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Cuando las obsesiones se hacen cargo de tu vida

por Elvira Sáez Publicado en 22 de febrero de 2019

¿Has experimentado alguna vez pensamientos obsesivos? ¿Sabes a cuánta población afecta? ¿Conoces cómo limita la vida de la persona? ¿Quieres saber si eres obsesivo? ¡Te lo contamos!

Contenido elaborado por Más Vida Psicólogos Málaga

Las obsesiones forman cada vez más parte de nuestras vidas. Una obsesión es un pensamiento repetitivo, involuntario, que crea malestar o miedo y llega con una intensidad que nos es difícil manejar. Pero la pregunta es... ¿Por qué obsesionarse se considera algo negativo? Porque normalmente las obsesiones (que son muy listas) usan temas desagradables con los que consigue meterte miedo y ansiedad. En Más Vida Psicólogos Málaga hemos elaborado un test para saber si puedes tener trastorno obsesivo compulsivo.

¿Soy una persona obsesiva? Haz este test que te dará pistas:

1. Al tocar a otros siento que puedo contraer una enfermedad V – F
2. A menudo me siento sucio o contaminado V – F
3. Me lavo las manos más de 15 veces cada día V – F
4. Cuando cierro una puerta tengo muchas dudas sobre si la he cerrado bien V – F
5. Compruebo varias veces las cosas que hago, a veces hasta el agotamiento V – F
6. Paso mucho tiempo dudando sobre cosas que para otros son sencillas V – F
7. Me siento muy mal cuando no veo mis cosas ordenadas de forma simétrica V – F
o equilibrada
8. Necesito ordenar las cosas de un modo especial para sentirme bien V – F
9. El desorden me pone muy nervioso V – F
10. Me horrorizo por sentir a veces impulsos de agredir a otras personas V – F
11. Me da miedo coger cuchillos afilados si estoy con otras personas V – F
12. A veces me asusto mucho por pensamientos muy agresivos que tengo V – F
13. Si me acerco a un balcón tengo miedo de que me dé por saltar al vacío V – F
14. En lugares sagrados temo que me dé por gritar obscenidades o blasfemias V – F
15. Me imagino escenas sexuales pornográficas con imágenes de personajes sagrados V – F
16. Tengo pensamientos que me atormentan porque van en contra de mis convicciones
morales V – F
17. Tengo pensamientos pornográficos muy desagradables V – F
18. A veces siento impulsos sexuales que me parecen horribles V – F
19. Necesito hacer las cosas tan bien que me pierdo en los detalles V – F
20. Tengo pensamientos absurdos y repetitivos que no puedo detener fácilmente V – F
21. Me cuesta mucho tirar objetos que otros consideran inútiles o gastados V – F
22. A menudo me cuesta eliminar de mi cabeza palabras o música que acabo de V – F
escuchar
23. A veces me siento culpable de sucesos que otros me dicen que están fuera de V – F
mi alcance
24. A menudo me cuesta terminar las cosas porque no encuentro la forma correcta V – F
de finalizarlas
25. Necesito hacer las cosas de una forma tan concreta que me paralizo y no puedo V – F
hacerlas
26. Muchas veces doy tantas vueltas a un mismo tema que paso horas sin llegar a V – F
ninguna conclusión

Corrección e interpretación de resultados: si has marcado alguna de las 26 frases como verdadera y esas ideas, pensamientos, sentimientos o impulsos te parecen absurdos o irracionales (o alguna vez te lo han parecido), podrías estar sufriendo un TOC. Para realizar el diagnóstico de TOC además debería darse al menos una de las siguientes condiciones:

1. Sientes demasiado malestar como consecuencia de esas ideas, sentimientos o impulsos.
2. Dedicas mucho tiempo a las acciones que realizas para reducir o prevenir el malestar que te producirían esas ideas, sentimientos o impulsos en caso de no hacerlas.
3. Tus relaciones familiares, sociales, académicas o laborales se están deteriorando como consecuencia de tus ideas, sentimientos o impulsos, o de las acciones que te sientes obligado a realizar para reducir tu malestar.

Obsesiones y personas obsesivas

Las obsesiones son pensamientos absurdos, desconcertantes y a veces temibles, que se repiten en la mente una y otra vez. Son improductivos, es decir, no ayudan a solucionar los problemas, es más, son autoderrotantes y sólo producen ansiedad.

Los pensamientos obsesivos están llenos de "dudas". No permiten confiar en lo que uno hace. Aunque hayamos puesto toda nuestra atención, siempre se tiene la sensación de que "hay algo que no va bien, que algo se escapa". Uno se ve obligado a repasar mentalmente lo que ha hecho o dicho hasta conseguir una temporal tranquilidad. Decimos que es temporal porque el alivio es momentáneo, desgraciadamente la duda vuelve y la inseguridad también.

Es como si el "interruptor" que nos permite cortar nuestro pensamiento y pasar a otra acción, se hubiera estropeado y nunca fuéramos capaces de desconectarlo. No podemos parar.

Intentar razonar con las obsesiones no sirve de nada, sabemos que lo que pensamos es irracional y absurdo, pero aun así no podemos dejar de pensar en ello.

Lo único sensato que podemos hacer es no alimentarlas, no fomentarlas con nuestra atención y aprender a manejarlas con las diferentes técnicas de que disponemos y en las que hay que estar muy bien adiestrado o preparado.

Cuando las obsesiones se apoderan de nuestra mente, la realización de cualquier tarea supone un tiempo doble al normal. Tanto es así, que la persona obsesiva se convierte en el eterno comprobador: puertas, cerraduras, luces, gas, limpieza, orden... con la consiguiente pérdida de tiempo que nos impide rendir con normalidad.

Si el objeto de la obsesión son los propios pensamientos, nos transformaremos en auténticos "rumiadores", dando vueltas a las ideas una y otra vez hasta obtener una respuesta que nos tranquilice, pero esta tranquilidad será de corta duración, porque otra vez aparecerá la idea, imagen o duda obsesiva adueñándose de nuestra tranquilidad. Nuestro pensamiento será semejante a un caballo desbocado.

Este trastorno del pensamiento pueden padecerlo personas capaces, sensibles e inteligentes que sufren ante el "sinsentido" de sus extraños pensamientos. Con frecuencia encontramos en estas personas rasgos de personalidad obsesivo-compulsiva:

  • Perfeccionismo - Hiperresponsabilidad
  • Rigidez en pensamientos y comportamientos
  • Duda - Indecisión
  • Ansiedad
  • Impulsos a actuar de forma irracional
  • Excesiva necesidad de control (orden-limpieza, personas)
  • Necesidad de comprobación
  • Criterios e ideas normativas
  • Pensamiento mágico
  • Autoexigencia
  • Supersticiones, por ejemplo:
  • Mal de ojo
  • Tijeras abiertas
  • Espejo roto
  • Año bisiesto
  • Romperse un vaso
  • Abrir un paraguas dentro de casa
  • Pasar por debajo de una escalera
  • Ver un gato negro


Todos ellos coinciden en la misma afirmación: "Sé que son tonterías, pero no me dejan pensar con claridad. Aunque lo intente no puedo apartarlas de mi cabeza".

El origen hay que buscarlo en la herencia (genética) y en la historia de aprendizajes (medio): perfeccionismo, exigencia, moral, orgullo, hiperresponsabilidad, etc.

Además hay que tener en cuenta que cualquier alteración bioquímica en el organismo (disminución de serotonina) está implicada en la sintomatología del Trastorno Depresivo y también en el Trastorno Obsesivo.

Las obsesiones aparecen más fácilmente cuando estamos nerviosos o tenemos ansiedad. Por ese motivo, las personas con tendencia a obsesionarse prefieren "evitar" las situaciones conflictivas. Pero debemos saber que esto no sólo no solucionará nuestros problemas, sino que los agravará más. A este respecto hay que conocer con todo detalle aquellas conductas que la persona va a realizar por defecto (evitaciones) y por exceso, que son las mantenedoras del trastorno.

La mejor forma de vencer nuestras obsesiones es exponernos a nuestros temores para comprobar la inexistencia de los mismos. De todas formas, los tratamientos deben ser individualizados, no existen dos personas iguales. El abordaje siempre debe ser a tres niveles: fisiológico, de pensamiento y de comportamientos.

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