Hace dos años a Billy le diagnosticaron meduloblastoma, un tumor maligno que se origina en el cerebelo y que afecta especialmente a los niños. Chris y Kelen Lee, los padres del pequeño, decidieron entonces dejar su vida en Japón y trasladarse a Estados Unidos en busca de tratamientos médicos para intentar curar a su hijo. Pero después de someterle a varias operaciones de cirugía y sesiones de quimioterapia, Billy siempre vuelve a recaer. Los médicos le han dado una esperanza de vida de tres meses, por eso sus padres, planteándose la calidad de vida de su hijo, han decido no someterle a más tratamientos experimentales y aprovechar cada momento que les quede con él. "Queremos centrarnos en hacerle feliz. El se siente más cómodo con nosotros, así que pensamos que si pudiésemos conseguir el dinero suficiente como para dejar de trabajar, podríamos pasar mucho más tiempo con él", comentó el padre en una entrevista para Today.
