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La prueba de la amniocentesis: ¿qué es y para qué sirve?

por Cristina Gonzalez Publicado en 14 de diciembre de 2018

Se trata de una de las pruebas que más recelo nos causan durante el embarazo pero resulta necesaria si queremos diagnosticar o descartar alguna anomalía en nuestro bebé. ¿Sabes cómo se realiza la prueba de la amniocentesis y para qué sirve exactamente?

La amniocentesis consisten en la obtención de una muestra del líquido amniótico que rodea al feto. Este examen, que se realiza mediante una punción, se suele practicar aproximadamente a partir de la semana 15 de embarazo. El objetivo es analizar las células del embrión que se encuentran en el líquido amniótico para buscar anomalías genéticas. No se trata de una prueba rutinaria, ya que aunque es certera también entraña riesgos, sino de un examen especial que se realiza solo a las mujeres embarazadas que presentan ciertas características.

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¿Por qué se realiza esta prueba?

La amniocentesis está orientada a:

  • Mujeres mayores de 35 años
  • Mujeres que hayan tenido hijos con trastornos de los cromosomas
  • Mujeres con antecedentes familiares de enfermedades prenatales
  • Mujeres con familiares directos tengan problemas neurales, como por ejemplo, una espina bífida.
  • Mujeres que presenten incompatibilidad del factor Rh: si la sangre de la madre es Rh negativo y la del bebé Rh positivo, podrían generarse problemas.
  • Si se presenta riesgo de malformación digestiva, neurológica o problemas con el feto que necesiten una intervención.

Dependiendo del momento en el que se realice esta prueba, se pueden estudiar unos casos u otros. Si se realiza durante el primer o segundo trimestre de embarazo se suele estudiar los cromosomas de las células que determinan la anomalías cromosomáticas, como el síndrome de Down, la más conocida. Cuando la amniocentesis se realiza al final de la gestación se suele evaluar si existe algún tipo de infección o el estado de los pulmones del feto.

¿Cómo se realiza la prueba de la amniocentesis?

Una vez que el médico considere que la realización de esta prueba es necesaria, se requiere un análisis de sangre y una ecografía. El objetivo de la ecografía es determinar en qué posición se encuentra el feto, qué tamaño tiene y si tiene suficiente líquido amniótico para extraer. Una vez se haya comprobado se procede a la realización de la prueba, que no suele durar más de 30 minutos.

Cuando se localiza la posición del feto, el médico introduce una aguja fina en la cavidad amniótica, a través del abdomen materno, para extraer el líquido que se enviará a analizar en el laboratorio. Para la prueba no es necesaria la administración de anestesia.

Una vez finalizada, la madre debe guardar reposo. Si se notan contracciones, pérdidas de sangre o de líquido durante las horas siguientes a la extracción, es necesario consultarlo con el médico. Los resultados de la amniocentesis se obtendrán unas 2-3 semanas después de la realización de la prueba.

¿Qué riesgos conlleva?

La amniocentesis es una prueba médica controlada que se realiza de manera habitual. El riesgo principal que puede producirse es el aborto espontáneo, sin embargo la tasa de abortos tras una amniocentesis es solo del 0,5% al 1%, una cifra muy baja. Las causas del aborto se deben a una rotura de la bolsa o a una posible infección que se haya podido transmitir al introducir la aguja en la cavidad amniótica.

Para evitar riesgos, la prueba está monitorizada en todo momento a través de la ecografía, así se sabe siempre cuál es la posición del feto y dónde se debe introducir la aguja. Además, el personal que realiza la prueba está cualificado y el instrumental esterilizado, por lo que no debe causarnos ninguna inquietud. Lo importante es que la madre vaya tranquila y permanezca quieta durante la prueba.


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