La postura del misionero

Publicado por mvega
Publicado en 27 de junio de 2008

Gran clásico de las relaciones amorosas, la postura del misionero sigue siendo la más utilizada en la sexualidad occidental.

Gran clásico de las relaciones amorosas, la postura del misionero sigue siendo la más utilizada en la sexualidad occidental. Analicemos esta postura que ha hecho sus pruebas.

Un poco de historia
El misionario es la postura sexual más natural. Recibe este nombre de la época en la que la iglesia evangelizaba los parajes lejanos. Los sacerdotes enviados a los indígenas les recomendaban esta postura, argumentando que era la más favorable para la procreación. Esta afirmación no se ha demostrado científicamente, pero, en cualquier caso, el misionario es una postura que sólo practican los humanos.

La técnica
Es una postura frente a frente. Tu estás tumbada boca arriba, con las piernas más o menos abiertas, mientras que tu amante se tumba encima apoyándose en sus codos y rodillas para no hacerte daño. Colocado entre sus muslos, el hombre penetra a la mujer.

Las sensaciones
Si nos limitamos a las sensaciones físicas, el misionero no es la postura más “eficaz” en términos de placer femenino. Sin embargo, si tu pareja coge un buen ángulo, las paredes vaginales y el punto G pueden estimularse bien. Tú debes encontrar la postura adecuada (posición de las piernas y de la cadera) para obtener el mejor contacto posible entre su pubis y tu clítoris. Algunas mujeres colocan un cojín bajo sus nalgas para aumentar el placer. Si la estimulación clitoriana es insuficiente, puedes deslizar tu mano entre los dos cuerpos para tocarte durante la penetración

Los inconvenientes
Es una posición que deja poca libertad de movimiento a las mujeres. A veces se tiene la sensación de estar acorralada. Mejor evitarla si él es un poco rellenito. Por otro lado, el hombre lo controla todo: ritmo, intensidad y profundidad de la penetración, y la inclinación del pene. ¡No hace falta decir que él disfruta más tú!
Además, los movimientos son bastantes monótonos, y muchas reprochan a esta postura su falta de fantasía.

El mejor momento para practicarla
Aunque el misionero goza de una reputación banal y rutinaria, es la postura que mejor se adapta a las primeras veces, ya que es fácil y natural. También es idónea para relaciones románticas: los cuerpos están en total contacto, los amantes están cara a cara y pueden mirarse a los ojos y besarse apasionadamente. También es ideal cuando no te quieres cansar mucho, ya que es una postura reposada.
Atención, el misionero puede ser desagradable durante el embarazo. Te toca a ti echarle imaginación para encontrar la postura que mejor se adapte a tu barriguita...

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