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5 consejos para vencer el miedo a la soledad

por Redacción enfemenino Publicado en 7 de junio de 2016
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A nadie se le escapa que el sentimiento de soledad puede producir una sensación de angustia hasta el punto de que el terror a la misma nos conduzca e impulse a realizar y emprender acciones impensadas de las que posteriormente nos arrepentiremos. Hemos hablado con la coach Verónica Rodríguez y esto es lo que nos ha contado.

Para algunos, la soledad consiste en no contar con un amigo para compartir salidas, problemas, instantes. Para otros, sin embargo, la soledad tiene más que ver con la imperiosa necesidad de sentirse comprendido y amado.

La revolución de las redes sociales ha provocado que cada solitario se haya convertido en un experto, casi compulsivo, en la autopromoción, en el marketing de sí mismo: el varón muestra y resalta sus éxitos laborales y personales, su poder y su estatus social. La mujer añade a estas características su atractivo físico, su independencia y su confianza en sí misma como valores tangibles y mensurables, pero tanto uno como otro persiguen idénticos objetivos: sentirse reconocidos, valorados y deseados.

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Cuando toda esta estrategia social falla, cuando la persona no se siente admitida y reconocida colectivamente, deviene el sentimiento de frustración que, en muchas ocasiones, presentan los clientes que se acercan a las sesiones individuales de coaching .

Es un miedo incontrolable a quedar aislado, varado, encallado después de una reciente ruptura sentimental o por causa de una decepción o un desengaño. También el afectado se sumerge en una especie de competición en la que se persigue el amor como una forma de reconocimiento o un trasunto de trofeo, obviando lo que resultan ser, al final, las verdaderas necesidades personales.

Y, sin embargo, la soledad no resulta ser necesariamente perniciosa, sino que en ocasiones constituye un espacio necesario y saludable para encontrarnos con nuestros propios sentimientos, para reflexionar acerca de lo verdaderamente trascendente y para reforzar nuestra autoestima cuando verificamos que no necesitamos tan imperiosamente de los demás para estar a gusto.

Cuando este miedo descrito a la soledad se acentúa y crece, muchas veces se vuelve incontrolable, provocando que, lo que resulta ser un mecanismo natural de defensa, se transforme en una "autofobia", en el miedo a uno mismo, al abandono y a ser preterido por los seres más queridos.

La persona que padece estos síntomas tiende a crear vínculos afectivos inmediatos y de poca exigencia más allá del objetivo único de no estar ni sentirse sola. En este sentido, las redes sociales se utilizan como una especie de refugio de urgencia para alimentar el espejismo de que no nos sentiremos jamás abandonados.

Muchas veces se elige una pareja para transitar respaldados por los momentos más complejos de la vida, para sentirnos más seguros, pero la contrapartida es que no conseguimos con ello reafirmarnos en nosotros mismos y afianzar nuestra propia autovaloración, nuestra autoconfianza.

Es por ello por lo que resulta motivador y altamente saludable el aprender a vivir y disfrutar de esos momentos de soledad de la misma manera y con idéntica confianza con la que uno se solaza con los instantes de compañía. Aceptarnos tal cual somos constituye el principal recurso y la mejor táctica para vencer el terror a estar con uno mismo.

5 tips para que la soledad no pueda contigo

1. Debes aprender a flexibilizar tu mente y no aceptar como verdades inmutables diversas frases que percuten insistentemente en tu cerebro: "Si sigues por ese camino, te vas a quedar solo/a", "No es bueno que el hombre esté solo", como si tal destino fuese el peor de los concebibles.

2. Reorganiza tu agenda emocional dándote en ella un lugar de privilegio: ¿cuántas horas por semana tienes apuntadas en exclusiva para ti mismo? Intenta establecer una lista de prioridades en la que los asuntos de resolución inmediata no superen las tres o cuatro anotaciones.

3. Cultiva nuevos hábitos que no persigan sino el goce inmediato de lo que estás haciendo, sin una utilidad reconocible y evaluable, disfrutando de lo que realizas (una actividad determinada, la contemplación de un paisaje, escuchar una canción...). Intenta practicar, al menos durante 15 minutos diarios, ejercicios de visualización, concentrándote en una imagen vivida o ideada que te genere tranquilidad. O, frente a una situación de estrés, construye una figuración con la situación resuelta. Estos hábitos te ayudan a sosegar tus pensamientos y a conectarte con tus emociones.

4. Sé tú mejor amigo. Desde pequeños nos enseñaron que las alegrías no son tales si no las compartimos con los demás y, como consecuencia, apenas nos llega una emoción no sabemos gestionarla y corremos como posesos a encontrar a alguien o la trasladamos a las redes sociales para que los demás participen de ella y así darle sentido. Hay que tratar de ser los primeros en disfrutar de aquello que nos está ocurriendo y buscarle el placer individual e intransferible a las cosas que nos suceden. La soledad puede ser una buena compañía, valga la paradoja, porque, como dijo el filósofo francés Michel E. de Montaigne, “la soledad es un instante de plenitud”.


5. En las sesiones de coaching Individual se aprende a entender de qué están conformados tus propios miedos para poder superarlos . Las herramientas de gestión emocional que se muestran en Coaching Club constituyen un buen procedimiento y un magnífico recurso para superar, en un corto lapso de tiempo, las principales creencias y obsesiones asumidas sin justificación y que te alejan de ti mismo.

Como ves, gran parte de este problema está relacionado con la autoestima de cada uno de nosotros. Por eso, te proponemos que hagas este test para descubrir cuál es tu nivel de autoestima.

Artículo realizado en colaboración con la terapeuta Gestalt Verónica Rodríguez Orellana, Directora de Coaching Club.

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