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Cómo viajar con un bebé al extranjero y no morir en el intento

por Redacción enfemenino Publicado en 11 de septiembre de 2018
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Muchas mamás tienen miedo a viajar con su bebé al extranjero. Si estás dentro de este grupo estas ideas te pueden ayudar a vivir una experiencia muy enriquecedora para tu bebé y para ti.

¨Viajar con bebés no es sencillo¨, postulan mil entradas en blogs y artículos con los 10 consejos a seguir para que el viaje con tu bebé sea más llevadero. Cada experiencia es diferente dependiendo del bebé, del estilo de viaje de los padres, del lugar donde se vaya.

La realidad es que se puede viajar con bebés de la manera que uno elija, sólo hay que tener un poco de organización y cierta previsibilidad. Saber, por ejemplo, que al bebé le va a dar hambre a mitad de camino por lo que hay que tener preparado un biberón tibio en caso de alimentarlo con fórmula. La clave es planificar para que las cosas salgan bien y poder disfrutar sin sobresaltos ni malos momentos que pueden evitarse.

La elección del destino

Uno de los factores para poder ser más planificados es conocer el destino al que se va a viajar por primera vez con el bebé. Siempre preferí viajar a nuevos lugares, pero en este caso es buena idea volver a algún lugar de donde se tengan buenos recuerdos y se puedan revivir ciertas experiencias.

De esta manera, los papás están tranquilos sabiendo lo que viene y eso tranquiliza al bebé, que también necesita que le cuenten qué va a pasar. Todo es diferente para el bebé y gasta muchas energías en adaptarse a los ruidos y olores nuevos y a todo estímulo que se le va presentando.

El alojamiento

Antes no hacía reservas de hotel, llegaba a una ciudad nueva, me bajaba del medio de transporte que me había llevado hasta allí y comenzaba la búsqueda del lunes en el que iba a dormir esa noche. Eso comenzó a cambiar con la aparición de algunas páginas web que permiten hacer reservas con antelación y ver fotos del lugar. Estas páginas son una gran herramienta a la hora de viajar con un bebé por primera vez al extranjero. Ningún padre quiere sorpresas al llegar a una ciudad con su bebé cansado y con hambre.

En general aprendí a seleccionar alojamientos que ofrezcan cocina, departamentos o habitaciones de hotel con cocina. En caso de dormir en hostels, está siempre la opción de usar la cocina comunitaria. Esto permite continuar con cierta rutina de alimentos saludables y respetar los horarios de comida y de sueño. Es muy cansado para el bebé acompañar a los padres a comer de noche, siempre es preferible hacer un menú casero y poder descansar bien para poder disfrutar bien al otro día.

Otro pedido importante para hacer en el alojamiento que elijamos es de una cuna con colchón. Por ejemplo, me sucedió que en Estados Unidos los hoteles ofrecen lo que ellos llaman Pack and Play, una especie de pequeña cuna sin colchón ni sábanas de bebé. Tuvimos que insistir en el pedido de algo que reemplazara a un colchón para que mi beba duerma cómodamente y no sobre una superficie dura.

Sé práctica

Viajar es adaptarse, es tratar de prever algunas cosas pero sabiendo que vamos a tener que ser prácticos y más flexibles. En casa mi bebé tiene su plato y cuchara; de viaje usamos cualquier plato y cuchara, en casa usamos el vasito vertedor; de viaje le damos agua con un vaso común, en casa juega con sus juguetes; de viaje juega con cualquier elemento nuevo que se le presente que no sea peligroso, puede ser un sobrecito de mayonesa de un restaurant o una cuchara de plástico, en casa tiene un cambiador muy cómodo, de viaje le cambio los pañales sobre una toalla que pongo sobre la cama.

Por ejemplo, en mi primer viaje al extranjero con mi bebé, ella tenía ocho meses, o sea que ya se sentaba pero tenía muchas posibilidades de caerse de la silla. Como no teníamos una sillita para darle de comer, usé un cinturón mío alrededor de una silla que la sostenía a ella por la cintura en caso de querer irse hacia adelante. Fue una idea práctica y fácil.

El vuelo

Los vuelos también deben estar bien planificados. Si el bebé pesa menos de diez kilos, las aerolíneas ofrecen cunas, que hay que pedir con antelación y verificar disponibilidad entre 48 y 72 horas antes del vuelo. En caso de pesar más de diez kilos, puede viajar sobre uno de los papás, ya que hasta los 2 años los niños pueden viajar sin cargo en caso de no pedir asiento.

Nosotros, en nuestro primer viaje en avión con mi bebé tomamos algunas decisiones muy buenas para que la experiencia sea buena tanto para ella como para nosotros. En primer lugar, reservamos tres asientos en vez de dos. Esto nos permitió descansar bien, disfrutar del vuelo. Es más dinero, pero vale totalmente la pena. La segunda buena decisión fue viajar de día, sin modificar el sueño. A lo largo del viaje también decidimos viajar siempre de día y hacer noche en hoteles en la ruta. Esto nos permitió descansar a todos bien. Al otro día estábamos frescos para seguir andando, con ganas de seguir en el camino más que de llegar.

Actividades en el destino

Los bebés se adaptan, siempre hay cosas por hacer con un bebé de viaje, claro que se limitan algunos tiempos y salidas. Durante el día conviene hacer salidas cortas y volver al alojamiento en algún momento para que el bebé pueda dormir su siesta y realmente descansar. Tal vez no es buena idea hacer un maratón de visitas a museos y galerías de arte, si el bebé comienza a mostrar su malestar, terminamos no disfrutando de nada tampoco. Hay que tratar de hacer salidas que involucren estar al aire libre e interactuar con otras personas, de esa manera es una oportunidad de aprendizaje para el bebé también.

Salir a cenar afuera no es el mejor plan, mejor volver al hotel y dejar descansar a la beba. Los adultos pueden pedir algo o bien cocinar en caso de tener cocina en el alojamiento. Una excelente opción es elegir un alojamiento con restaurant, para poder ir a cenar mientras la beba duerme en el cuarto y la monitoreamos con el baby-call.

Qué es viajar para el bebé

Viajar para un bebé es presentarle un mundo de estímulos nuevos. Rostros, idiomas, olores, colores, texturas, ruidos, comidas. Es verdad que no se va acordar del Acuario de New Orleans, de la visita al Teatro Colón en Buenos Aires o de la playa en La Paloma, Uruguay. Pero todo, absolutamente todo, aporta a su desarrollo sensorial y neurológico.

No es lo mismo ponerle una pantalla delante que llevarla a pasear por la costa de Fort Lauderdale, no es lo mismo darle de comer fideos todos los días que dejar que prueben sabores nuevos desde ahora, no es lo mismo que escuchen el idioma español toda su vida que estar expuesta al inglés, italiano y francés aunque sea de vez en cuando. Sus ganas de ampliar el mundo, de curiosidad se estimulan también, en eso también las mamás estamos trabajando.

¡Importante!

  • Ir despacio, tomarse tiempo para todo.
  • Observar cómo está el bebé, si el/ella tiene sus necesidades cubiertas va a estar de mejor humor y va a dejar a los papás poder viajar más tranquilos.
  • Tratar de presentarle al bebé todos los estímulos posibles, eligiendo actividades que pueda disfrutar, no imponiendo horarios extraños ni demasiados esfuerzos.
  • Volver temprano al hotel, disfrutar también de ese momento de descanso.

Contenido elaborado en colaboración con Regina Candel Martínez, autora del blog Uniendo Caminos

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