud de usos, así como los avances en Pediatría presentados en los ultimos años, está todo solucionado. Así que ¡no le des muchas más vueltas a su alimentación, que le va a sobrar vitamina!

Para empezar, es fundamental que conozcas cómo funciona tu recién estrenado cuerpo de mamá y, de algún modo, conozcas que tras el embarazo y el parto es posible que se produzca la subida de la leche. Esto, que le ocurre a muchas madres y que confunde especialmente a las primerizas, que no es más que el hecho de que aumenta su produccion debido a muchos cambios hormonales, te permite plantearte cómo se puede mantener la leche de manera fácil y saludable para que tu bebe tenga saciado el apetito cuando no le puedas amamantar o cuando sientas molestias en los pechos debido a la inflamación de los pezones.

También es probable que tu cuerpo sea incapaz de producir alimento saludable para tu bebé en épocas de enfermedades, esto es, durante constipados así como gripes u otras dolencias, y por tanto, no puede darle al niño recién nacido la cantidad de alimento que necesita durante una semana o varias.

Es evidente que, entre la leche natural materna, rica en proteínas y grasas beneficiosas, y la leche de fórmula, su sustituto artificial, no hay color. Como también es indudable que cuando el bebé mama directamente del pecho de su madre en lugar de un biberón se crea un vínculo único e incomparable entre ambos y complementa a la unión creada con el niño durante el embarazo. Ante la situación de que no puedas tenerle en tus brazos por circunstancias que estan fuera de tu alcance, lo ideal es que eches mano de un sacaleches para almacenar o congelar la leche materna que va a servir de alimentos para el recién nacido. No obstante, conviene que durante los primeros días después del parto, las madres se dediquen exclusivamente a sus bebes para que puedan beneficiarse del líquido precursor de la leche materna, el calostro. También denominado como "oro líquido", la composición del calostro proporciona al bebé todas las proteínas y nutrientes necesarios para sus primeros días.

Lo más importante de este calostro amarillento es que contiene una amplia variedad de beneficios para los bebés, ya que combate las enfermedades, ofrece protección contra los patógenos y se encarga de producir anticuerpos para neutralizar bacterias e infecciones.

Además, debes tener muy en cuenta que es fundamental guardar la leche que te sobra y no desecharla, porque en algún momento la necesitarás después, cuando tu bebé tenga hambre o cuando te duelan los pechos. Antes de hacerlo, toma precaución y lava cuidadosamente tus manos. Después de sacar la leche, introdúcela en un envase en que se han conservado otros alimentos, como un tarro de cristal o de plástico duro.

Muchas madres se comen la cabeza para que el recipiente esté libre de bacterias, pero no hay que darle muchas vueltas: no es necesita un proceso previo de esterilización. La fórmula es sencilla: con que lo laves con agua y jabón, es suficiente para poder almacenar lo que se va a convertir en el alimento de tu pequeño.

Múltiples posibilidades

En el caso de que vayas a necesitarla ese mismo día, puedes dejarla fuera de la nevera, a temperatura ambiente (no inferior a 25ºC). Pero, recuerda: solo podrás hacerlo durante las próximas horas. Por tanto, es menos aconsejable que la dejes fuera y es preferible que la refrigeres inmediatamente después de su extracción. Este proceso no debe durar mas de ocho días, por lo que, lo ideal, es que permanezca fría cinco días.

Por el contrario, muchas madres prefieren congelarla... Y hacen bien, porque asi podrán despreocuparse en cierto modo de la fecha en la que se ha dejado el recipiente en la nevera. De todas formas, debes tener en cuenta que la leche puede aguantar hasta seis meses en condiciones óptimas de salubridad, con los nutrientes necesarios para tu bebé prácticamente intactos, aunque es preferible que la utilices antes de los cuatro meses desde la fecha de su congelación (debes indicarla en una etiqueta). Así, si esperas demasiado tiempo para descongelarla, su composición será más debil y tendrá menos grasa y proteínas, fundamentales para la alimentación del niño.

Noelia Murillo
Noelia es redactora de enfemenino, un medio con el que ha experimentado por primera vez la escritura de artículos relacionados con la maternidad, la salud y la belleza. Se graduó …