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Los buñuelos

por Elena Bonet Publicado en 13 de enero de 2010

¿Por qué “buñuelos”?
La palabra “buñuelo” proviene de la denominación antigua “boño” y ésta, a su vez, de la gótica “buggjo”.
Ambas palabras describen de un modo muy gráfico la forma del buñuelo ya que este rico manjar es exactamente un bulto de masa que al freírlo en aceite dobla su volumen. Justo lo que sufre el cuerpo tras un fuerte golpe: la zona entumecida dobla su volumen y se forma una protuberancia redondeada.


A continuación te presentamos algunos trucos, definiciones y consejos para que tus buñuelos sean todo un éxito

>>El aceite
Hay que evitar trabajar con ciertos tipos de aceites: aceite de palma, coco o vegetalino porque son demasiado saturados y resisten mal a las frituras. El aceite de pepitas de uva, en cambio, resiste muy bien los calores intensos y los resultados en frituras son excelentes. El aceite de cacahuete o girasol, aunque menos “ligeros” en cuanto a textura, también funcionan (en todo caso, siempre se trata de aceite, es decir, de materia grasa 100 %).

>> La fase de “escurrimiento”
Antes de ponerte manos a la obra con un montón de buñuelos, hazte con una espumadera para sacarlos del aceite y con mucho papel de cocina para absorber el excedente.

>>El azúcar
Espolvorea azúcar o azúcar glas sobre los buñuelos cuando estén bien escurridos y se hayan enfriado para que no lo absorban y tengas que añadir una y otra vez, y otra, y otra.

>>La levadura
Los buñuelos hechos con levadura de panadería necesitan un tiempo de reposo bastante largo para que la masa pueda subir. Son como brioches, espesos pero blanditos. En cambio, la levadura química hace que se hinchen en el momento de freírlos: la reacción se produce cuando el buñuelo entra en contacto con el calor del aceite, la masa sube. Dependiendo de la receta, quedarán tiernos o crujientes. Lo mejor es elegirla dependiendo del tiempo de que dispongas para hacerlos y de cómo te gusten, por supuesto.

>>El líquido
Leche, cerveza, agua con gas... El líquido utilizado también tiene su papel. Por ejemplo, la cerveza y el agua con gas dan ligereza a la masa, igual que el agua muy fría. La leche, en cambio, la espesa y hace que sea más mullida. Si buscamos una textura diferente, podemos sustituir el líquido de la receta por uno de los que hemos mencionado.

>>Mantequilla, crema, queso fresco...
Según la receta, añadiremos mantequilla, crema fresca o queso fresco a la masa. La crema hace que queden muy tiernos, el queso también, pero de un modo más ligero y con un punto de acidez. En Europa del Este los buñuelos se hacen sobre todo con crema o queso fresco.

>>Buñuelos con fruta
Introduce los trozos de fruta en una masa semi líquida a base de harina, huevos, cerveza o agua con gas, azúcar y claras de huevo al punto de nieve. El truco: enharina la fruta antes para que la masa se adhiera mejor. El azúcar caramelizará con el calor del aceite. No obstante añadirlo es opcional porque también podemos endulzarlos una vez hechos y escurridos.

>>Buñuelos con helado
Es una idea sorprendente pero al mismo tiempo deliciosa. Eso sí, requieren tiempo.
Moja una bola de helado en la masa para freír e introdúcela en el congelador. Repite esta operación varias veces y enróllala en la nuez de coco antes de volverla a introducir en el congelador. Fríela en aceite bien caliente durante muy poco tiempo, que se dore sólo la superficie. Y sírvela al instante. El envoltorio quedará crujiente y el interior helado.

>>¿Qué es un “pedo de monja”?
Es un buñuelo pequeño, redondo, en forma de bola. Masa y masa de buñuelo frita.

>>¿Y el donut?
Es un buñuelo de masa hinchada, como el brioche, con un agujero en el centro y decorado con un glaseado de azúcar, chocolate o crema.

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