Cocina vegetariana

Publicado por Elena Bonet
Publicado en 16 de noviembre de 2009

¡La cocina vegetariana excluye el consumo de carne animal! No confundir con la cocina de los veganos que implica no consumir ni productos ni subproductos de origen animal como la leche, los huevos... La cocina vegetariana aspira a cuidar la salud ¡respetando el medio ambiente! Si para ti “cocina vegetariana” equivale a verduras al vapor y copos de avena, ¡desengáñate! La cocina vegetariana ofrece múltiples posibilidades y, sobre todo, menús ricos en sabores.

La base de la cocina vegetariana
Fuera las carnes en salsa, los filetes y los pescados de todo tipo, ¡vivan los vegetales y los cereales! Cualquier verdura de temporada se sirve en las comidas así como también los cereales, las harinas y las féculas. La carta “vegetariana” se descubre así:

Familia de alimentos y tipos de alimentos
Cereales, harinas y féculas La avena, el trigo, el boulgour, el cuscús, la escanda, el maíz, la cebada, la quinua, el mijo, el arroz, el alforfón o incluso la sémola de trigo.

Leguminosas Judía blanca, roja, negra, verde, amarilla, el tofu, las habas, lentejas verde, roja, blanca, amarilla, garbanzos, arvejas y brotes de soja.

Ricas en fibra, en proteínas y muy saciantes, estos alimentos constituyen una base reconstituyente cuando no hay ni carne, ni pescado a la carta. Las encontraras a menudo en tiendas ecológicas o en las grandes superficies en los estantes de “bio”.
Asociar cereales y féculas permite equilibrar los aportes nutritivos.

Una cocina vegetariana con 100% de sabor
La cocina vegetariana se asocia a menudo con ¡una cocina dietética pobre en sabores! Pero eso no tiene por qué pasar, con la condición de buscar sabrosos ingredientes para preparar los platos.

Las hierbas y especias :¡Ten siempre a tu disposición especias como el curry, el comino, la paprika, el cilantro molido, las finas hierbas, la curcuma, el estragón, la menta y la albahaca seca! Espolvoreadas en las verduras o mezcladas en una terrina de quinua, es una delicia.

Los granos y las nueces. Ricos en proteínas, vitaminas y grasas, los granos de adormidera, de calabaza, de girasol y de sésamo son crujientes y deliciosos para condimentar una ensalada.

Los frutos secos. Los higos, las uvas, los dátiles, los albaricoques, las peras, melocotones, mangos, piñas ¡e incluso los arándanos se degustan en los taboulés (también llamados tabulés o taboulet), con boulgour y trigo! Unos dados de roquefort, además de nueces y ya está.

Los aceites vegetales .
Aprovecha que no necesitas mucha mantequilla para utilizar un máximo de aceites vegetales: aceite de oliva, de sésamo, de avellana y de nuez. ¡La elección es cosa tuya! Es la ocasión de sacar los sabores de las crudités y las verduras al vapor.

El vinagre
¡Lo mismo para el vinagre! ¿Por qué limitar el vinagre al vinagre de vino? Existen balsámicos, de frambuesa, de sidra, de Jerez... Pruébalos en sabrosas vinagretas para realzar ensaladas y carpaccios.

Las verduras. Los calabacines, zanahorias y compañía se degustan sin preferencia a lo largo de todo el año. Prefiere los guisantes frescos de temporada, las calabazas y boniatos colección otoño-invierno para llenarte completamente de aromas y sabores.

Recicla tus platos para una cocina vegetariana
¡Cero arrepentimientos, nada de celos! Sólo porque no consumas carne animal no tienes que renunciar obligatoriamente a los grandes clásicos. Para elaborar minuciosamente pimientos rellenos, es tan fácil como sustituir el relleno de carne por sémola, calabacines y piñones. En cuanto a la fabada vegetariana, se cubre de patatas, de champiñones de París, de puerros, nabos, cebollas y ajo... ¿Tienes ganas de cocido? Zanahorias, puerros, nabos y apio acompañan a algunos trozos de seitán (gluten de trigo), o incluso puedes hacer un kir ha farz sin carne.

Consulta también:
Las verduras olvidadas
Cocina biológica

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