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¿Cómo funciona el balón intragástrico? 10 motivos por los que puede ser la solución definitiva a tus problemas de peso

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 9 de septiembre de 2014

La obesidad es ya la mayor pandemia del S XXI. El ritmo de vida sedentario, la mala alimentación y algunos hábitos perjudiciales son el cóctel perfecto para sufrir esta enfermedad que cada vez afecta a un mayor porcentaje de la población. No en vano, en los últimos años han aparecido nuevas técnicas para combatir la obesidad y el sobrepeso de forma segura y eficaz. Si este es tu caso o el de alguien que conoces, es el momento de descubrir lo que el balón intragástrico puede hacer por ti.

Las consecuencias de la obesidad trascienden mucho más allá de lo evidente, de lo físico. Esa acumulación desproporcionada de grasa que se vuelve más problemática con el paso de los años, es la causante no solo de problemas de autoestima sino también de problemas graves de salud como enfermedades cardiacas, diabetes, hipertensión, y un largo etcétera. Pero, ¿es posible decir adiós a la obesidad? Si te haces esta pregunta, tienes que saber que es posible recuperar tu peso ideal, verte bien y, sobre todo, rebosante de salud.

Si padeces obesidad o conoces a alguien que la padece, sabrás lo complicado que puede resultar bajar de peso. Las dietas en muchos casos, suponen un esfuerzo muy elevado para mantener a largo plazo y el efecto yoyó puede hacer que ganes incluso más peso. Es aquí donde entran en juego otras técnicas más novedosas, cómodas y adaptadas perfectamente a esta enfermedad, como el balón intragástrico, del que te explicamos en 10 puntos en qué consiste y cuáles son sus principales ventajas.

1. Sin cirugía

Para colocar el balón intragástrico en el estómago solamente es necesario seguir una dieta especial días antes y tomar una medicación preventiva. Pero, ¿cómo se introduce el balón en el estómago?​ ​Muy sencillo: a través de una endoscopia, es decir, por vía oral. Esta técnica se realiza bajo sedación y, en menos de una hora, ya está colocado. Puedes volver a casa a las pocas horas y por tu propio pie. Durante los primeros días es habitual que notes algunas ligeras molestias propias del periodo de acomodación del balón en tu estómago.

2. Te ayuda a comer mejor y menos cantidad

El balón es una esfera de silicona que se ubica en el estómago ocupando una sustancial parte de este, por lo que su principal efecto es que te sientes saciada con menos cantidad de comida, lo que provoca que comas cantidades más pequeñas y puedas controlar mejor las calorías diarias. Durante el primer mes hay que seguir una dieta restringida y supervisada por médicos, pero con la ayuda psicológica que recibes (fundamental para vencer la ansiedad durante los primeros meses) y el poco hambre que se tiene, puedes conseguir reeducar a tu estómago y tu mente para aprender a comer mejor y solo la cantidad necesaria.

3. Cambias tu mentalidad y pierdes peso de forma gradual y segura

Porque se aprende a comer mucho mejor. Las consultas de apoyo y el seguimiento médico, nutricionista y psicológico son imprescindibles para consolidar un buen resultado: sabes cuándo tienes hambre, sabes que debes parar de comer cuando estés saciada y sabes que necesitas una alimentación equilibrada y saludable. Y todo esto lo sabes porque tu cuerpo te lo pide. Durante el segundo y tercer mes, se realiza una dieta hipocalórica, que consiste en ingerir menos calorías de las que quemamos, consiguiendo que se utilice la grasa acumulada para compensar esa pérdida energética. De esta forma, se consigue perder peso de forma gradual y mantenida. A partir del cuarto mes, la alimentación es prácticamente normal, consiguiendo comer de forma equilibrada, consciente y por supuesto, mucha menos cantidad de la que se ingería antes.

4. Evitar el efecto yoyó

Uno de los aspectos más desmotivadores a la hora de hacer perder peso es el temido efecto yoyó. En una dieta convencional hay numerosas restricciones, hasta el punto que resulta complicadísimo no saltársela algún día o mantenerla mucho tiempo. Y es que ¿quién no ha hecho dieta mientras soñaba con el día que la dejara y pegarse un atracón de comida rápida? Porque sí, con una dieta se puede llegar a perder mucho peso, pero privarte de tus alimentos favoritos es un sacrificio demasiado elevado. Con el balón intragástrico, este esfuerzo desaparece ya que se trata de reeducar los hábitos nutricionales, aprendiendo a comer de todo, pero claro, de forma equilibrada, con cantidades controladas y cocinadas de forma saludable.

5. Dejas de sentirte mal contigo misma cada vez que salgas de casa

Las personas con obesidad no solo tienen problemas de salud, sino que normalmente tienen serios problemas de autoestima. Para muchos es un suplicio tareas tan cotidianas como abrocharse el cinturón en un coche, atarse los zapatos o sentarse en el metro, y más si tenemos en cuenta la poca aceptación social del sobrepeso como enfermedad. La pérdida de peso que provoca el balón hace que estos momentos incómodos se acaben de manera que mejora la autoestima y la motivación por seguir perdiendo kilos y alcanzar un peso ideal.

6. Dejas de preocuparte por tu ropa

En la línea de lo anterior se encuentra este punto: ¡qué difícil es ir de compras con unos kilos de más! Y cuanto más kilos, más difícil. En cambio, ir a comprar ropa mientras pierdes varias tallas, es una gran motivación, ya que cada vez te ves mejor y te sientes más motivada para seguir avanzando hacia un peso saludable. Por cierto, con el balón intragástrico no gastes demasiado dinero en ropa, es probable que esas prendas solo te valgan durante semanas, recuerda que pierdes peso de forma gradual. Así que cuando logres tu peso ideal ¡a renovar todo el armario!

7. Aprendes a incorporar el deporte en tu vida

Entre los beneficios de perder peso se encuentra también una mayor agilidad y movilidad corporal. Ya no cuesta tanto subir escaleras, correr para coger el último metro o agacharte a recoger un boli que se te ha caído. Y mejor aún, cuando reeducas tu cuerpo y tu mente hacia una vida más saludable también aprendes que el deporte es algo fundamental en la vida. Ya sea caminatas, natación, running, bicicleta, gimnasio, yoga... Con la ayuda de los doctores, te das cuenta de los múltiples beneficios de hacer ejercicio para tu salud y autoestima y lo incorporas poco a poco en tu vida.

8. Evitas numerosas enfermedades

Porque la obesidad está relacionada con innumerables enfermedades, desde las más obvias, como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiacas, a una lista casi interminable: la arterioesclerosis, enfermedades reumáticas, enfermedades digestivas, apneas del sueño... Y a eso se suman graves trastornos psicológicos como la no aceptación del propio cuerpo, el aislamiento familiar y social, los estados de ansiedad y/o depresivos y la falta de autoestima.

9. Se retira en seis meses

Una vez retirado el balón, se consolidan los hábitos dietéticos adquiridos ya que continúan las visitas periódicas al médico, al nutricionista y al psicólogo. Además, puedes seguir perdiendo peso si fuera necesario, ya que sigues viviendo (y comiendo) según tu nueva mentalidad.

10. Y, en definitiva, pierdes peso y ganas salud

Finalmente, en la mayoría de los casos se logra el objetivo: adelgazar, alcanzar un peso ideal, aprender a comer y llevar una vida mucho más saludable. Tras la retirada del balón y finalización del programa médico multidisciplinar, la mentalidad ha cambiado todavía más que el volumen, llegando a ser consciente de la importancia de una alimentación equilibrada y del deporte. Los riesgos de padecer enfermedades asociadas a la obesidad disminuyen y también los complejos y la baja autoestima, dando un paso gigantesco hacia el bienestar y la felicidad.

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