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Las ETS

Publicado por mvega
Publicado en 13 de marzo de 2008

Sida, sífilis, herpes genital, clamidia… Las ETS (enfermedades de transmisión sexual) se dan con mucha frecuencia, a pesar de las campañas de prevención. ¿Cuáles son las enfermedades principales? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo se tratan?

Sida, sífilis, herpes genital, clamidia… Las ETS (enfermedades de transmisión sexual) se dan con mucha frecuencia, a pesar de las campañas de prevención. ¿Cuáles son las enfermedades principales? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Cómo se tratan? Respuestas.

En otro tiempo llamadas enfermedades venéreas, las IES (o ITS: infecciones de transmisión sexual) se transmiten durante las relaciones sexuales sin protección, con o sin eyaculación. Pueden intervenir tanto en relaciones sexuales vaginales, anales o bucogenitales.

Sida (VIH)
Transmisible mediante relaciones sexuales sin protección, por vía sanguínea y transplacentaria, este virus mortal resulta en una disminución repentina de las defensas inmunitarias del organismo. Pueden pasar una decena de años entre la contracción del VIH y la aparición del sida. En cuanto a los síntomas, son discretos: fiebre insistente, dolores de garganta, cierta fatiga, diarreas, erupciones cutáneas y pérdida de peso. El único tratamiento que retrasa la transformación de la seropositividad en sida es la triterapia (asociación de tres medicamentos antirívicos). Pero atención, el retraso no está garantizado en ningún caso y los efectos secundarios son numerosos.

Hepatitis B
Se transmite tanto por contacto sexual como por vía sanguínea y transplacentaria. Debido a un virus que provoca lesiones inflamatorias en el hígado, la hepatitis B pasa inadvertida muchas veces, con los únicos síntomas de la gripe. A veces, también puede aparecer ictericia (piel amarillenta). En el peor de lo casos, la enfermedad se puede convertir en crónica y, a largo plazo, derivar en cirrosis. Una vacuna es la única manera de prevenirla.

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Infección por clamidia
Muy extendida, esta ETS es muy contagiosa y se encuentra, principalmente, en los jóvenes. Afecta sobre todo al aparato genital, el cuello del útero y las trompas. Comparte los mismos síntomas que una infección urinaria o de una micosis: pérdidas vaginales anormales, fiebre y dolores pélvicos. En el caso de los hombres, se sufre sensación de quemazón durante la micción y derrame de flujo. Si la infección no se cura, puede provocar infertilidad. El tratamiento consiste en antibióticos para ambos sexos.

Papilomavirus
Perteneciente a la familia de los papilomavirushumanos (HPV), este virus puede desencadenar la formación de condilomas (pequeñas arrugas) en la vulva, la vagina, hacia el año y el pene. El preservativo disminuye el riesgo de transmisión pero no completamente. Algunas lesiones pasan inadvertidas y se curan espontáneamente. Si no se curan bien, pueden evolucionar y convertirse en cáncer de cuello de útero. Hoy en día, la única medida preventiva es una vacuna que se administra a los 15-23 años, y frotis regulares.

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Herpes genital
Son resultado del virus HSV2 e infectan a una persona de por vida. Aunque puede permanecer latente durante largo tiempo, una vez presente, el herpes genital es doloroso y llega acompañado de erupciones cutáneas, picores, quemazones y fiebre. Después aparecen pequeñas vesículas que explotan dando paso a las postillas y costras. Únicamente los tratamientos orales y locales permiten atenuar los recurrentes brotes pero en ningún caso curarlos completamente.

Sífilis
Causada por una bacteria (la treponema pallidum), esta infección está incrementando desde hace poco. El primer síntoma es el chancro (llaga indolora) en las partes genitales seguido por erupciones por todo el cuerpo; la enfermedad provoca fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos. El único tratamiento es la penicilina, en dosis variables, en función del estado de la enfermedad.

¿Cómo se previenen?
El único medio de protegerse contra las ITS es el uso del preservativo.
Aunque la mayor parte se pueden tratar eficazmente, es indispensable detectarlas en cuanto aparecen los primeros síntomas para evitar complicaciones. Consulta con tu médico de cabecera en cuanto notes algo anormal en tus órganos genitales, tanto flujos extraños como molestias. Por último, recuerda que es imprescindible que los dos miembros de la pareja se curen adecuadamente para evitar nuevas infecciones.

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