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Cómo ponerse un tampón: la guía definitiva para resolver todas tus dudas

por María Viéitez Creado en 24 de febrero de 2020
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Para las mujeres que llevan usando el tampón mucho tiempo cada vez que tienen la menstruación, su método de uso pasa a ser algo automático, pero lo cierto es que todas hemos tenido dudas la primera vez que no lo pusimos. Por eso, desde aquí queremos ayudarte a resolver cualquier duda que te pueda surgir.

Si no has utilizado nunca antes un tampón, lo más normal es que te sientas insegura a la hora de hacerlo. Y es que a la mayoría de las usuarias les surgen dudas en torno a la manera de colocarlo, las horas que se puede utilizar y los riesgos que conlleva el uso del tampón. ¿Y si no sale? ¿Hasta dónde debo introducirlo? ¿Qué pasa si lo tengo puesto más de las horas recomendadas? No te preocupes, todas hemos pasado por eso y no tienes de qué preocuparte. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre el uso del tampón y cómo ponértelo de la forma correcta.

Video por Norma Varela

Aunque la copa menstrual está ganando cada vez más popularidad por razones que tienen que ver con el cuidado del medioambiente, el tampón sigue siendo la opción preferida entre los productos de higiene íntima femenina. Se trata de una especie de "tapón" de algodón que, colocado en la boca de la vagina, absorbe el flujo de sangre de la regla. Existen varios tamaños en función del volumen de flujo –pequeño, regular y súper–, pero lo más recomendable es que utilices el de menor tamaño por varias razones:

  • Las primeras veces, evitarás el miedo a que el tampón te haga daño.
  • El nivel de absorción es menor, por lo que tendrás que cambiarlo más a menudo que los de mayor nivel de absorción. Así previenes posibles infecciones.

¿Cómo ponerse un tampón?

Aunque a priori no lo parezca, ponerse un tampón es más sencillo de lo que crees. Y es que si tu mayor miedo es que se quede dentro de tu vagina y no lo puedas sacar, no debes preocuparte por ello, ya que el cordón que tiene en la base es lo suficientemente largo como para que puedas sacarlo después de haberlo usado. Así, lo único que tienes que hacer es introducirlo hasta que la pieza de algodón quede dentro de tu vagina. Cuando todavía no estés acostumbrada, será necesario que te relajes. De esta manera será más sencillo introducirlo.

Tampones: ¿con o sin aplicador?

No hay una opción mejor que otra, sino que depende, únicamente de lo que tú prefieras y lo que te resulte más cómodo. Si bien es cierto que muchas usuarias prefieren los tampones con aplicador por lo fácil que es utilizarlos, otras prefieren los tampones sin aplicador porque generan menos residuos y su precio, además, suele ser algo más bajo.

Los aplicadores son piezas de plástico o cartón que envuelven el tampón y que cuentan con otra pieza del mismo material que, al ser empujada con el dedo, introduce el tampón dentro de la vagina sin necesidad de utilizar un dedo. Se trata de una opción muy cómoda ya que el material suave del aplicador facilita la entrada en la vagina. Una vez el tampón esté dentro, solo tienes que retirar el aplicador y tirarlo a la basura, nunca lo tires por el inodoro: lo ideal es que lo tires en la basura de plásticos para que sea reciclado. Los tampones sin aplicador, por otro lado, deben introducirse en la vagina utilizando el dedo índice, de manera que la pieza de algodón quede dentro al completo.

Después de haberlo utilizado, deberás retirar el tampón tirando de la cuerda de tela que cuelga de él. Pero recuerda: tampoco debes tirar el tampón por el inodoro, ya que no se disuelve. Lo más recomendable es que lo envuelvas en papel higiénico y lo tires a la basura.

Algunos de los mitos más frecuentes

Existen muchos mitos en torno al uso de tampones. No solo se piensa que es probable que el tampón quede dentro de la vagina y no se puede sacar, además, se piensa que, por ejemplo, no se puede ir al baño si tienes uno puesto.

  • No existe una edad mínima para empezar a utilizar tampones ni es necesario haber tenido relaciones sexuales previamente.
  • Los tampones no se pueden perder dentro de la vagina, ya que el cérvix, la pared que se encuentra al final de este órgano, solo permite el paso de sangre y semen.
  • Si un tampón no entra dentro de tu vagina no es a causa del himen y tampoco se puede perder la virginidad con un tampón. De hecho, la virginidad es un concepto cultural y el himen es, sencillamente, en un conjunto de pliegues de tejido mucoso que en muy pocos casos cubren la totalidad de la apertura vaginal.
  • Por supuesto, puedes ir al baño mientras tienes un tampón puesto sin que sea necesario cada vez.
  • Una vez el tampón esté puesto, no notarás que es así. Por ello, si notas molestias es porque, probablemente esté mal colocado. En ese caso, retíralo y vuelve a intentar ponerte otro, esta vez, más relajada.

¿Cuántas horas se puede utilizar un mismo tampón?

La recomendación general es cambiar el tampón cada 4-8 horas y, sobre todo, que el nivel de absorción sea acorde a la cantidad de flujo de cada día. Aun así, como te hemos dicho, es preferible que utilices los de menor absorción y lo cambies cada 4 horas, lo que te ayudará a evitar posibles infecciones.

De acuerdo con esto, es recomendable que evites dormir con un tampón puesto y que en, en su lugar, utilices compresas, toallas sanitarias o una copa menstrual. Y es que si pasas demasiadas horas con un tampón puesto, existe el riesgo de que sufras el Síndrome del Shock Tóxico (TSS por sus siglas en inglés), una enfermedad muy poco común provocada por las bacterias Staphylococcus aereus, Streptococcus o Clostridium sordelli. Estas bacterias pueden convivir sin problema con la flora de nuestra vagina, pero cabe la posibilidad de que lleguen al útero a través del cuello del útero, donde liberan una toxina que da lugar a este síndrome provocando una grave infección.

Para que esto no ocurra, además de cambiarte el tampón a menudo, es preferible que utilices los de mínima absorción. Pero, ¿por qué? Cuando más alto es el nivel de absorción de los tampones, más resecan el interior de la vagina y, por tanto, más escasa es la mucosa vaginal. Esta sequedad hace posible que nos provoquemos pequeños desgarros y heridas microscópicas por las que las bacterias pueden llegar al torrente sanguíneo.

Los síntomas de esta enfermedad son la fiebre alta, el dolor muscular, mareos, sensación de debilidad y cansancio, dolor de garganta, desmayos y erupciones cutáneas. Si padeces alguno de estos síntomas y estás utilizando tampones, quítatelo de inmediato y acude al médico.

Pero no te preocupes. Los tampones son productos muy seguros y, de hecho, esta enfermedad es muy poco común. Simplemente, asegúrate de hacer un uso seguro de los tampones y utiliza compresas o toallas sanitarias durante unas cuantas horas al día. Puedes aprovechar los ratos que estés en casa o las horas de sueño.

Algunos consejos prácticos

  • Ponerse un tampón no debe doler. Si estás intentándolo por primera vez y sientes dolor o molestias, sácalo, trata de relajarte y vuelve a intentarlo con calma.
  • Pedirle consejo a alguien de tu confianza que utilice tampones con regularidad puede ser útil para que aprendas. Pídele que te enseñe cómo hacerlo utilizando un tampón y su propia mano.
  • Prueba con varias marcas de tampones y modelos –con y sin aplicador– hasta que descubras cuál es el que te resulta más cómodo.
  • Alterna el uso de tampones y compresas para minimizar el riesgo de padecer Síndrome del Shock Tóxico.
  • Sigue siempre las instrucciones de la caja de tampones. Las ilustraciones que contiene serán de utilidad.
  • Siempre que te vayas a cambiar o poner un tampón, lávate las manos concienzudamente.
  • Cuando vayas a ponerte un tampón, trata de relajarte todo lo posible para que la tarea sea más fácil. Y recuerda: ponerse un tampón no duele así que, si es así, para, relájate e inténtalo de nuevo.

Como te decimos, los tampones son la opción preferida para la menstruación y si haces un uso correcto de los mismos, no tienes de qué preocuparte. Colocarlos es una tarea fácil y, en cuanto te acostumbres, lo harás de forma automática. Además, a diferencia de las compresas o las toallas sanitarias, los tampones te permiten bañarte en la playa o la piscina aunque tengas la regla y no se ven cuando llevas braguitas o bikini. Así que pierde el miedo, los riesgos de utilizar tampón son mínimos y enseguida te acostumbrarás.

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