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¿Tu bebé tiene la nariz taponada? Los remedios caseros que necesitas

por Leticia Fernandez Creado en 8 de mayo de 2020
© Getty Images

Cuando nos resfriamos, niños y adultos siempre tenemos la opción de respirar por la boca sin mayor dificultad. Pero, en el caso de los bebés, estos solo respiran por la nariz ya que les ayuda a filtrar el aire inhalado y a regular la humedad y la temperatura. Es por estos motivos que debemos prestar especial atención a los más pequeños en caso de que tengan la nariz taponada.

Para nosotros, como adultos, un resfriado es ya de por sí bastante desagradable, especialmente por la noche cuando nos disponemos a dormir y tenemos la nariz taponada. Pero mientras que nosotros respiramos por la boca automáticamente cuando notamos que el aire no puede circular por la nariz, los bebés no pueden respirar en absoluto en los primeros seis meses. Así que para ellos es todavía peor.

Por suerte, hay muchas formas de aliviarlos en estos momentos: desde los aspiradores nasales a los baños de vapor. Pero, ¿cuál de ellos es realmente eficaz para estos casos?

¿Goteo nasal o resfriado?

Ni todos los estornudos de un bebé tienen relación directa con un resfriado, ni una nariz que gotea o está tapada significa necesariamente una infección. Los bebés no se resfrían tan fácilmente (a menos que tengan hermanos mayores) ya que su contacto con otras personas, virus y bacterias suele ser muy limitado.

En este sentido, la mayoría de las veces es la anatomía de su pequeña nariz la culpable de los estornudos, de las sibilancias y de los moquitos, porque los conductos nasales todavía son muy estrechos en un bebé y, por lo tanto, se obstruyen muy rápidamente. E incluso los granos de polvo, el aire seco o frío o una fragancia inusual pueden hacer que estornude y se le tapone la nariz.

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Cómo reconocer los síntomas del resfriado en los bebés

A diferencia de la rinitis, en la que sólo la nariz del bebé está cerrada, un resfriado conlleva también otro tipo de síntomas en los que se incluyen:

  • Mayor inquietud durante el día y también durante el sueño.
  • Mucosidad nasal amarilla o verde.
  • Aumento de las lágrimas durante el día.
  • Una mayor necesidad de proximidad.
  • Tos.
  • Negativa a beber

¿Cuándo es aconsejable ir al médico?

Por lo general, si tienes cualquier preocupación en torno a la salud de tu bebé, es mejor que consultes siempre con tu pediatra. Porque puede ser que finalmente no sea nada, pero te sentirás mucho más tranquila y segura, sobre todo en las primeras semanas cuando son un poquito más vulnerables. En este periodo, un simple resfriado puede empeorar con facilidad y convertirse en una neumonía, una bronquitis o una infección en el oído, por lo que es mejor prevenir aunque esto suponga ir alguna que otra vez de más al pediatra.

Con esto, aunque las dolencias menores del bebé pueden ser fácilmente controladas con cuidados en casa, hay síntomas para los que debes ir sí o sí al pediatra como los mencionados anteriormente.

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Los mejores remedios caseros

Los más pequeños son más sensibles a las medicinas, de modo que los remedios caseros suaves pueden ser una buena alternativa cuando sus dolencias no son tan graves como en el caso de la nariz taponada.

La leche materna:
Para tratar la congestión puedes simplemente poner una gota de leche materna en cada fosa nasal para que la mucosa de la nariz permanezca húmeda y no se reseque. Además, la leche materna también contiene anticuerpos que fortalecen el sistema inmunológico del bebé y cuando se vierte en la nariz ayuda a combatir el frío.

De noche, cebolla:
Los pequeños sufren la nariz taponada especialmente por la noche. Pero, tenemos la solución. Dado que los aceites esenciales deben evitarse a toda costa para evitar posibles reacciones alérgicas, el truco es colgar una bolsita con cebolla picada cerca de la cuna del bebé.

También ayuda a evitar la congestión nasal en los bebés:

  • Respirar aire fresco tan a menudo como sea posible.
  • Generar un ambiente húmedo en la habitación, por ejemplo, colgando toallas húmedas.
  • Darles muchos líquidos.
  • Levantar la parte superior de su cuerpo ligeramente para que la mucosa pueda fluir.

Las gotas nasales infantiles

Si nada de lo que te hemos contado hasta ahora ha conseguido aliviar por completo la congestión nasal de tu bebé y esta persiste pese a todo, también puedes recurrir a las gotas nasales infantiles para que ayuden a disolver la congestión. En este caso, es importante de que te asegures de que son infantiles ya que las de adultos no son adecuadas para los bebés.

Aspiradores nasales

Un método popular para liberar la congestión de los bebés es el aspirador nasal. Pero, no es tan fácil de utilizar de modo que antes de aspirar la mucosidad de la nariz del bebé por primera vez, es mejor que te asegures con tu pediatra de cómo se utiliza.

Así es como se usa el aspirador nasal en el bebé:
1. Primero, aplícale unas gotitas de suero fisiológico en las fosas nasales para reblandecer el moco que se haya solidificado y que sea más fácil de extraer.
2. Una vez el suero lo ha reblandecido, coloca la cabeza del bebé un poco más inclinada.
3. Coloca el aspirador nasal (sobre la nariz, pero no en la fosa nasal) y cubre cuidadosamene la otra fosa.
4. Ahora afloja lentamente la goma de succión.
5. Repite la succión con breves interrupciones hasta eliminar la mucosidad.
6. Repite este procedimiento en la otra fosa nasal.

Después de utilizar el aspirador nasal debes limpiarlo a fondo. Lávalo bajo agua caliente y, si es necesario, hervirlo siguiendo las instrucciones del aspirador que hayas utilizado.

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por Leticia Fernandez